Portada de Taxi. Créditos: Divisa Home Video.
Hay películas que son muy complicadas de visionar y, por el motivo que sea, se te quedan atragantadas sin remedio. La respuesta fácil sería que es un mal trabajo, pero quizá es un asunto más complejo: ¿A qué responde en verdad este sentimiento? Hablemos de Taxi.
El cine español resulta muy interesante en cada una de sus etapas, ya que demuestra unas influencias o repercusiones muy claras respecto a lo que realizaba en otras partes del mundo. No quiere decir que la producción sea mejor o peor, simplemente es un reflejo de las corrientes de estilo.
En el caso que nos ocupa, es la década de los 90 la que nos interesa. En España, se hizo notable un tipo de cine que centraba el protagonismo en unas historias más urbanas y cercanas. Son muchos los ejemplos que podemos encontrar de propuestas así: El día de la bestia (Álex de la Iglesia), Airbag (Juanma Bajo Ulloa), Tesis (Alejandro Amenábar), Hola, ¿estás sola? (Icíar Bollaín) y un largo etcétera.
Taxi es el segundo acercamiento a este tipo de cine, tras ¡Dispara!, del director Carlos Saura. Este es uno de los creadores más fructíferos que ha dado nuestro cine, desarrollando trabajos con todo tipo de temáticas: se inició con obras cercanas al realismo bañado en simbología (La caza, La prima Angélica, Cría cuervos), pero virando hacia un cine centrado en lo musical (Bodas de sangre, Carmen, Tango o Salomé).
Antes de entrar a hablar del elenco de la cinta, es conveniente citar a otra persona que da un carácter muy particular a la obra de Saura, y es que el director tuvo la enorme suerte de contar como director de fotografía en muchas de sus obras con el legendario Vittorio Stararo. Este artista cuenta en su haber con casi un centenar de trabajos y algunos son estudiados como ejemplos para tener en cuenta: Novecento, El último emperador o Dick Tracy.
Delante de la cámara contamos con muchos nombres, pero la trama principal no necesita de mucha gente para desarrollarse. Algunos de los miembros del reparto ya contaban con experiencia previa, como es el caso fundamental de Ángel de Andrés López (¿Qué he hecho yo para merecer esto?, 800 balas) o Agata Lys (Los santos inocentes, Familia), pero la joven pareja protagonista estaba recién debutada en este mundo del cine: Ingrid Rubio (Noviembre, Qué se mueran los feos) y Carlos Fuentes (Antártida, La Celestina).

Taxi, un pasado que no ha quedado tan atrás
Es el momento de dar respuesta a la pregunta del primer párrafo: Uno de los objetivos que tenía esta película, en el momento de su estreno, era alertarnos de la existencia de pequeños grupos de personas de ideología fascista atacando a quién les pareciera inferior según su criterio. Lamentablemente, el aviso cayó en oídos sordos.
Para sembrar esa alarma ante los ojos del espectador, Saura (de la mano de Storaro) crea un ambiente opresivo de la noche madrileña, que hace aflorar todo tipo de delitos ante la cámara. Si bien, esto es algo completamente intencionado, ya que la cámara podría apuntar a otros retazos de la noche en los que el ambiente sería más amable.
Otra de las cuestiones importantes es la relacionada con el amor. Los jóvenes, a pesar de sus progenitores, se enamoran y ese amor parece hacerles inmunes a la espiral de odio que están heredando. Una espiral, todo sea dicho, en la que el personaje de Ingrid Rubio es arrojado sin ningún motivo más allá que estar cerca de su padre y sus compañeros de trabajo.
Volviendo al terreno de las influencias en el cine español, es imposible negar que esta cinta guarda similitudes con otras norteamericanas como Taxi Driver, algo evidente desde compartir profesión, o American History X, con la que está hermanada por el hecho de intentar escapar de una familia ligada a la xenofobia.
Se dice que cualquier tiempo pasado fue mejor, algo que es una exageración en muchas ocasiones, pero esta cinta parece encarnarlo bien. 30 años después, esa xenofobia y esos pequeños grupos de ideología fascista están presentes en nuestros gobiernos y no parece que vayan a desaparecer en un breve período de tiempo. Es cierto que, aunque van aún más lejos con sus ideas de odio, han refinado su lenguaje y ahora defienden sus actos con la excusa de «una prioridad nacional».
Volviendo a la cinta que nos trae aquí, hay que decir que hemos vuelto a verla gracias a la edición Blu-ray que ha sacado Divisa Home Video. Es cierto que se trata de una edición muy sencilla que cuenta con un único disco en el que, además de la película, podemos encontrar una pequeña galería de imágenes. Una edición muy similar a la que ya comentamos sobre 091, Policía al habla.
No es una película fácil de ver, pero no deja de ser un ejemplo interesante de lo que se avisaba desde hace tiempo y ha llegado a ser verdad. Carlos Saura fue un enorme director y esta película hace que nuestra colección quede más completa.
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Actor y director teatral con veinte años de experiencia a bordo de la compañía Teatro Baypass, que él mismo fundó. Miembro de la organización de la Feria del Libro de Parla y técnico de cabecera en Estelar Media. Lee libros y cómics con la misma pasión que disfruta de un concierto o de una buena sesión de cine. ISNI 0000 0005 1808 8693



