Una de las portadas originales de la etapa de Doctor Fate de J.M. DeMatteis. Créditos: Panini/DC
En el artículo pretérito sobre la etapa del Doctor Fate con J.M. DeMatteis a los mandos comentamos la habilidad del ilustrador Shawn McManus para exagerar la figura humana cuando es preciso, dándole un punto de cartoon y exageración en los momentos en que se requiere. Algo que hace brillar la parte cómica del total y uno de los motivos por los que esta era es bien recordada.
Una comedia que esconde una tragedia
Que nadie se equivoque, esto no es una comedia, aunque la haya. Este es un relato de poder, de luces y sombras, de magia, de orden y caos, del enfrentamiento eterno entre el bien y el mal. Sí, pero también lo es sobre la humanidad, sobre aquello que se anhela y se desea, sobre lo que hace llorar, lo que te lleva a lo más alto y lo que te hunde por completo.
Todo tras luces brillantes, capas de colores y personajes que son a la vez más grandes que la vida y por completo mundanos. Como ejemplo el propio Nabu, el nombre detrás de los poderes del Doctor Fate que en esta etapa deja atrás su inhumanidad para intentar aprender y comprender a aquellos a los que, en teoría, ha jurado defender.

El peso de la inmortalidad
Se puede hablar aquí de Andrew Bennet, creación del propio J.M. DeMatteis junto a Tom Sutton, para la serie I…Vampire (Yo… Vampiro), que tiene aparición en estas páginas y su trama se convierte en una de las mejores de todo el tomo. La forma de abordar la inmortalidad, el desgaste de la misma, el perder una y otra vez a aquellos que se ama, ver cómo las décadas pasan y la época del nacimiento es cada vez más lejana, todo ello bien representado a través de las palabras de este personaje.
Resulta imposible no empatizar con él, no sentir su dolor como propio y, al final, entender el motivo de sus acciones y el desespero que le lleva hasta ellas. De igual manera no se puede evitar que una sonrisa aparezca en el rostro cuando acepta su destino, sea el que sea, y comprenda que es parte de un todo mayor aunque no sepa entender, de momento, su papel en este plan inescrutable.
La soledad del eterno
Esta es una idea, la del pesar del paso del tiempo, que otros autores han tratado en sus diferentes títulos y ficciones, junto con el inevitable hecho de la soledad que conlleva. Podría hablarse del Conde Drácula, como hecho fundacional del vampiro moderno, quien, en esencia, lo único que busca es tener compañía en la interminable sucesión de anocheceres que es su no-vida.
No solo en el concepto del vampiro, dado que hay muchos otros inmortales. Tenemos el caso de Connor MacLeod, encarnado por Christopher Lambert en la saga original de Los inmortales, quien nunca dejó de llorar por la pérdida de su amada esposa Heather, y al que los años vividos le resultan más una carga que una bendición.

Darkseid, el dios oscuro
Al otro lado tenemos a Darkseid, el gran villano de todo DC Comics. Un dios, en el sentido más estricto de la palabra, que fue creado por Jack Kirby como el gran antagonista para su glorioso Cuarto Mundo, una obra que se adelantó, y por mucho, a su tiempo. Este gigante del cosmos hace aparición en la etapa del Doctor Fate de J.M. DeMatteis, siempre con sus planes oscuros y su poder por encima de todo lo imaginable.
En ocasiones mostrado también con algunos toques de humanidad, incluso se le ha visto sentado tranquilamente en un sofá leyendo, pero siempre como contrapunto de todo el resto de su ser. Estos breves hechos mundanos solo hacen que todo lo demás brille con más fuerza, que su sombra sea mayor y más temible. No digamos las veces, pocas, en que sonríe, aunque más que una sonrisa al uso es una mueca horrible que presagia que algo terrible está a punto de suceder. No es miedo cuando lo que temes es el mal más absoluto.
No resulta extraño que este malvado esté aquí puesto que el guionista es admirador de la obra del llamado Rey de los Cómics, como ha quedado claro en muchas ocasiones en su trabajo. En este punto no puedo más que recomendar la miniserie Jóvenes Eternos, de 1987, en la que el escritor cogió a las creaciones de Jack Kirby para darles una nueva vida en una colección que hoy sigue sorprendiendo.
Doctor Fate de J.M. DeMatteis, una apuesta arriesgada
Las apuestas y camino que J.M. DeMatteis tomó en su etapa con el Doctor Fate no fueron precisamente pequeñas, más bien todo lo contrario: grandes y arriesgadas. La jugada podría haber salido muy mal pero, por suerte para el lector, no resulta así y lo que queda, ahora bien recopilado, es una historia compleja, rica en detalles que sabe mostrar lo mejor y lo peor de la humanidad. Y al final, dado que siempre tiene que haber un final, una sonrisa, una sencilla y enigmática sonrisa que dice, de forma muy clara y es imposible no oírla resonar, “Tranquilo, todo irá bien”.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



