Poster de la T2 de Monarch: El legado de los monstruos. Créditos: Apple TV +
Monarch: El legado de los monstruos se mete de lleno en su recta final con un noveno capítulo titulado «Ends of the Earth» en el que todos los implicados van hasta la Isla Calavera. Sí, el reino de Kong. Un lugar que desde su primera aparición en cines, en la legendaria King Kong de 1933 se ha mostrado en todas sus encarnaciones como lleno de peligros, de criaturas salvajes y donde todo es susceptible de morir en un instante.
Antes de seguir adelante debes tener claro que se detallarán hechos de trama, personajes y acciones. No sigas adelante si no deseas saber más al respecto. O, como suele decirse, ¡alerta de Spoilers!
Debido a la gran cantidad de información en esta ocasión se dividirá el artículo en dos partes. Este primero estará dedicado a Keiko Randa y Lee Shaw, con el segundo enfocado al resto del equipo.
Godzilla y la Titán X en Monarch: El legado de los monstruos
El episodio anterior terminó con Apex, o una organización que parecía serlo (entraremos en ello el siguiente artículo), llevándose el huevo del Titán X. Esta, dado que es una madre como se descubre, va tras ellos y a su vez Godzilla la persigue.
Si bien esto podía prometer un enfrentamiento entre la Titán X y el rey de los monstruos no sucede de tal forma en este capítulo noveno. Esto es debido a algo que casa mucho con el personaje y con toda la mitología del Monsterverse y que, como Keiko dice por lo que le han contado otros miembros de Monarch, lo que el gigantesco reptil hace es mantener a raya a los otros titanes, pone orden entre ellos.
Es su rey y como tal manda y ellos obedecen. Así que mientras Lee está esperando que termine con la vida de la Titán X su amada llega rápida a una conclusión y es que “No la mata porque no necesita hacerlo”. Y es así. Puede que Godzilla sea una criatura llena de poder, capaz de arrasar ciudades, quizá hasta sea inmortal, pero no lucha si no debe hacerlo. Un matiz que estaba ya ahí pero que es buena idea ponerlo sobre la mesa. Es el orden natural de las cosas.
Un viaje al pasado
En este «Ends of the Earth» el pasado vuelve a ser relevante para la trama, que recordemos que se centra más en los Randa que en los titanes. Y así todo salta a las décadas de los 50 y 60 para mostrar las vivencias de Bill, Keiko y Lee. La primera en 1958 cuando el matrimonio Randa acude a una embajada para formalizar su unión, para elegirse el uno al otro en todo momento y lugar. Se ve, una vez más, que se adoran y aman. Ella no duda en decirle que lo hará siempre y que le apoyará en todas sus “locas ideas”.
Por desgracia en solo un año ella morirá, o eso pensaban. Al menos Lee, que se reúne con su viejo amigo en una estación de tren donde los dos están destrozados, él parece aguantar mejor por su carácter rudo y militar pero sus ojos dejan claro que la procesión va por dentro. Esto es algo que se retomará en el presente de la serie cuando Keiko pregunte qué cambió y Lee le diga que su muerte, por mucho que después no fuera tal, lo cambió todo.
Muchos años después, en 1968, un Bill con barba, lo que le asemeja al Bill Randa de John Goodman en Kong: La Isla Calavera, está dando una conferencia con sus descubrimientos e ideas, solo para ver la llegada de un viejo amigo. Este le dirá que debe volver a casa, que tiene que estar con su hijo a lo que le responderá que no puede, que no ha terminado con su trabajo.
La conexión con Bill Randa
¿Qué trabajo es este? Para ello hay que saltar al presente y encontrarse con Keiko y el maduro Lee en Isla Calavera. Los dos caminan, siguen el mapa del fallecido Bill y, por desgracia, encuentran un montón de restos de enormes esqueletos y entre ellos una rota funda de cámara con las iniciales del fallecido. Un momento que retrotrae a su muerte en el film de 2017, cuando es engullido vivo mientras su cámara sigue haciendo fotos.
Ninguno de los dos sabe esto pero Keiko sí entiende rápido que está en el lugar en que su marido perdió la vida. Y esto es más de lo que puede soportar. Se rompe, llora y no entiende el motivo que le llevó a recorrer el mundo, a dejar a su hijo solo y el porqué de esa obsesión con la Isla Calavera. Esto es algo que también sucede como espectador dado que ambas versiones de Bill Randa son muy distintas y no terminan de encajar bien entre sí, al menos hasta este momento.
Una esperanza que no muere
Lo que se descubre es que en realidad Bill siempre pensó que Keiko estaba viva, que desde la Isla Calavera se podía acceder al Axis Mundi y que jamás dejó de mandarle mensajes dentro de una botella, por así decirlo. Recorrió el mundo de grieta en grieta mandándolos, tenía la esperanza de que llegaran hasta ella. Ellos se encuentran con todos ellos, embotellados y fechados, con una carta en su interior y en un lugar que, en palabras de Lee, es el Grand Central de las grietas.
De esta forma las dos versiones de Bill Randa se unifican y hacen que todo cobre sentido. El Bill Randa obsesionado con la Isla Calavera de la película de 2017 es así debido a las investigaciones de su doble joven que aparece en Monarch: El legado de los monstruos, de una esperanza que nunca perdió, el que Keiko siguiera con vida, y el cómo estaba dispuesto a todo para recuperarla.
No solo por él, también por Hiroshi. Abandonó a su hijo para poder devolverle a su madre, para que ella pudiera escapar del Axis Mundi en el que él estaba convencido que ella seguía y sobrevivía. Por desgracia la vida está llena de tragedias y aunque él tuviera razón eso no hizo que llegaran a estar juntos de nuevo.
La confirmación del viaje radiado en el tiempo
Uno de los puntos más interesantes de esta segunda temporada de Monarch: El legado de los monstruos es la conversación mantenida entre el Lee Shaw maduro del presente y su versión joven atrapada en el Axis Mundi, un giro muy inesperado que, por otro lado, es imprescindible para el devenir de esta ficción. Es, además, la demostración, de que todo es posible en esta serie.
La duda en ese momento es si todo había sido siempre así, si era un bucle temporal o no. Puede entenderse que sí debido a la respuesta que él le da a Keiko sobre cómo pudo poner el localizador en la Titán X, él dice que con mucho cuidado y además, y esto es lo importante, que hasta hace poco no lo recordaba.
Si lo recuerda es debido a que pasó y es cierto que son sus propias memorias las que guían a su yo más joven en el pasado. Tiene sentido que no pudiera recordarlo dado que dentro del Axis Mundi se le ve muy afectado, tiene un ataque de pánico cuando descubre que habla con su yo del futuro (presente para la serie) y su salida de allí fue compleja como se vio en la primera temporada.
Así que, sin darle mayor importancia pero habiendo dejado tras de sí uno de los mejores momentos de toda la producción, puede afirmarse que sí, se trata de un bucle temporal resuelto con habilidad y elegancia. Uno sobre el que no es probable que se vuelva, aunque quizá sí sobre sus implicaciones y el proceso del mismo.
Un buen capítulo 9 de la T2 de Monarch: El legado de los monstruos
Llegamos hasta el final de este primer artículo sobre el capítulo nueve de la segunda temporada de Monarch: El legado de los monstruos donde Keiko Randa y Lee Shaw llevan gran parte del peso. Es lógico que sea así puesto que son el nexo de unión, nexo viviente además, entre el pasado y el presente, entre los primeros días de Monarch y la enorme y poderosa agencia que es en la actualidad.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



