Logo de The Animesy Créditos: docpastor.com
Llegué sabiendo mucho sobre este proyecto, The Animesy. Había hecho los deberes: entrevistas, datos, contexto. Creía que sabía lo que me iba a encontrar: Me equivocaba.
Acceso total: dentro del proyecto The Animesy
Entramos por la zona de artistas. Silencio. Un pasillo vacío.
Nos recibió Pablo Soler, uno de los tres fundadores, con su hija al lado. Esto es un proyecto familiar de verdad, no solo sobre el papel. Para los músicos había fruta y magdalenas. Simple, sin pretensiones. Irasema Campos, la directora de comunicación del proyecto, me lo había contado antes como algo de lo que estaban orgullosos: cuidar a la gente que trabaja con ellos. Ahí estaba, en ese pasillo, sin hacer ruido.
Durante toda la noche el equipo estuvo pendiente de que no nos faltara nada. En un mundo donde el acceso a medios suele ser distante y formal, aquí todo fue cercano y natural. Se agradece.
@docpastor Hemos asistido al concierto y ensayo previo de @TheAnimesy en Barcelona, te lo contamos en docpastor.com. #Culturapop #Barcelona #Concierto #TheAnimesy #Anime
En medio de la orquesta
Pablo nos llevó a buscar a Irasema. De camino pasamos por los vestuarios, subimos por pasillos traseros y, casi sin darnos cuenta, entramos al auditorio. El ensayo llevaba ya una hora, la orquesta trabajando a pleno rendimiento. Nos dejaron quedarnos y grabar entre los músicos. Me quedé quieto en distintos puntos, sin intentar caminar y grabar al mismo tiempo. Con sesenta y tres músicos concentrados no es el momento de montar el numerito.
Allí conocimos también a Martín Soler, el tercer fundador, responsable de toda la parte artística del proyecto. Supervisaba el ensayo tranquilo, como alguien que tiene muy claro lo que está haciendo.
Lo primero que escuché fue Again, el opening de Fullmetal Alchemist: Brotherhood (Hagane no renkinjutsushi, 2009). Y ya ahí me di cuenta de que esto no iba a ser lo que esperaba. Los arreglos de Aziz Sapaev, el compositor responsable de todos los arreglos musicales del espectáculo, no son una versión suavizada del original: son más rápidos, más potentes, más grandes. Veinticinco minutos entre los músicos fueron suficientes para entender que aquella noche no iba a ser un viaje nostálgico. Iba a ser otra cosa.
El concierto: lleno total y público entregado
Nos sentamos a un lado, cerca de la orquesta. La sala se fue llenando con esa energía de quien lleva semanas esperando este momento. Lleno total.
Había gente de todas las edades. Menos cosplay del que esperaba, aunque a mi lado tenía a un Maestro Roshi de Dragon Ball (Dragon Ball, 1986) completamente caracterizado, que me recordó que el amor al anime no tiene una sola cara.
Antes de cada bloque de canciones habló Raquel Llaneza Rojano, conocida en redes como Ralux (@protocoloralux), presentadora oficial del espectáculo y una cara muy conocida en la comunidad anime hispanohablante. En el backstage había confesado entre risas que estaba nerviosa. No se le notó nada, encontró su tono desde el principio: cercana, precisa, sin pasarse. Explicaba cada bloque de una forma que tenía sentido incluso si no conocías la serie. Se notaba que le importaba de verdad, eso no se puede fingir.
The Animesy: el concierto que el anime se merecía. Créditos: docpastor.com
Las canciones que hicieron temblar la sala
El programa repasó unos treinta años de anime. De Dragon Ball (Dragon Ball 1986) a Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba (Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba, 2019), de Sailor Moon (Sailor Moon, 1992) a Your Name (Kimi no na wa, 2016). Y en todas las piezas se repetía lo mismo que había visto en el ensayo: más velocidad, más fuerza, más impacto.
El público aplaudió con ganas en cada canción, pero hubo dos momentos en que el aplauso fue diferente: Shinzou wo Sasageyo, el opening de Ataque a los titantes (Shingeki no kyojin, 2013), y Gurenge de Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba (Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba, 2019) hicieron retumbar L’Auditori de una manera que no esperaba en una sala de música clásica. No era cortesía, era algo más profundo.
El final que nadie tenía previsto
El aplauso final duró más de cinco minutos. Quizás más, perdí la cuenta.
El bis fue Butter-Fly, el primer opening de Digimon (Dejimon adobenchâ, 1999). El público no se calmó. Lo volvieron a tocar, pero esta vez cada sección de la orquesta se levantaba cuando llegaba su parte, tocaba y volvía a sentarse. Cada grupo de instrumento tuvo su momento. Fue uno de esos finales que no están planeados y que por eso no se olvidan.

Después del concierto
Fui a buscar a Sanjar Sapaev, hermano de Aziz y primer violín, para darle las gracias. Me las dio él a mí, por venir, por cómo había respondido la gente. Pocas palabras, sinceras, de alguien que todavía tenía la música dentro.
Más tarde, tomando algo con Irasema, nos contó que varios músicos de la orquesta, gente que ha tocado en salas de todo el mundo, le dijeron que no recordaban una reacción de público así. No solo por los aplausos del final, sino por la intensidad de toda la noche.
Con todo lo que estaba pasando allí dentro, sold out, músicos de primer nivel, más de 16.000 espectadores en su trayectoria, llamaba la atención no ver más medios cubriendo el evento. Una historia así merece más atención.
Cuando la sala encuentra a su gente
El anime lleva décadas llenando salas de cine, estantes de tiendas y horas de vida de millones de personas. Ha construido comunidades, ha marcado generaciones, ha dado forma a la cultura popular de una manera que todavía se infravalora. Y sin embargo, hasta ahora, nadie le había dado una orquesta en condiciones. The Animesy no son los únicos que lo intentan, pero de todos los que he escuchado son los que más valen la pena. Porque no se conforman con poner músicos en un escenario: cuidan cada arreglo, cuidan a los intérpretes y cuidan al público. Y eso, en este sector, no es tan habitual como debería.
Me fui a casa con una sola palabra en la cabeza: impresionante. El anime siempre mereció esto. Por fin alguien se ha atrevido a dárselo.
Síguenos en Instagram, TikTok o súmate a nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas ningún contenido. ¡Disfruta de la cultura pop!

Arquitecto de formación y productor por pasión. Cofundador de las productoras One Vision (antes Vision Fes) y Vespre, es uno de los nombres tras los aclamados cortometrajes «The Stranded» y «Villa Offline», entre otros trabajos. Habitual de eventos y convenciones de Cultura Pop tanto a nivel nacional como internacional. ISNI 0000 0005 2890 990X




