Cartel de El príncipe de las mareas. Créditos: Arvi Licensing.
Es curioso como el recuerdo que tenemos en nuestra cabeza de las películas que vimos cuando éramos más jóvenes dista en mucho de la realidad: lo que recordabas fantástico, no lo es tanto y puede darse la sensación opuesta, descubriendo alguna sorpresa por el camino. Hablemos de El príncipe de las mareas.
El cine de los 90
La última década del siglo XX ofrecía un panorama muy variado que era capaz de dar alegrías a todos los públicos, sin importar sus intereses. Analizando esos años desde la distancia, vemos que la creación de películas era mucho más libre que la de ahora, en la que hemos perdido elementos tan importante como el cine de serie B o una cartelera mucho más amplia, que no necesitaba de plataformas.
También hay que reconocer que, aunque siempre se ha dicho que el cine es un arte adelantado a su presente, en este caso no era así y muchos de los trabajos ofrecían un retrato exacto del panorama social, económico y cultural del momento, con todos los “atrasos” que conllevaba la época.
Por suerte, se daban excepciones a las ideas más generales y surgieron cintas que presentaban ideas que en nuestros días son de sentido común, pero entonces no se tomaban en serio. Uno de los casos es el de esta película que nos llega gracias a la compañía Arvi Licensing.
Barbra Streisand, una carrera de éxito
Antes de hablar de la película, es conveniente detenernos en una figura clave tanto delante como detrás de la cámara, su directora y protagonista, Barbra Streisand. Para mucha gente es una artista sobradamente conocida en el ámbito musical y en el interpretativo, pero no mucha gente la tiene presente como directora. Toda una leyenda viva en todos los ámbitos en los que ha trabajado, donde ha recibido los más prestigiosos premios, como Emmy, Grammy u Oscar. A estos podemos sumar varios premios a su carrera y una vida dedicada a unas industrias que no le abrieron la puerta con facilidad.
Como decíamos, en El príncipe de las mareas tiene un doble papel: como actriz, tiene el papel crucial de interpretar a una psicóloga en busca de respuestas para ayudar a su paciente que desarrolla una relación con el hermano de su paciente (algo que no sorprende demasiado si se presta atención al cartel de este trabajo). No se puede negar que su rol ante la cámara es secundario, pero tiene un peso vital para la trama, algo que queda subrayado en su forma de ejecutar su otro rol en la cinta: la dirección.
En este segundo acercamiento de Streisand tras la cámara, se nota mucha delicadeza y un pulso firme que no se pierde a pesar de los cambios de tiempo que ofrece la película. Se trata de una película donde la ruptura cronológica es muy importante, pero en la que tanto los momentos del pasado como el presente, guardan un peso similar y hacen avanzar la trama con gusto. Es un detalle para tener en cuenta, ya que muchos otros trabajos han sido nefastos en esto y se ha visto reflejado en su resultado.

Nick Nolte es la estrella de la función
No obstante, la verdadera estrella del filme es Nick Nolte, que realiza un trabajo dramático lejos de lo que venía realizando hasta ese momento. Este veterano actor hizo sus primeros pinitos interpretativos en la televisión, donde causó furor en la serie Hombre rico, hombre pobre, que le llevó a dar el salto al cine destacando en películas como Límite: 48 horas o El cabo del miedo. En los últimos años ha regresado a la pequeña pantalla con apariciones en producciones como The Mandalorian, Paradise Lost o Poker Face.
Su rol como Tom Wingo resulta un reto actoral de primer orden, ya que encarna a una persona bastante compleja que ha encontrado en el humor una forma de defensa, pero eso le lleva a no relacionarse por completo con la gente, lo que le causa problemas en su matrimonio. Sumado al hecho de tener que actuar como la memoria de su hermana, para poder descubrir de donde nacen sus pensamientos suicidas, sume al personaje en un momento decisivo de su vida, pero el actor hace una interpretación llena de altibajos y rupturas que aportan interés a la narración. Un acierto total de reparto, la verdad sea dicha.
Un reparto entonado, pero lejos de sus protagonistas
El resto del reparto mantiene el tipo durante toda la cinta, pero se encuentra por debajo del nivel que marcan Nolte y Streisand. Personajes como los interpretados por Kate Nelligan (Frankie y Johnny, Las normas de la casa de la sidra) y Blythe Danner (A Wong Foo, ¡gracias por todo! Julie Newmar, Sylvia), madre y esposa de Tom, son interesantes, pero no abandonan el melodrama. Otros como Jeroen Krabbé (007: Alta tensión, El fugitivo) y Jason Gould, marido e hijo del personaje de Streisand (e hijo real también), aportan poco a la historia e incluso el interpretado por George Carlin (Las alucinantes aventuras de Bill y Ted y sus continuaciones, Dogma), es absolutamente innecesario.
El príncipe de las mareas y la importancia de la salud mental
Si algo podemos reconocerle a esta adaptación de la novela de Pat Conroy, que también se encargó de adaptar el guion, es la importancia que se da al tratamiento de la salud mental. Durante décadas, ser paciente de la salud mental era visto como un tara o debilidad, pero películas como esta ayudan en mucho a cambiar la mirada sobre el tema.
En este medio hemos defendido cualquier tipo de familia y sabemos de primera mano hasta que punto aquellas personas que comparten tu sangre pueden ser causa de malestar o dolor que llevan a una necesidad de terapia, la cual siempre es recomendable. Este es otro acierto que muestra la cinta, ya que el personaje de Tom Wingo está influido por su infancia abusiva, tanto que la relación con su madre es parca y casi por obligación.
Ya hemos comentado antes el cuidado que tiene Streisand a la hora de rodar la película, donde se nota un cuidado absoluto en los detalles que al mismo tiempo que van llegando al núcleo del problema, alimentan el romance que nace con el personaje de Nolte: ambos se encuentran perdidos dentro su universo personal, pero actúan de ancla para el otro a medida que ambos universos se mezclan hasta llegar uno compartido donde pueden ayudarse sin importar el dolor que llevan consigo.
Este tratamiento puede llevar a pensar que se trata de una cinta romántica con un drama a desvelar, pero la realidad es justo la contraria y conviene no perderlo de vista. La película nos habla del dolor y de la necesidad de intentar dejarlo atrás para que no pueda condicionar nuestro día a día, que se hace día a día y a pasos pequeños, pero seguros.
Este trabajo cuenta con otros dos aciertos: la voz en off que aparece durante el metraje (y que pertenece a Tom Wingo) ayuda a ponernos en situación en muchas ocasiones y no resulta evidente, un rasgo bastante habitual en este elemento. El otro es la honestidad en la que se presentan los hechos. Hay una escena clave que está presentada con honestidad y siendo consecuente con el relato. Es una escena muy dura (lejos de lo que solíamos ver en esa década) pero que representa de manera clave la problemática de la cinta junto a la interpretación de Nolte.
La película está lejos de ser perfecta y tiene un problema tanto en su duración, superando las dos horas por poco, como en su parte final. Esta última alarga de manera innecesaria un desenlace anunciado, donde ya la relación entre los protagonistas ya está consumada y únicamente nos enseña lo mismo, pero en diferentes localizaciones. A esto se le añade que la despedida se hace varias veces y no aporta ningún matiz. También hay momentos en los que se peca de abuso en las escenas sobre la belleza con la que cuenta el personaje de Streisand, ya que no es un elemento que necesite subrayarse tanto.
Una edición parca
Arvi Licensing saca a la venta una edición en Blu-ray que peca en exceso de sencillez. Dentro del disco de reproducción solo encontramos la película, la posibilidad de cambiar el idioma y un par de idiomas para los subtítulos (el nuestro e inglés). Sorprende la decisión de no incluir, al menos, un tráiler de la cinta o una galería de imágenes, extras sencillos y habituales en casi todos los discos.
A pesar de no contar con un contenido adicional que atraiga al comprador ocasional, es una buena oportunidad de recuperar películas que intentaban dar pasos adelante a la hora de asentar ideas importantes como el tratamiento de la salud mental. Eso y disfrutar de un protagonista como Nick Nolte que daba notas de la calidad que escondía en su interior.
Síguenos en Instagram, TikTok o súmate a nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas ningún contenido. ¡Disfruta de la cultura pop
Actor y director teatral con veinte años de experiencia a bordo de la compañía Teatro Baypass, que él mismo fundó. Miembro de la organización de la Feria del Libro de Parla y técnico de cabecera en Estelar Media. Lee libros y cómics con la misma pasión que disfruta de un concierto o de una buena sesión de cine. ISNI 0000 0005 1808 8693



