Un furioso Kong en la T2 de Monarch: El legado de los monstruos. Créditos: Apple TV
Monarch: El legado de los monstruos ha llegado al final de su segunda temporada con un episodio que tarda un poco en coger el ritmo, pero cuando lo hace no da un segundo de respiro al espectador. Un capítulo que, por supuesto que tiene el esperado enfrentamiento entre la Titán X y Kong con la más que obvia dosis de violencia, pero que además va cargado de momentos emotivos y llenos de sentimientos.
Como en otros artículos sobre Monarch: El legado de los monstruos lo primero es dar un aviso: no sigas leyendo si no estás al tanto de la serie, se darán detalles de trama, personajes y hechos concretos. O, como suele expresarse de forma habitual hoy en día, ¡alerta de spoilers!
No corramos, hay varios puntos que comentar sobre este episodio titulado Where We Belong, y se hará en dos artículos, que es el décimo de la segunda temporada y sirve de cierre a la misma pero también de apertura para una tercera. Y es que el mundo del Monsterverse de Legendary todavía tiene cuerda para rato y su mitología, aunque beba de una preexistente, no deja de crecer y ampliarse.
El negocio familiar de los Randa
Lo más relevante es la idea de que todo lo visto, que la investigación sobre estos gigantes, el descubrir cómo se comportan y cómo lograr convivir con ellos no es tanto una labor de una macroorganización, que también, y sí una labor familiar. En concreto la de la familia Randa, algo que en el metraje le dice Lee Shaw a su sobrina-nieta Cate cuando, tras dejar una última intervención con la Titán X, le expresa un sencillo “Bienvenida al negocio familiar”.
Lee y Keiko, Keiko y Lee
Where We Belong da comienzo con Keiko y Lee, dos amigos que siempre han querido ser más que eso y que están en una pendiente muy compleja. Ella se siente mal tras descubrir que Bill, su fallecido marido, lo que intentaba hacer hasta el día de su muerte era volver a reunir a la familia, y es que ella había llegado a creer que había abandonado a Hiroshi, su hijo, por una obsesión, cuando solo quería que todo volviera a ser lo que debía ser.
Por si la situación no fuera bastante complicada llegan dos revelaciones que hacen que todo se torne más complejo. Keiko cuenta a Lee que Cate, sin que tengan una explicación clara al respecto, puede comunicarse con la Titán X, que hicieron pruebas y que el resultado es una grabación que demuestra algo que sospechaban: tienen su propio lenguaje.
Esto es algo que el espectador podía suponerse en mayor o menor medida por lo visto a lo largo de las películas del Monsterverse y, por supuesto, de la propia Monarch: El legado de los monstruos. Quizá los titanes no puedan expresarse con palabras como las humanas pero tampoco lo hacen las ballenas y la ciencia tiene claro que poseen un idioma propio. Hecho este que, por cierto, sirve para una de las escenas más hilarantes de la muy recomendable comedia Abajo el periscopio.
La confesión de Lee Shaw
El segundo hecho que aparece para enredar más la madeja es que Lee le confiesa que habló con su yo del pasado, que los dos estuvieron a la vez en el Axis Mundi. Esto es algo que a ella le golpea con fuerza, saber que estuvo allí, que podrían haber intentado escapar juntos y le culpa, le culpa por todo lo que podría haber tenido y no tuvo, por los años perdidos con su marido y con su hijo, por esa vida que no tuvo.
Su amigo aguanta y le dice algo que, como ha visto el espectador, y se retomará más adelante (en este artículo doble y en el capítulo), que la única forma que él sabía seguro para rescatarla, para darle una nueva oportunidad ha sido la que ha llevado a cabo, la de dejar que todo suceda de la misma manera en que sucedió. Además, y tiene razón, le plantea que todo eso que podría haber sido es solo eso, algo que podría ser o no, un montón de ¿y si…? más llenos de esperanzas que de realidades.
Kong vs. Titán X
El punto álgido de Where We Belong es el muy esperado enfrentamiento definitivo entre la Titán X y Kong. Ella está sufriendo por la programación y la tecnología que tiene implantada, aunque sin saberlo tiene la ayuda de Tim y su equipo que llegan a tiempo para ver empezar el combate y, con un poco de suerte, para ser de ayuda.
Con lo que no cuentan es que tal ayuda no será precisa. Sus esfuerzos son estériles pero es la propia Titán X quien logra romper sus cadenas tecnológicas, se libera de sus captores y abandona el duelo para ir directa a por su huevo, para proteger con dulzura a la que va a ser su cría. Su fuerza de voluntad, su amor, logran lo que nadie podría conseguir.
Comprensión entre titanes
¿Y qué hace Kong? Ve la escena, comprende qué está pasando y asiente. Deja de pelear y escala un pequeño promontorio cercano, se sienta y vigila la marcha de la titán que, hasta hace solo unos instantes, creía su enemiga. Los dos han sabido entenderse, lo que demuestra que hablen o no el mismo idioma, y menos todavía el de los humanos, sí hay un lenguaje innato entre estos seres y que son, como sabe el espectador, inteligentes.
Más sobre Monarch: El legado de los monstruos
Por el momento, lo dejamos aquí pero te contaremos más en el siguiente artículo. El último episodio de la segunda temporada de Monarch: El legado de los monstruos no deja indiferente, está lleno de detalles y momentos, además de servir tanto de cierre para la tanda de capítulos actuales como de apertura para los siguientes.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



