Thor en Thor: Ragnarok. Créditos: Panini/Marvel
Thor es el dios por excelencia del panteón nórdico del universo Marvel, y dentro de la mitología de esas deidades hay un momento trascendental por encima de todos: el Ragnarok. El ocaso de los dioses, según se refirió a él Richard Wagner en su ciclo operístico El anillo del nibelungo, la caída de estos seres en una lucha eterna y sin parangón.
El Ragnarok de Marvel…
Es precisamente en este caos y horror donde los autores Michael Avon Oeming y Daniel Bergman, al guion, con Andrea Di Vito a la ilustración y Laura Villari al color, trasladan al lector en el volumen de Panini titulado Thor: Ragnarok, publicado en 2026, que recoge la miniserie original de Marvel Comics del año 2004; pero no es esta la primera vez que el mundo de los superhéroes retrata este acontecimiento de una u otra forma, con más o menos fidelidad.
… y el de DC Comics
Una de las traslaciones más conocidas es la que se dio en el año 1986 con la Sociedad de la Justicia como protagonista en Los últimos días de la Sociedad de la Justicia. Alertados por El Espectro terminan asumiendo el papel de los propios dioses, más bien se funden con ellos, para emprender una batalla interminable y así proteger al mundo como solo este grupo de veteranos sabe hacer.
Es cierto que tal artimaña no fue más que una forma de quitar de la ecuación a estos héroes tras las Crisis en Tierras Infinitas, al menos se hizo de una manera digna y épica como ellos merecerían. De forma posterior, tras los eventos de Hora Cero, se les dio carpetazo (por un tiempo) con mucha menos elegancia y más disgusto entre sus aficionados.
La forja de los dioses
Por lo que respecta a este volumen de Panini y Marvel la historia de un final solo puede empezar de una forma: por el principio. Lo hace con una narración sobre Odín, sus hermanos, la forja de Mjolnir por parte de los enanos, la muerte del gigante Laufey y la adopción de su hijo, Loki, por parte del rey de los dioses.

Un prólogo perfecto para una trama que no deja un momento de descanso cuando el príncipe de las mentiras, el siempre avieso Loki, emprende una cruzada imparable contra el resto de dioses. Un embate que causará la muerte de muchos de ellos, dejará una pila de cadáveres incontables y a un Thor desesperado que no sabrá qué hacer excepto reclamar, como no puede ser de otra forma, la ayuda de sus dos amigos más fieles: Iron Man y el Capitán América.
Thor, el dios de Marvel, y su hermano de juramento
Este matiz superheroico, entendible y necesario dado que es la encarnación de Thor de Marvel Comics, no hace que se deje de lado la épica y la tragedia, aunque quizá sí provoca que no sea tan impactante como podría ser de tratarse solo de los seres divinos. Muestra de ello es la inevitable comparación entre esta trama y la presentada en El anillo del nibelungo por P. Craig Russell, donde los niveles de gloria, leyenda, infortunio y desdicha son apabullantes en cada una de sus viñetas.
Al hilo de este lado más de mallas y capas resulta inevitable la aparición de alguno de los otros portadores de martillos místicos que hay en la editorial. El elegido, y no es una sorpresa para nadie, es Bill Rayos Beta quien no duda en regresar al lado de su hermano de juramento en su momento de mayor necesidad.
Este guerrero no es en absoluto una creación reciente, tampoco en el 2004 de lanzamiento de la miniserie, lleva viviendo aventuras de todo tipo desde el año 1983. Una creación de Walter Simonson que apareció por primera vez en The Mighty Thor número 337 y fue el primero, más allá del propio Thor, en demostrar ser digno de empuñar el Mjolnir. Un acto que lo dice todo sobre él, sobre quién es y qué tipo de personaje se trata.
El temible Surtur
Por supuesto no faltará la aparición de Surtur, uno de los más temibles enemigos de estos seres cuasi inmortales y una de las figuras claves de la mitología del Ragnarok. El líder de los gigantes de fuego, una inconmensurable masa de poder que se enfrentará a ellos y que en este volumen se presenta temible, destructor, con su enorme espada llevándose vidas por delante.
Es también uno de los principales enemigos en la versión de la Sociedad de la Justicia, mencionada hace unos párrafos, y es que no puede ser de otra forma por la importancia que tiene. Esto es así por su posición en la historia además de por ser el responsable de asolar la existencia con llamas de fuego que lo arrasarán todo, solo para que de ellas nazca un nuevo mundo.
El eterno crepúsculo de los dioses
Sin entrar en detalles específicos más allá de estas pocas pinceladas, que nada destripan, sí se puede decir que el Ragnarok es un ciclo sin final. Es una profecía inevitable en la que el reino eterno caerá, en la que todo se romperá y servirá para que algo distinto surja, para que haya nueva vida, para que las tierras sean otra vez fértiles y los supervivientes se encuentren y reúnan (punto justo en el que, en un origen, pensó Jack Kirby lo que terminarían siendo sus Nuevos Dioses).
La versión que brindan Michael Avon Oeming, Daniel Bergman, Andrea Di Vito y Laura Villari es efectiva y funcional, tiene momentos impactantes (como la aparición de Surtur donde el arte combinado de Andrea Di Vito y Laura Villari es espectacular), otros de pura tragedia y no falta la acción como solo Marvel Comics sabe hacer. Quizá habría sido mejor que la saga se presentara con más calma, en una serie de mayor duración y centrada por completo en los nórdicos sin la aparición de Iron Man, el Capitán América y Bill Rayos Beta, pero todo ello se hace con buen manejo, acierto en sus caracterizaciones y con las adecuadas justificaciones.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



