Portada parcial de Lobeznos y Masacres. Créditos: Panini Cómics.
Inesperada sorpresa la que me he llevado con Lobeznos y Masacres porque hay un nuevo vástago en el universo de superhéroes de Marvel que puede tomar ¿el relevo? de su progenitor: Eleanor “Ellie” Camacho. Ha sido la novedad que me he encontrado aquí, ya que no había leído hasta ahora nada con ella, pese a que hace más de una década que hizo su primera aparición, en la etapa de Gerry Duggan como responsable del Mercenario Bocazas.
¿Cómo es posible que alguien como Wade Wilson (el hombre bajo la máscara de Masacre) tuviera una hija, cuando su aspecto físico levantaría todo lo contrario a la atracción? Digamos que se quedó con la máscara puesta mientras estaba con Carmelita Camacho (cuando ella lo vio a posteriori le pareció repugnante), y del resultado de ese encuentro nació Ellie. La niña heredó los poderes regenerativos de su progenitor.
En el que sería mi primer contacto con este personaje, tengo que admitir que su atuendo (que lógicamente sigue los cánones estéticos del de su padre) se me hizo con cierto eco del de Spider-Gwen (¿quizás por la capucha?), mientras que su origen latino me hizo pensar en Miles Morales. Me imagino que no dejan de ser “hijos de su época” (la década de los 2010), que es cuando todos ellos vieron la luz por primera vez.
En la aventura que nos ocupa, cuyos tres números se recopilan en este tomo, se plantea un problema en un remoto pueblo de Symkaria, una ficticia nación centroeuropea, que en el universo Marvel ha generado personajes como el de Marta Plateada. Allí están desapareciendo niños, y para recuperarlos unen sus fuerzas Lobezno (Logan) y su hija Laura Kinney (Lobezna) junto a Masacre (Wade Wilson) y esa hija suya con la que he empezado este artículo.

Lobeznos y Masacres, herencia mutante generacional
De dichos personajes digamos que no hay sorpresa por mi parte, ya que si a los progenitores los tengo conocidos tanto de leer cómics suyos como de sus apariciones cinematográficas (encarnados por los actores Hugh Jackman y Ryan Reynolds), en cuanto a la hija de Lobezno puedo decir lo mismo, aunque en pantalla sólo se la ha visto en las películas Logan y Deadpool y Lobezno, encarnada con solvencia por la actriz Dafne Keen.
La aventura de Lobeznos y Masacres se convierte en una mera excusa para poner a esos cuatro personajes trabajando juntos, permitiéndose su responsable (Cody Ziglar) todas las variantes: los cuatro juntos, los padres y las hijas por separado o cada padre con la hija del contrario respectivamente. Frente a ellos el enemigo a batir sería el Rey Sombra y sus acólitos (a la fuerza) Agente-X y Lady Bullseye.
La unión de dos personajes como Lobezno y Masacre ya se vio lo divertida que puede ser en la pantalla grande en el éxito de 2024 Deadpool y Lobezno por lo que este cómic bien se puede considerar algo así como parte de la “herencia” de aquel film. La gracia está en verlos actuar con sus respectivas hijas, lo que da para varias roturas de la cuarta pared por parte de Masacre realmente simpáticas para el lector (y absurdas para el resto de los personajes).
Más allá de su tremenda funcionalidad (nadie negará que es un cómic entretenido) queda para el recuerdo la que (parece ser) la primera rotura de la cuarta pared por parte de Ellie, lo cual llena de emoción a su progenitor, acostumbrado a las mismas desde sus primeros tiempos. Y aunque todos sabemos que la muerte en el universo Marvel es algo transitorio, este cómic deja algunas viñetas potentes como la página final de su segundo número.
Síguenos en Instagram, Tik Tok o súmate a nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas ningún contenido. ¡Disfruta de la cultura pop!

Crítico especializado en cine y cómic, aunque no tiene problema en lanzarse a leer libros y opinar sobre ellos, siempre de forma constructiva y con educación. Bien conocido en el mundo de la divulgación por su alias, El Chacal, y su blog El Blog del Chacal donde comparte sus reseñas y conocimientos. ISNI 0000 0005 2401 3399



