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De cine y matemáticas

No solemos ser conscientes de ello, pero las matemáticas están presentes en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida. Desde acciones cotidianas como calcular el área de un triángulo en un ejercicio del colegio o qué estamos gastando en la compra, partir en dos las cervezas que hemos pedido con un amigo, a situaciones mucho más complejas aunque no nos lo parezcan como el usar un ordenador o vivir en un edificio (con la gran cantidad de cálculos matemáticos que eso conlleva).

De igual forma el cine ha hecho sus pinitos matemáticos en lo que a los argumentos se refiere, e incluso algunos de estos títulos han sido un gran éxito. El ejemplo más conocido sería Una mente maravillosa, película del año 2001 dirigida por Ron Howard que contó con el protagonismo de Russell Crowe y Jennifer Connelly.

Crowe se mete en la piel del genio matemático John Forbes Nash, pero no lo hace solo en su faceta más académica ya que el filme se atreve a ir más allá de lo esperado y se adentra en vivencias más oscuras del ganador del Premio Nobel de Economía. Es decir, en sus problemas mentales, en cómo estos afectaron a su vida (en muchos sentidos) y la superación de los mismos, aunque todo ello bastante ficcionado y con un final dulce cómo es habitual en el cine americano.

Más desconocida, aunque igualmente recomendable, es Figuras ocultas. Este título de 2016 también se adscribe al campo del biopic, en concreto se habla de la matemática Katherine Johnson (la actriz Taraji P. Henson) y sus compañeras en la sección de cálculo de la NASA. Una NASA que todavía estaba segregada por color de piel y también por sexo, estando su sección formada tan solo por mujeres de su misma raza, hasta que ella debe unirse al grupo de trabajo espacial de Al Harrison, al que interpreta magníficamente Kevin Costner.

La película es un ejemplo de superación vital y social, con sus ciertas licencias (a fin de cuentas el cine es el cine), pero estando muy cerca de la realidad según fue. Se habla además de los logros de sus dos compañeras Dorothy Vaughan (Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe), quienes se convirtieron respectivamente en la primera supervisora de los servicios de IBM en la Agencia Aeroespacial y en la primera mujer en ser ingeniera aeroespacial de Estados Unidos.

También puede citarse 21 blackjack de 2008, que si bien también se basa en un hecho real el filme pretende ser más un espectáculo divertido que otra cosa. A tal fin se entregan el director Robert Luketic con los guionistas Peter Steinfeld y Allan Loeb, contando con un reparto actoral en el que destacan Kevin Spacey y Laurence Fishburne (al que todavía le perseguía la alargada sombra de Matrix).

Aquí el espectador conocerá al llamado MIT Blackjack Team, un grupo de alumnos encabezados por el profesor Mickey Rosa que viajará hasta Las Vegas para hacer saltar la banca. A lo largo del filme se ven diferentes métodos de conteo de cartas, signos en clave y estrategias matemáticas pensadas para que los protagonistas logren el botín.

Es curioso, pero estos tres títulos salen de una historia real, o más bien de sus traslación a un libro (a partir del que se ha escrito posteriormente el guion). No así la cuarta, y última película, la independiente y de culto llamada Cube.

Estrenada en 1997 este filme canadiense del director Vincenzo Natali presenta a un grupo de personas que, sin saber el porqué, se encuentran atrapadas dentro de un complejo de habitaciones. Todas iguales, todas asépticas y todas (o casi) peligrosas. No se sabe qué hacen allí, cuánto tiempo están o quiénes les han encerrado, pero las preguntas quedan atrás cuando encuentran un modo de sobrevivir, que no es otro que realizar complejos cálculos matemáticos en función de unos números que hay en cada habitación y que les indican si esta es segura o no. Quizá no sea mala idea apuntarse a un curso de matemáticas online, por si acaso. No sea que un día despertemos dentro de un cubo…

Aunque la puesta en escena es muy sencilla, el trabajado guion y lo claustrofóbico de la propuesta logró convertir a esta pequeña película de Canadá en una reconocida obra a nivel mundialmque fue premiada en el Festival de Sitges. Además, debido a su inesperado éxito, se realizaron dos secuelas, Cube 2: Hypercube y Cube Zero, que si bien resultan un buen añadido a la premisa de la primera ni de lejos logran igualarla quedando como subproductos en toda regla.

Hay más obras que se podrían citar, bastante más, y es que (como decía al principio) las matemáticas están presentes en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida. Seamos conscientes de ello o no.

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