
Peyo dotó a cada uno de los Pitufos de una personalidad muy marcada que refleja emociones o aptitudes muy humanas y los nombró basándose en la forma de ser que tiene cada uno de ellos. Es cierto que algo así ocurrió con los Siete Enanitos de Blancanieves, pero Peyo fue más allá al dotarle a cada ser azul de una tridimensionalidad que los alejaba del estereotipo o de la mera parodia.
Todos los Pitufos se han ganado el cariño de los lectores, pero hay uno que destaca por encima de los demás y que se ha convertido en el favorito de la mayoría de nosotros. Os hablo del Pitufo Gruñón.
Siempre malhumorado, Pitufo Gruñón es la auténtica voz de la razón en la Aldea Pitufa, con sus famosos “¡No me gusta!”, pues este cascarrabias muestra su disconformidad sobre cualquier tema que los demás habitantes de la aldea ven siempre con buenos ojos.
Los demás Pitufos tienden a ver la vida desde una perspectiva positiva, pero Gruñón no. Protestón, algo pesimista, cínico y siempre viendo lo malo de cualquier cosa, Pitufo Gruñón es casi una rareza dentro de la optimista y luminosa Aldea Pitufa. Y por eso le queremos, porque en mayor o menor medida, todos somos un pelín gruñones.

Y nosotros estaremos ahí para verle. Porque, llevándole la contraría… Pitufo Gruñón sí nos gusta.
Artículo de José Luis Mora.
Únete a nuestro canal de WhatsApp (totalmente anónimo, nadie verá tu nombre o tu número) y no te pierdas ningún contenido. ¡Súmate pinchando aquí!



