Fotograma de ¡La novia!. Créditos: Warner Bros.
Se estrena ¡La novia! cuando aún está reciente el Frankenstein de Guillermo del Toro. Y aunque sea difícil de entender, a ambos films les une la Criatura revivida por Victor Frankenstein, pero desde dos ópticas totalmente diferentes. Allí el director mexicano se decantó por una adaptación del texto original, pasado por su particular sello como realizador, mientras que aquí Maggie Gyllenhaal se decanta por una nueva adaptación de La novia de Frankenstein.
El citado film de 1935, dirigido por James Whale, fue secuela de su adaptación de Frankenstein de 1931, repitiendo Boris Karloff como la Criatura, al que se sumó Elsa Lanchester como la novia del título. Es posiblemente una de las secuelas mejor valoradas de la historia del cine, y todo un clásico en su género, para algunos incluso superior al film que la precedió. Su influencia posterior fue extensa, por lo que hay que valorar atreverse nada menos que con algo así.
La idea de Gyllenhaal, que encara con esta su segunda película como directora tras La hija oscura de 2021, era dotar de más personalidad a un personaje que, en la citada secuela de 1935, tenía una presencia más bien anecdótica. Con guion también propio, el propósito de esta película para su responsable sería el de explorar la personalidad de dicha novia, un personaje femenino icónico cuya imagen ha pasado a la historia, pero que no fue desarrollado en su momento (también hay que tener en cuenta que eran otros tiempos).
Una vez que se ha visto ¡La novia! queda clara una cosa: estamos ante una película radical, que como ya se intuía vendría a ser una mezcla del clásico del que parte (aunque más bien poco) con trazos de Bonnie y Clyde, del Joker y Harley Quinn y (relacionado con ello), de la segunda película de dicho villano con Joaquin Phoenix, ya que en este film también hay ciertos momentos musicales, enfocados como si fueran fantasías, todo ello en un tono excesivo y frenético.
La protagonista (a la que da vida la actriz Jessie Buckley) es Ida, una mujer sometida a lo que para ella marca la sociedad conservadora de la década de los años 30 del pasado siglo. Pero en un prólogo que roza lo metafísico, la propia autora de Frankenstein (interpretada también por Buckley) viene a quejarse de lo mismo, y toma posesión (cerebral) de Ida. Pero no como recurso de terror, si no que para «liberarla» de las ataduras de los convencionalismos sociales.
¡La novia!, una película que no acepta medias tintas
A partir de ahí un cortés y educado, aunque algo ansioso, monstruo de Frankenstein (a cargo de un solvente Christian Bale) se siente solo, por lo que acude a ver a la doctora Euphronius (Annete Benning) para que le conceda una compañera. Tras las iniciales reticencias ella accederá, y exhuman el cadáver de Ida, que en el prólogo antes citado digamos que «se rompe la crisma» por su convulsa actitud después de la inicial «posesión» de Mary Shelley.
La Ida revivida está amnésica, pero sigue teniendo dentro al espíritu de la autora de Frankenstein, por lo que a partir de ahí empieza un desmadrado periplo en el que la pareja de engendros son perseguidos por sus acciones por una pareja de policías, a los que dan vida Peter Sarsgaad y Penélope Cruz. Jake Gyllenhaal, hermano de la directora, es el otro rostro más popular del elenco, encarnando a un actor de musicales al que el monstruo de Frankenstein idolatra.
¡La novia! es una película que no admite medias tintas: o te encanta o la rechazas. En mi caso admito la valentía de su responsable para esta relectura feminista tan peculiar del clásico de 1935, pero creo que se excede más de la cuenta con una por momentos espasmódica y frenética protagonista, que aunque en esencia pueda hacer recordar a Harley Quinn con su visión anárquica de la locura, digamos que la deja en comparación como una santa.
Es coherente que la protagonista intente forjarse una personalidad propia que vaya más allá de «La novia de…», y por ello la «esencia» de Mary Shelley le abrirá las puertas a un viaje de autodescubrimiento interior que la ayude a ser ella misma en una sociedad que intenta definirla. Pero todo ello está plasmado de manera irregular, cual si fuera el mismo monstruo de Frankenstein: a pedazos que funcionan mejor, frente a otros que son un delirio extravagante.
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Crítico especializado en cine y cómic, aunque no tiene problema en lanzarse a leer libros y opinar sobre ellos, siempre de forma constructiva y con educación. Bien conocido en el mundo de la divulgación por su alias, El Chacal, y su blog El Blog del Chacal donde comparte sus reseñas y conocimientos. ISNI 0000 0005 2401 3399



