Portada de Persépolis de Marjane Satrapi. Créditos: Reservoir Books.
Hay estrellas que se apagan mucho antes de lo que deberían y, de igual manera, pasa con la vida de mucha gente. Hace unos días perdimos a alguien que es un tremendo ejemplo de esta metáfora. Hablemos de Marjane Satrapi.
Se suele decir que una de las maneras de ver la huella que deja nuestro paso en el mundo es ver la influencia que queda en la gente. Sea cierta o no esta afirmación, Satrapi es una creadora que ha dejado una huella profunda en más de una forma. Por ello vamos a repasar su biografía y ver algunos de los hitos más destacados en su línea de vida. Nacida en 1969 en la ciudad iraní de Rasht, Marjane era la única hija de una familia de clase media y descendiente lejana (por parte de madre) de uno de los últimos emperadores de Persia en el siglo XIX.
Buena estudiante al mismo tiempo que joven rebelde, llevo a sus padres a enviarla a Viena para que terminase sus estudios por miedo a que se pusiera en grave peligro. Esta etapa de su vida está bien documentada en su principal obra gráfica, Persépolis (de la que hablaremos a continuación). Si se puede decir que, a pesar de todas las dificultades que tuvo en estos años, consiguió terminar sus estudios y volver a Teherán para cursar estudios superiores de Comunicación Audiovisual.

Marjane Satrapi, testigo activo de la historia
Tal y como comentamos atrás, la primera obra que Satrapi publicó en el año 2000 fue Persépolis. Este trabajo marcará toda la trayectoria posterior de la artista. Persépolis narra la infancia y adolescencia de la autora dentro del conflicto que vivía Irán bajo la dictadura del Sha. Podemos descubrir en la obra que muchas de las teorías de la autora son heredadas de sus padres, gente de pensamiento marxista e implicados con la política de su época.
Esta obra fue un tremendo éxito desde su publicación y hasta hoy día, que sigue agotando una edición tras otra. Satrapi continuó narrando escenas su vida con su siguiente trabajo, Bordados, que está compuesto por historias que la artista escuchó a sus familiares sobre la vida de las mujeres en Irán. Posterior a esta, y como último acercamiento a las viñetas, fue la obra Pollo con ciruelas, que narra la vida de su tío abuelo, un famoso músico de sitar, que decidió dejarse morir al no poder recuperar su instrumento.
También cuenta con unos cuantos trabajos orientados a un público infantil como son Ajdar o Los monstruos tienen miedo de la luna, o ilustraciones para recopilaciones de cuentos persas como pueden ser La amistad de un oso y otros cuentos persas o El suspiro. Aunque el cierre de su trayectoria editorial lo supone Mujer, Vida, Libertad; una obra que nace con el movimiento feminista nacido tras el asesinato de una mujer iraní por no llevar bien colocado el velo, y que está coordinada por la artista.
¿Quién mejor para adaptar su trabajo?
Demostrando su potencial como artista y creadora, fue ella misma la que se encargó de adaptar al medio cinematográfico su gran obra: Persépolis. Para ello, se unió al director (y amigo personal) Vincent Paronnaud para realizar una película de animación que tuvo el mismo éxito que la novela gráfica original. Esta pareja adaptó también Pollo con ciruelas, otro de los originales de Satrapi, pero con actores reales en esta ocasión.
Contenta con su labor, la artista se mantuvo en este medio a cargo de otras cuatro películas: La bande des Jotas, The Voices, Madame Curie y Paradis Paris; en las que contó con grandes nombres del audiovisual como Mónica Bellucci o Rosamund Pike.
Un agradecimiento personal
Era el año 2006 y un joven Paco Silva acababa de entrar en el mundo teatral con muchas ganas y curiosidad. Le propusieron dirigir una función con un grupo de adolescentes y la única idea que se le venía a la cabeza era un texto que acaba de leer por cuarta vez: Persépolis. Con mucho descaro (y completa inconsciencia), se tomó tiempo para adaptar las viñetas al escenario para mostrar una historia que a él le conmovió.
Es muy difícil poder transmitir un agradecimiento a alguien que no va a recibirlo nunca. Marjane Satrapi fue una de las artistas que abrió mi mente y entender que una historia puede funcionar en varios medios diferentes siempre que se respete lo que transmite. Un enriquecimiento que he sentido con cada uno de los trabajos de la artista.
Marjane Satrapi, llevaba apartada de los medios desde el fallecimiento de Mattias Ripa, su marido y compañero de vida, desde hacía poco más de un año. La autora, según informa el comunicado de la familia, no llegó a superar la pérdida de Ripa y se dejó morir de tristeza. Lo increíble de esto es que ya nos diera un avance de una situación parecida con su obra Pollo con ciruelas, que habla de cómo la pérdida de lo que nos llenaba de vitalidad es crucial para mantenernos en el mundo.
Está claro que una ausencia así se va a sentir en todo el ámbito cultural, pero son millones los corazones que han sido tocados por una mujer que siempre lucho por la libertad y regaló su historia al mundo. Gracias por todo, Marjane. Gracias de corazón.
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Actor y director teatral con veinte años de experiencia a bordo de la compañía Teatro Baypass, que él mismo fundó. Miembro de la organización de la Feria del Libro de Parla y técnico de cabecera en Estelar Media. Lee libros y cómics con la misma pasión que disfruta de un concierto o de una buena sesión de cine. ISNI 0000 0005 1808 8693



