Imagen promocional de Portrait of a Torn. Créditos: Indigo Studios – Interactive Stories
De la mano de Indigo Studios – Interactive Stories nos encontramos con Portrait of a Torn, un escape room terrorífico donde el miedo no se consigue con sobresaltos, sino con silencio. Su primera aparición fue en PC a través de la plataforma Steam en 2024 y llega ahora a PlayStation 5 con una propuesta clara: exploración, tensión ambiental y una historia que se descubre poco a poco.
Portrait of a Torn es un juego de terror psicológico en primera persona en el que recorremos una casa marcada por un pasado oscuro. A través de la exploración y de los objetos que vamos encontrando, se reconstruye progresivamente la historia del protagonista y lo que ocurrió tras la guerra. Lo hemos jugado en PS5. Y esta es nuestra experiencia.
Una historia que se arma sola
No te cuentan la historia, la vas descubriendo poco a poco. Cartas, objetos, secretos y habitaciones que cuentan más de lo que imaginamos. El juego nos facilita la información a cuentagotas y nos obliga a avanzar en un orden muy concreto. Como todo en esta vida, tiene ventajas e inconvenientes. Lo bueno, un ritmo controlado que evita que te pierdas entre partes. Lo malo, es un juego bastante lineal y deja poco espacio para la improvisación.
En algunos momentos, más que investigar, te limitas a seguir las migas que deja la narración. Funciona para que la historia no se desordene, pero a veces reduce la sensación de descubrimiento. Aun así, mantiene el interés. No es compleja, pero está bien integrada.
Explorar… pero dentro de un carril
La casa funciona como hilo conductor de la historia y es el principal escenario del juego. Además, está bien diseñada. Cada habitación tiene su intención y no se siente de relleno. El problema es que el avance depende siempre de encontrar el objeto exacto que desbloquea el siguiente paso. Si no encuentras lo que buscas, el juego simplemente se detiene. No hay rutas alternativas ni una forma diferente de avanzar, lo que genera una experiencia bastante rígida.
Cabe decir que durante nuestra partida sufrimos un bug al inicio, quedamos atrapados entre unas cajas y un saco sin poder salir, con lo que tuvimos que reiniciar el nivel. No volvió a ocurrir, pero rompe la inmersión cuando pasa.
Puzles sencillos que marcan el ritmo
Los puzles sirven para seguir el hilo narrativo, no buscan ser complejos ni desafiantes en exceso. Su función principal es bloquearte hasta que encuentres lo necesario para continuar. De hecho, muchas veces el problema no es la complejidad, sino la falta de pistas claras en ciertos momentos. Si te atascas, normalmente es porque el juego no te señala el siguiente paso, no por una dificultad extrema del rompecabezas.
La atmósfera, su verdadero punto fuerte
Aquí es donde el juego saca lo mejor de sí. No abusa del susto fácil, prefiere el silencio. La espera. La sensación de que en cualquier momento puede pasar algo. Avanzas con tensión acumulada y cuando llegan determinados momentos la reacción es real. En nuestro caso, hubo escenas que consiguieron ponernos los pelos de punta. No es un terror constante, es puntual, pero cuando quiere hacerte sentir angustia lo hace a las mil maravillas.
El sonido es la clave
La música aparece en el momento exacto. El silencio te introduce más en el juego de lo que podría hacerlo la propia banda sonora. Crujidos, voces, un perro corriendo, tiroteos en habitaciones vacías… la sensación de que la casa está viva. Todos estos pequeños detalles suman para que vivas la historia. Con auriculares, la experiencia gana bastante y resulta mucho más inmersiva.
Visualmente correcto
No nos engañemos, no es un juego que deslumbre gráficamente. La iluminación es tenue. Las texturas transmiten desgaste. El conjunto funciona, pero no tiene una identidad visual especialmente marcada.
Rendimiento en PS5
El rendimiento es estable, sin caídas apreciables de velocidad. Las cargas son rápidas, lo que evita que la experiencia se interrumpa.
No hay un uso destacable del DualSense. El mando de PlayStation 5 permite algo más que vibrar. Puede transmitir sensaciones distintas según lo que ocurre en pantalla e incluso ofrecer resistencia en los gatillos, como si estuvieras presionando algo real. En Portrait of a Torn estas funciones no se aprovechan especialmente. La experiencia, en ese sentido, es clásica. Funciona bien, pero no añade una capa extra de inmersión desde el mando.
Más allá del bug puntual del principio, no hemos tenido ningún otro problema técnico.
Una experiencia corta y sin rodeos
Aún estamos terminándolo, pero todo apunta a una experiencia breve y concentrada. No hay contenido secundario ni grandes desvíos. Es un juego pensado para jugar casi del tirón. Eso puede ser una virtud o una limitación, según lo que busques.
Conclusión
Portrait of a Torn no es un juego para todo el mundo. Es para quien disfrute del silencio, de explorar con calma y de dejar que una historia se construya poco a poco. No ofrece mecánicas complejas ni libertad total, pero sí una atmósfera sólida y momentos que realmente funcionan. Si buscas acción, no es tu juego. Si buscas tensión y una experiencia breve pero bien ejecutada, aquí la vas a encontrar.
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Arquitecto de formación y productor por pasión. Cofundador de las productoras One Vision (antes Vision Fes) y Vespre, es uno de los nombres tras los aclamados cortometrajes «The Stranded» y «Villa Offline», entre otros trabajos. Habitual de eventos y convenciones de Cultura Pop tanto a nivel nacional como internacional. ISNI 0000 0005 2890 990X



