Cómic,  Crítica

Button Man, el juego de la muerte

¿Sabéis? Creo que Button Man habría sido un gran telefilme. No lo digo en sentido despectivo, nada más lejos, pero cuando pienso en la historia, sus personajes, el cómo está narrada… no puedo evitar verlo en ese formato. Directa para televisión o para DVD, uno de esos productos dignos con presupuesto menor pero que lograrían con el tiempo convertirse en toda una obra de culto.

Por otro lado también hay que dejar claro antes de decir nada más que el paso del tiempo no le ha sentado bien, o más bien al final. El momento de mayor impacto se hace presente desde que uno empieza a leer para llegar a las últimas páginas sabiendo cómo iba a terminar todo, algo que solo es debido a los años y a la gran cantidad de material al que hoy tenemos acceso.

Pero no puedes juzgar una obra fuera de su tiempo, así que tras ese aviso debe reconocerse que John Wagner y Arthur Ranson lograron crear un cómic que entretiene a la vez que resulta inquietante en cada página. La mezcla de ambos autores logra una muy buena química en la que el lector disfrutará tanto por un guión que no deja nada al azar, como por el exquisito dibujo bien profuso en detalles y con escenarios trabajados al milímetro.

En primera instancia estamos ante un relato de corte oscuro teñido de rojo sangre, bien podría estar rozando el slasher, que no sería descabellado ver en algún futuro argumento de Black Mirror (como he dicho, el formato televisivo es perfecto para esta historia); pero cuando uno vuelve de nuevo a estas viñetas se dará cuenta que en realidad es un cuento de terror psicológico en el que el autor profundiza en lo oscuro del alma humana.

¿Hasta dónde llegarías por dinero? ¿Somos más que animales? ¿Hemos dejado atrás el Panem et circenses? ¿Es el pasatiempo de uno la muerte de otros?

Estas son solo algunas de las preguntas que se plantean, hay más, en ocasiones dando respuestas y en otras dejando un silencio que corresponde al lector llenar con sus reflexiones e inquietudes. Quizá llegando a plantearse qué haría él de encontrarse en la situación del protagonista.

Como comentario final, más anecdótico que otra cosa, está el dato de que realmente hay un proyecto de adaptación audiovisual de esta obra, aunque lleva desde 2008 rondando y no parece terminar de llegar a buen puerto.

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