Crítica,  Libros

A todo vapor. Gracias, Terry

No os voy a engañar, lloré el día que murió Terry Pratchett. Igual que otros muchos.

Ha sido una presencia constante en mi vida desde hace muchos años y enterarme de su fallecimiento, bueno, sencillamente fue un golpe.

Todavía recuerdo leer por primera vez sus páginas, reírme a carcajadas llevando poco más de una, deleitarme con Rincewind y desear que alguien me regalara un equipaje como el suyo. Esa era la magia que tenía este autor, lograba que quisiéramos ser uno más en esa tierra de locos que ha creado.

A-TODO-VAPOR-300X459-294x450Así que supongo que entenderéis si os digo que he tardado mucho en leer A todo vapor. No, no es que sea menos divertida que otras, pero no quería que terminara, sencillamente era eso. Saber que cada párrafo menos era un párrafo que me llevaba inexorablemente a cerrar el libro, disfrutar con el recorrido mientras sabía que el destino iba a ser terrible.

Y con todo la experiencia mereció la pena, claro. Igual que siempre. Es Terry Pratchett, ¿acaso cabe pensar otra cosa?

De nuevo el autor se nutre de la realidad para dar su cómica visión de la misma, recayendo en este caso el honor sobre la máquina de vapor y su aplicación en la creación de una locomotora. Si el mundo ya estaba sumido en cambios tras la paz entre trolls y enanos, es el momento de ir un paso más allá uniendo a todos los pueblos en paz y armonía o al menos en dinero y mercachifles, pero viene a ser un poco lo mismo.

El protagonismo total se centra una vez más Húmedo von Mustachen, personaje que ha ido convirtiéndose en una piedra angular dentro de este universo y por el es evidente que Pratchett profesa un gran amor. Este canalla reconvertido en alguien que logra que pasen las cosas, y siempre de forma pacífica, será el responsable ante Vetinari de la buena marcha de todo, por supuesto a su pesar y sabiendo que el patricio no deja nada al azar. Y menos el futuro de su ciudad.

En tal travesía estará acompañado del genial Harry Rey, nuevas figuras hasta ahora desconocidas y la siempre agradecida intervención de Sam Vimes con sus chicos, incluyendo enanos, trasgos y trolls para dar un toque de sabor a toda la mezcla.

Seremos testigos del cambio que va a suceder y, esto siempre es así, el cómo no todos están a favor e intentarán boicotearlo pero hay algo claro y es que solo se puede ir en una dirección: hacia delante y jamás hacia atrás.

Una vez más ese fascinante mundo que está sostenido por elefantes encima de una tortuga va a cambiar y lo hará para seguir siendo el mismo.

Y los lectores, no, nosotros no. Nosotros nos hemos queda huérfanos.

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