Iñaqui Juárez del Teatro Arbolé con Los tres cerditos. Créditos: docpastor.com
Los tres cerditos es una de las grandes fábulas universales, una historia más que conocida por pequeños y adultos. La trama es más que popular con un trío de puercos que construyen casas para evitar ser apresados por el temible lobo feroz, un villano habitual de estos relatos (al menos hasta que Bill Willingham lo redimió en su epopeya Fábulas), pero uno la hace de paja y otro de madera, que sirven de poco, y un tercero de piedra (o ladrillo, según versiones).
Los tres cerditos del Teatro Arbolé
Esta es una de las representaciones más veteranas del Teatro Arbolé en la que un titiritero se sube al escenario para dar vida a todos los personajes de la misma, que en este caso se trata de los chanchos hermanos, su padre (y no madre como suele ser de forma más tradicional), un quinto cerdo llamado Manolo, el perro de la granja en que viven, el lobo y el granjero, este último es el propio titiritero que también hace las veces de narrador, juglar y bardo.
En este caso se trata de Iñaqui Juárez, uno de los fundadores del propio Teatro Arbolé quien cuenta con décadas de experiencia a sus espaldas y como se sabe la experiencia es un grado. Pasea por el escenario como si fuera su casa, lo que en cierto sentido así es, da vida a unos personajes que tienen personalidad propia al punto de que parecen reales e interactúa con el público que responde siempre de muy buen grado.
Pero esa es la magia del teatro, el que te haga viajar, volar y llegar hasta lugares que no existen pero que parece que sí. Nadie puede pensar que lo que sucede sobre las tablas es real, no lo es, pero eso no importa, no al menos durante la hora de duración del espectáculo en el que infantes y adultos disfrutaron, rieron, respondieron e incluso cantaron con alegría. Un muy buen plan para disfrutar en Navidad dentro del ciclo que todos los años organizan desde el Teatro Arbolé, y es que pocos (o más bien ningún) regalo hay que pueda superar a la cultura.
Un cuento con muchas versiones
Quizá alguno piense “Conozco Los tres cerditos” o “Ya he visto esta obra” pero suceden dos hechos de relevancia a tener muy en cuenta. El primero de ellos es que, y como dijo el propio Iñaqui Juárez al comienzo de la función, los cuentos cambian cada vez que son contados, el cómo llega hasta uno no es igual que a otro y si bien las pautas generales pueden ser comunes siempre hay matices y detalles que varían con el pasar de los años.
De duendecillos a cerditos
No hay que olvidar que este es un relato del Reino Unido e Irlanda que data, en su versión escrita, del siglo XIX pero todo parece apuntar a que su existencia es bastante más antigua. Como ejemplo el que existe una fábula similar previa pero que sucede con tres duendecillos y un zorro en vez de tres cerditos y un lobo, aunque en esencia y hechos sea la misma.
Si entramos en los muchos y distintos cambios que ha tenido, más allá de los duendecillos, estos se contarían por docenas y algunos hoy en día pueden resultar sorprendentes. Por ejemplo que los dos primeros cerditos mueran a manos (boca más bien) del lobo o que este intente bajar por la chimenea del tercero (en su casa de ladrillo/piedra) solo para encontrarse que abajo está esperando una olla con agua hirviendo donde muere (de forma agónica) para después servir de cena al chancho en cuestión en una horrible venganza por el fallecimiento de sus hermanos.
El otro punto de relevancia, retomando lo indicado hace un par de párrafos, es que si cada cuento varía según es transmitido lo mismo sucede con las obras teatrales cuando se representan. Da igual si esta es la décima o centésima vez, una función jamás es igual que la anterior y no digamos ya una en la que además se trata de un público infantil que debe responder y jugar con lo que sucede. El teatro, además de ser maravilloso, está vivo.
Entretener y enseñar
Los tres cerditos es uno de los grandes clásicos de las ficciones populares, con infinidad de versiones y adaptaciones, y también una de las obras más conocidas y representadas del Teatro Arbolé. El motivo de ello es muy sencillo, es igual de divertida que didáctica, sabe cómo entretener a los pequeños, y a todos los adultos, sin dejar de lado el enseñar y el valor moral de este cuento que todos conocemos sea con tres duendecillos, tres cerditos, con casas de paja o de barro o incluso de repollo, con un lobo o con un zorro.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en Cultura Pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



