Vespa en su versión Playmobil. Créditos: docpastor.com
Hablar de Vespa es hablar de un icono y hablar de Playmobil también. Son dos empresas más que conocidas, con admiradores en todas partes del globo, sus productos siempre han sido populares, respetados y queridos. Entonces… ¿por qué no unirlo todo?
Así es, ahora Vespa llega a Playmobil para celebrar sus 8 décadas de vida en tres sets tan cuidados como detallados. Esto es algo que desde docpastor.com pudimos ver en nuestra visita al booth de la juguetera en la Spielwarenmesse de 2026, era una de las novedades que se presentaban, junto a otras como su línea de Barbie. De ambas hemos recibido muestras para su análisis y vamos a ello empezando por la moto italiana.
Vespa, Italia y el cine
Cuando se piensa en Vespa se piensa en Italia pero no solo eso, es evocar a una época y a una forma de vida. Es pensar en disfrutar del día a día, de escaparse, de sentir el sol en el rostro, de lucir tu mejor estilismo y de ser, por encima de todo, tú mismo. No es poco, la verdad.
Quizá por eso esta icónica moto ha sido vista en un buen número de películas cinematográficas. Se puede citar, por ejemplo, la cándida, y muy recomendable, Bajo el sol de la Toscana con Diane Lane en una de sus mejores interpretaciones, con un paseo en una de ellas como parece casi obligatorio por el tipo de relato que se trata.
Por supuesto, también hay que citar la imprescindible Vacaciones en Roma, la película que es en gran medida responsable del lanzamiento al estrellato de la divina Audrey Hepburn. En este largometraje comparte pantalla con Gregory Peck y no es solo que una Vespa haga aparición, es que incluso está en el cartel. La moto original fue, además, parte de la exposición Intimate Audrey que se inauguró en Bruselas (ciudad de nacimiento de la actriz) en el año 2019.

Tres sets de motos
Los diseñadores de Playmobil saben todo esto y por eso se han preocupado de que los tres sets lanzados cumplan las expectativas que se pueden depositar sobre ellos. Un producto destinado más al público adulto que al infantil, aunque por supuesto este último puede jugar y divertirse con ello pero su enfoque es más expositivo (en vitrina) que de jugabilidad.
Los tres modelos son la misma moto pero con variaciones en el color, así una es blanca, otra azul y una, no podía ser de otra forma, plateada. En cada uno de los casos con distintas pegatinas para personalizarlas, desde matriculaciones diferentes hasta el propio símbolo de Vespa que viene en un total de seis opciones desde el inicial de 1946 hasta un homenaje por sus 80 años de historia.
Distintos conductores
Y si hay tres motos debe haber tres conductores, cada uno con su propio estilismo y detalles. Así uno llevará una camisa azul y un pañuelo blanco al cuello, otro una cazadora negra con vaqueros y mochila y en tercer lugar, una joven con una chaqueta ocre y botines. Uno no puede montarse en una Vespa de cualquier manera, hay que respetar al icono.
Por supuesto con varios complementos como una cestita de paja, fruta, un reloj de oro, una revista (en concreto un ejemplar de Vespa Magazine) o una rueda de recambio para los accidentes que puedan pasar en la carretera. Con solo estos pequeños elementos se logra una diferenciación total de los pilotos y son unos buenos detalles que dan más profundidad a la idea completa.
Además, no puede no ser así, hay un casco para cada uno de ellos. Uno con unas viejas gafas de motorista pintadas en el mismo y los otros dos con el logo de Vespa y un visor protector que puede bajarse para que el efecto sea más real. Todos ellos intercambiables, como sucede con todas las piezas de Playmobil que pueden usarse en una figura o en otra.
Dos detalles finales
Hay dos detalles finales a destacar. El primero es que el montaje es bastante sencillo, unos muy pocos pasos que van guiados por las instrucciones, aunque el que tenga un poco de experiencia con estos juguetes es probable que no las precise.
El segundo es que el nivel de cuidado llega hasta la parte del motor. Este puede descubrirse quitando la pieza decorativa que está situada en la parte derecha trasera, justo como en la vida real. Allí, en una versión simplificada (que esto sigue siendo un juguete, por mucho que el público directo sea adulto) se pueden ver los distintos elementos que lo conforman en una única pieza de plástico que emula el metal.

Vespa y el buen hacer de Playmobil
El mundo de las franquicias cruzadas en juguetes es muy ecléctico y cuenta con un catálogo cada vez mayor. Por ejemplo, la propia Playmobil también ha comercializado un pack de la mítica Volkswagen T1 Camper, o se puede hablar de la genialidad que fue Turtles of Grayskull de Mattel que mezclaba a las Tortugas Ninja con Masters del Universo, entre otras muchas propuestas e ideas.
Las hay que salen mejor, como la recién mentada Turtles of Grayskull, y las que salen peor, y seguro que al lector se le vienen varias ideas a la cabeza. Todo depende de qué empresas estén implicadas y lo orgánico de este encuentro entre marcas; en el caso de Playmobil y Vespa, por suerte, se trata de uno de los primeros y el resultado salta a la vista. O, quizá sea mejor dicho, salta a la Vespa.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



