Cartel de La educación de las hadas. Créditos: Divisa Home Video.
En este medio hemos hablado a menudo de nunca olvidar al niño que fuimos y que disfrutaba de fantasear e imaginar con muy poco. Por suerte, hay obras que nos recuerdan que, aunque nos convirtamos en adultos, podemos seguir siendo protagonistas de algunos cuentos. Hablemos de La educación de las hadas.
También somos fuertes defensores de las fábulas y los cuentos como interesantes vías de narración para todas las edades. Este trabajo que vamos a comentar se presenta como un cuento contemporáneo (a pesar de contar con una década ya a sus espaldas) donde la imaginación vuela, pero con una gran dosis de realidad. A lo mandos de este trabajo se encuentra un maestro en mantener vivo al infante de su interior.
José Luis Cuerda, un eterno niño
Este director es una de las más importantes figuras cinematográficas de nuestro país en los últimos tiempos. Se trata de un artista que no ha dejado un solo género sin retratar y que incluso ha sido el creador de alguno nuevo, como el «surrealismo rural» que podemos disfrutar en las obras Total, Amanece, que no es poco, Así en el cielo como en la tierra y Tiempo después.
Sus filmes se cuentan por decenas, pero también cuenta con otras atribuciones muy a tener en cuenta: fue quien dio al director Alejandro Amenábar la oportunidad de realizar su ópera prima, Tesis, y contó con una pequeña carrera como escritor centrado en el absurdo a través de la editorial Pepitas de calabaza.
El director castellano manchego no solo dirige esta cinta, sino que también se encarga de adaptar el guion, a raíz de la novela original La educación de un hada, escrita por el francés Didier van Cauwelaert. Tomando dicha obra, nos adentramos en un precioso e irreal paraje de montaña, donde el tiempo parece suspenderse, ayudando a confundir la realidad de la fantasía por medio de las historias que narra uno de sus personajes. Al mismo tiempo, Cuerda logra una película en la que se narra mucho que lo aparente, algo en lo que comentaremos dentro de unas líneas.

Un elenco con cuatro protagonistas
Esta película cuenta con un elenco bastante reducido, ya que los mimbres de la historia se encuentran en torno a cuatro protagonistas, todos ellos con igual peso y relevancia, descansando la felicidad de cada uno en manos de los otros tres.
Ricardo Darín (El aura, El Eternauta) interpreta a Nicolás, un juguetero que vive un flechazo con Ingrid (Irène Jacob, actriz de Otelo, La vida interior de Martin Frost) y su hijo Raúl (el joven Víctor Valdivia, que también aparece en Siete mesas de billar francés, El internado). Este flechazo es recíproco y se convierten en familia, hasta que un día Ingrid le confiesa a Nicolás que le deja sin dar mayor explicación.
La cantante Bebe (Al sur de Granada, Caótica Ana) interpreta a Sezar, la cuarta implicada en la historia y que llega a ella a través de su propia travesía llena de infelicidades. Este personaje, dentro de su fragilidad, es esencial para mantener la fantasía que une a Nicolás con el pequeño Raúl. La intérprete realiza una actuación cargada de sutileza y cariño que resulta uno de los puntos fuertes de la cinta.
Como contraste, es Irène Jacob la que parece más perdida dentro del relato, pero no hay que culpar a la actriz por ello, sino que su personaje es el que está menos dibujado respecto a los otros. En los últimos minutos de la cinta consigue redimirse en parte de todo lo anterior, pero su papel ya queda resentido igualmente.
Es Ricardo Darín el que realiza una sólida actuación (que sigue la línea de todo su excelente trabajo) y nos entrega a un hombre sumido en las dudas del desconocimiento, pero al mismo tiempo siendo el único que tiene muy claro lo que quiere para ser feliz. Una felicidad que esconde también algunas tragedias no confesadas. Aunque hay que añadir que es raro interpretar a un juguetero, pero no verle nunca trabajando en su oficio.
La educación de las hadas: ¿Cuánto hay de verdad en un cuento?
Si hubiera que resumir en una palabra esta película, la más adecuada es amor. Este sentimiento baña cada segundo del metraje, haciéndose presente incluso en cada conversación, aunque no escuchamos pronunciar un «te quiero» hasta casi la mitad de la cinta. El amor no se presenta solo en su parte más positiva y de cuento: la pérdida de este trae sensaciones horribles ligadas a él como el dolor o el sufrimiento.
Y la realidad de muchos de los cuentos que vivimos en nuestra piel evolucionan desde un almibarado inicio hasta llegar a un desasosegante final si no se mantiene viva una cualidad imprescindible: la comunicación. Cuerda nos muestra una historia donde los diferentes niveles de comunicación crean las desigualdades entre personajes.
Otro acierto de la película es ser absolutamente sincera con el espectador, representado por el joven Raúl, a la hora de tratar cualquier tema. Y los asuntos que se tratan son de importancia, aunque vengan disfrazados con metáforas que impliquen a personajes de fantasía. Temas como la muerte, la responsabilidad o la paternidad se presentan con naturalidad dentro de su gravedad, algo que el director ya había mostrado anteriormente en La lengua de las mariposas, otra cinta que guarda bastante relación con esta.
Una edición sencilla, pero completa
Hay que reconocer que la edición que presenta Divisa Home Video es sencilla, como muchas de las que hemos analizado en otras ocasiones, pero que incluye algunos materiales extras que permiten ampliar la mirada en este proyecto desde detrás de las cámaras. Contamos con una Galería de imágenes y un Tráiler promocional de la película, contenido habitual que merece mencionarse y pasar al material de peso.
En primer lugar, contamos con un Cómo se hizo y Escenas del rodaje, en las que queda claro dónde va a incidir el contenido de ambas. Ver crecer una producción desde su rodaje hasta su estreno es una gran oportunidad, pero se acentúa al tratarse de una producción que juega con dos mundos diferentes. Añadido a la posibilidad de ver rodajes que se realizaron décadas atrás y no olvidar la compleja labor que suponían.
También encontramos una serie de Entrevistas con José Luis Cuerda, Bebe y Ricardo Darín. Este es el plato fuerte dentro del material extra, ya que siempre es un gusto escuchar hablar a José Luis Cuerda, uno de los directores más sabios de nuestro cine. Es imposible no aprender algo de sus palabras o emocionarse con su manera de hablar sobre la cinta. Si añadimos las opiniones de la pareja de actores, tenemos un contenido que amplía en mucho el gusto de recuperar esta cinta.
Una suerte recuperar cine de nuestro país que, si bien no fue un éxito en su momento, es muy destacable a la hora de crear nuestra filmoteca particular. Otra razón para tenerla es revisitar la obra de uno de los mejores directores de los últimos tiempos al que se le une uno de los mejores actores que podemos encontrar hoy en la industria. Calidad a todos los niveles.
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Actor y director teatral con veinte años de experiencia a bordo de la compañía Teatro Baypass, que él mismo fundó. Miembro de la organización de la Feria del Libro de Parla y técnico de cabecera en Estelar Media. Lee libros y cómics con la misma pasión que disfruta de un concierto o de una buena sesión de cine. ISNI 0000 0005 1808 8693



