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34º Salón del cómic de Barcelona: Lo que pudo ser y no fue

34º Salón del cómic de Barcelona: Lo que pudo ser y no fue

Por Marc Martí. Fotos de Doc Pastor

Natacha

Un año más los amantes del Cómic nos pudimos reunir el pasado fin de semana ( 5 al 8 de mayo) en el 34º Salón del Cómic de Barcelona.

Este año tenía grandes expectativas con el evento, 9000 m2 más de actividades, la nave de Independence Day, la celebración del aniversario de Ibáñez o la presencia del grandioso Frank Miller presagiaba un gran fin de semana.

Delorean

Al entrar en el pabellón uno, llamó mi atención la colección de coches relacionados con el mundo del cómic. A primera vista me pareció una idea genial, pero conforme avanzabas entre los coches, no dejaba de crecer la desilusión de lo que era una buena idea y acabó con una horrorosa ejecución. Un Delorean que no era el ‘Delorean’, un Optimus Prime que no se parecía ni en el color o un Jeep normalito en el apartado de Batman no hacían más que hacerme replantear las expectativas que había puesto en este fin de semana.

A unos pocos metros de la colección de vehículos, pasamos a la zona de las asociaciones, una esquina poco visible donde los amigos de Star Wars y Star Trek, nos regalaban diferentes actividades y escenografías donde encontramos una de las pocas actividades donde el visitante puede fotografiarse con sus personajes favoritos de Star Wars o con sillón de control de la Enterprise si eres un amante de Star Trek.

Troopers

Mi visita continuó en el pabellón número 2, la oferta de stands era amplia y muy variada donde elegir entre los diferentes comics y el merchandising de nuestras series favoritas era francamente difícil. Pero dando el paseo parecía que el número era muy inferior al de años anteriores. Si a eso le añadimos una mala gestión del espacio, hacía que una gran cantidad de superficie no tuviera más utilidad que como zona de descanso para comerse un bocadillo para reponer fuerzas, eso sí sentados en el suelo y apoyados contra la pared.

Las exposiciones siempre es una de las actividades que nos regala el salón, para que grandes y pequeños, puedan descubrir tanto nuevos talentos, como autores consagrados que poco a poco pasan a ser desconocidos por los jóvenes asistentes al salón. Es de agradecer que el salón pusiera jueves y viernes, a disposición de los colegios, de primaria y secundaria, a guías especializados para que fueran explicándoles las diferentes exposiciones.

Ibáñez

Un punto y aparte sería la exposición por el ochenta cumpleaños del maestro Francisco Ibáñez, con más de 100 originales donde poder contemplar toda su genialidad y creatividad. Aunque según mi opinión creo que siendo el aniversario podrían haber decorado la exposición para la ocasión, recortables de todos sus personajes o aprovechar la columna intermedia del pabellón para colocar un recortable de Rue 13 del Percebe para que los presentes pudieran fotografiarse en alguna de sus viñetas hubiera sido de agradecer.

Entre medio de tanto claroscuro tengo que decir que hay 2 momentos que para mí sobresalen por encima del resto. El primero fue la entrevista a la que acompañé a Sergi Páez, para hacer las fotografías, de Ben Bocquelet y Mic Graves (de ‘el asombroso mundo de Gumball’), una charla muy distendida y divertida, que podremos leer en los próximos días y que me quedaré con el momento en el que Ben me comentó “puede ser que es porque estoy muy cansado, pero ¿puedes decirme algo para que sepa que no eres su amigo imaginario?”.

Miller Azzarello

El segundo momento la charla informal que hubo en el palacio de congresos con los dos grandes invitados al evento, Frank Miller y Brian Azarello, una charla divertida donde se dio la posibilidad preguntar al público asistente, aunque cabe mencionar que todas las preguntas no fueron todo lo respetuosas que se podrían esperar de un evento de este tipo.

En conclusión este 34º Salón del Cómic nos deja un año más con la sensación de que sí, pero que le falta dar un paso más, para ser lo que todo el mundo cree que este evento puede llegar a ser, pero pasa un año más y aún no hemos llegado.

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