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Cómprate juguetes, que no pasa nada

Hace poco charlaba con un amigo y salió el tema de mi colección de muñecos, me comentó que pensaba que yo los compraba en tiendas especializadas (a veces es así) y se sorprendió cuando le dije que muchas piezas venían de mercadillos y otras tantas de jugueterías. Sí, tal cual, es algo que me parece muy lógico, son juguetes y se venden en jugueterías. No tiene más.

La cuestión es que para él, y otro muchos conocidos, ir a una juguetería a comprar un juguete es pasar un rato de vergüenza, algo entendible ya que en más de una ocasión te preguntan si es para un hijo o sobrino. Se da por hecho que siempre es así, y casi siempre lo es, pero no pasa nada, es para ti, cómpralo y disfrútalo.

Una vez no hace demasiado en El Corte Inglés cuando compré una figura de la línea de Héroes de DC que va sacando Spin Master me dijeron “¿Es para regalo?” y me salió sin pensarlo “No, es para coleccionismo”. Después llegué a mi casa, abrí el blister con el cutter (desde pequeño guardo los cartones, aunque no lo plásticos), probé varias poses, le puse sus accesorios y finalmente la metí en una de mis vitrinas con otras de la misma colección.

Y volveré a hacerlo, claro que sí.

Me gustan los muñecos desde pequeño, por supuesto conservo muchos de aquella época (siempre he cuidado muy bien de mis juguetes), he comprado algunos de entonces que me faltaban, y sigo ampliando cada día mi colección. Hay una constante: Pitufos. Es curioso que otras cosas han ido y venido, pero estos pequeños seres azules siempre han estado ahí y siempre lo estarán. El amor de verdad dura para siempre.

¿Debo dejar de comprar figuritas por ser adulto? Mal vamos, entonces hace varios lustros que debía hacerlo y ya voy tarde. ¿Acaso hay que dejar en el pasado algo que nos gusta y que nos hace felices? No nada de eso. Si algo te provoca una sonrisa, si te da calorcito interno, si hace que tu día sea mejor, entonces jamás debes apartarlo de tu vida.

Mis veinte años hace mucho que quedaron atrás, ya estoy enfilando el último tercio de los treinta y sigo yendo a jugueterías a mirar y a comprar, paseo por mercadillos a cada ciudad que visito (me encantan los mercadillos), visito librerías especializadas en cómics con su cada vez mayor merchandising y también soy habitual de ir a tiendas de juguetes retro. Es más, uno de mis libros es sobre figuras de acción (De Spider-Man a G.I. Joe: la acción hecha figura), con muñecos que aparecieron en los años ochenta, como mis idolatradas Secret Wars), otros que estaban en ese momento en jugueterías (las preciosas DC Super Hero Girls), y entre medias de uno y otros varias colecciones más.

En las presentaciones de este tomo, una de hecho se realizó en una de las tiendas retro que suelo visitar, siempre digo que tu colección es tuya y de nadie más. Tú decides qué compras, qué abres, qué expones, de qué te deshaces, qué dejas en su blister o qué no te interesa.

Disfruta, disfruta siempre. Si algo te hace feliz, sigue haciéndolo.

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