Padre Ubú de Todo Ubú en el Festival MUTEA. Créditos: docpastor.com
El Festival MUTEA del Teatro Arbolé sirve para que grupos teatrales de aficionados se suban al escenario y demuestren de qué son capaces. En más de una ocasión dejando claro que aunque no sean profesionales no por ello están carentes de talento y de capacidades interpretativas, lo que no es decir poco.
Así pues esta Muestra de Teatro Amateur, de ahí las siglas MUTEA, sirve a dos fines principales. El primero es el de entretener al público asistente, en más de una ocasión conformado de forma principal por amigos y familiares más que por curiosos, y el segundo dejar claro que hay que poner en valor el término de aficionado y quitarle la parte peyorativa que, por desgracia, en ocasiones parece tener.
Todo Ubú de Locos por actuar
En ambos casos la obra Todo Ubú llevada a cabo por Locos por actuar cumple y de forma más que correcta. Es verdad que se trata de una obra del teatro del absurdo y por ello quizá no sea del gusto de todos, hay que entrar desde el principio en su mundo de locuras, dejarse ir por expresiones como «Cornipanza» y «Mierdra», además de por lo excéntrico y extravagante de cada uno de sus personajes.
En cabeza está el propio Ubú, o Padre Ubú, el gran protagonista de la función que es una persona grotesca, deleznable, una representación clara de todo lo que está mal en la sociedad y en el estamento político. Es grosero, está embebido de sí mismo, sus ideas son como rocambolescas y sus deseos son lo único que importa. Un personaje que da igual la época en que se ponga sobre las tablas, siempre está a la orden del día y siempre es actualizable.
A su lado, y en su periplo de locura, caos y diversión generalizada del público, hay una pléyade de personajes igual de dantescos y extraordinarios. Cada uno más extraño que el anterior, guiados por una propia virtud y una moral que no siempre es comprensible, con respuestas sin sentido alguno y pasiones más que desenfrenadas sean estas de la carne, la ley, la moral o el desorden.
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Un caos del absurdo
Para representar mejor todo este caos y irrefrenable absurdo se ha cuidado el vestuario de una forma estupenda, bien podría decirse que es la obra que más lo ha tenido en cuenta de todas las que han formado parte del Festival MUTEA en esta edición del 2026. La mejor forma de expresarlo, usando ideas del presente, es como una mezcla del estilo de la saga Los descendientes de Disney con un toque de Mad Max y algo de Terry Gilliam.
Y, por supuesto, la esencia de William Shakespeare puesto que si bien en una primera instancia, y nada más entrar en escena, Padre Ubú, Madre Ubú y toda su cohorte parecen una versión con sobredosis de azúcar de Oberón, Titania y sus hadas hay que decir que, en origen, ese grandilocuente ser, con su enorme panza, no dejaba de ser una sátira de Macbeth y, a la postre, de todo gobernante y político existente.
Padre Ubú y Madre Ubú
De toda esta pléyade de personajes y actuaciones hay que destacar a los dos protagonistas y es que no resulta fácil sacar adelante al Padre Ubú con toda su grandilocuencia y grandiosidad. Con ese exceso que debe saber llevarse para que no resulte, y perdón por la repetición, excesivo y cargante.
Aunque en la representación de Locos por actuar hay que decir que quien brillaba más era Madre Ubú, la otra protagonista. Encarnada con fuerza, una expresividad fascinante que hace pensar en un dibujo animado que ha cobrado vida, matices muy diversos y una maldad innata tan extraordinaria como el amor por su marido, Padre Ubú, y pesar por las elecciones tomadas y las que sabe que tomará.
Dos referencias cinematográficas
Toda representación de una obra dota a la misma de una personalidad nueva y única, así esta revisión de los escritos de Alfred Jarry, su Ciclo de Ubú iniciado con Ubú rey en 1896, precedido de una representación privada dos años antes, no está exenta de toques de modernidad y referencias imposibles de tener en su momento.
Por ejemplo la aparición de un personaje que emula a Adolf Hitler pero que en realidad es un sosias del Adenoid Hynkel encarnado por Charles Chaplin en El gran dictador o el hecho de que a este a veces se le quede atascado el brazo en su conocido saludo, como le sucedía al doctor Strangelove de Teléfono rojo: volamos hacia Moscú al que dio vida de forma inolvidable Peter Sellers.
Una apuesta arriesgada
De igual forma toda función tiene sus pros y sus contras. En la parte de pros tenemos a un grupo de jóvenes actores entregados que no dudaron en darlo todo sobre el escenario, en la parte de los contras el hecho de que se trataba de dos obras, la mentada Ubú rey y Ubú encadenado, unificadas en una sola lo que provocó una duración mayor de la que debería haber tenido el producto y algunos momentos que más que aportar restaban.
Con todo, y a pesar de ello, lo que no se puede negar es que Todo Ubú ha sido una de las apuestas más arriesgadas del Festival MUTEA, una encarada con pasión y sin miedo, con una energía contagiosa y una alegría evidente. Y es que, en toda regla, los miembros de Locos por actuar dejaron claro lo acertado de su nombre, nadie que estuviera en el Teatro Arbolé podrá negar que estaban locos por actuar, desde el pie a la cabeza pasando por la médula, el alma y el corazón.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



