Portada del tomo del Doctor Fate de J.M. DeMatteis. Créditos: Panini/DC
Por un lado tenemos al Doctor Fate, uno de los personajes más añejos e interesantes de DC Comics. Por el otro a J.M. DeMatteis, uno de los guionistas de cómics más relevantes e imaginativos de las últimas décadas. A esto se suma una gran libertad de actuación, y el apoyo visual de Shawn McManus. ¿El resultado? Una obra genial.
Doctor Fate de J.M. DeMatteis, una genialidad
No hay otra forma de definir esta etapa del hechicero de DC Comics, recopilada por la editorial Panini en un único volumen de casi 800 páginas. Lo que hace de él un tomo que no es precisamente fácil de manejar para una lectura cómoda, pero es lo que sucede con los integrales de este tipo como el de Masters del Universo de la difunta ECC.
Una obra genial en la que te haremos profundizar en dos artículos, algo necesario pues hablamos, como se acaba de indicar, de varios cientos de páginas. Dentro de las mismas el guionista se dejó llevar por sus propias pasiones y firmó una de las propuestas más atrevidas de los años ochenta del pasado siglo XX.
Es poco probable, no se dirá que es imposible, que nuevos lectores se lancen a por este ejemplar sin conocer de antemano, al menos en parte, la historia que trata y el estilo de la misma, pero eso es algo sabido y tampoco es lo que se pretende. El público objetivo es el que viene con los deberes hechos de casa, el que sabe qué se va a encontrar, pero si alguien se atreve a ir de cero, a lanzarse a ello sin tener información previa lo que se va a llevar es una muy grata sorpresa.
Un guion atrevido y estrambótico
Esto es así por lo extraño, en ocasiones estrambótico, del guion de J.M. DeMatteis, quien acometió una transformación radical del Doctor Fate, le despojó en parte de sus atributos habituales pero lo hizo respetando lo preexistente y su esencia básica que, además, supo renovar. Todo con la presentación de nuevos personajes, conexiones con el pasado, situaciones por completo inesperadas y reflexiones profundas.
Esto último no extrañará a todos los que, como el que esto firma, sean admiradores del trabajo de este escritor, al que hemos entrevistado con anterioridad en docpastor.com, y conozcan su forma de proceder. El cuidado en los personajes es pasmoso, con sus habituales monólogos internos de gran carga emocional, con un encaje de bolillos en sus personalidades y psiquis que es digno de elogio.

Reflexiones filosóficas
Por el camino, y de forma muy evidente en este caso, sabe dotar al producto de una gran carga filosófica y reflexiva. Habla, en un tono sorprendentemente cercano, sobre el universo, nuestro lugar en el mismo, el gris del mundo, las capas que habitamos y los posibles reinos y dimensiones adyacentes. Se crea o no en todo ello resulta una lectura apasionante.
Más todavía por la habilidad con la que es capaz de meter comedia y humor de forma orgánica. Los momentos hilarantes no son pocos y encajan a la perfección con el total de lo que se está narrando. Casi podría aparecer Sam Malone, protagonista de Cheers, en algún momento y no resultaría para nada extraño. Pero es que lo que hizo J.M. DeMatteis con el Doctor Fate es un trabajo de pura artesanía, cuidado hasta el más mínimo detalle y elaborado con gran cariño.
El arte de Keith Giffen y Shawn McManus
Por supuesto el guionista no está solo, a su lado está uno de sus grandes aliados en su carrera: Keith Giffen. Por lo general se le relaciona con este en su etapa en la Liga de la Justicia, personajes que tienen aparición en este volumen recopilatorio, pero su colaboración va más allá y estas páginas son un ejemplo de ello, de lo bien que se entienden y mimetizan.
Aunque más relevante es el arte de Shawn McManus y es que es gracias a este dibujante que la serie del Doctor Fate encuentra su auténtica forma gracias a unas ilustraciones tan detalladas como exageradas, realistas cuando es preciso y enloquecidas con toques cartoon cuando lo requieren. En ocasiones se ven por aquí y por allá guiños, conscientes o inconscientes, a grandes como el imprescindible Tex Avery, entre otros. Algo que hace que, a pesar de su comicidad implícita, el lado trágico y dramático cobre todavía más relevancia y gane en fuerza.
Lo humano y lo divino
Por el momento, lo dejamos aquí, pero queda más por contar. El trabajo de J.M. DeMatteis en Doctor Fate es fabuloso, supo combinar lo trágico con lo cómico, pero también lo humano con lo divino, o más bien lo inhumano, algo en lo que se profundizará en la próxima entrega de esta dupla de artículos.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



