La TARDIS de Doctor Who en el espacial de Navidad. Créditos: BBC/Disney
Lo prometido es deuda. Tras una primera entrega hablando de la TARDIS es el momento de seguir con ello y lo hacemos con un momento imprescindible en la historia de Doctor Who: La aparición del color en la serie.
Una TARDIS a todo color
La llegada del color hizo que las letras negras sobre fondo blanco pasaran a ser el ya clásico blanco sobre azul. De la misma forma pasó a conocerse su color y se pudo observar el desgaste sobre la misma con el paso de las temporadas, pero al llegar a la novena se pintó de nuevo pasando a ser de un azul más fuerte.
La segunda versión llegó en la temporada catorce, ya con Tom Baker de lleno en el papel que tan suyo hizo. Esto vino de la cabeza de Barry Newbery ante el mal estado de la original, lo que hacía inevitable que fuera reemplazada. Al ser ya todo un icono no necesitaba realmente parecerse a las cabinas de verdad y solamente debía ser fiel a sí misma con lo que se hicieron algunos cambios, e incluso se volvieron a recuperar algunos elementos del pasado.
Poco después, en la temporada dieciocho de Doctor Who, bajo la mano de Tom Yardley-Jones en la época de John Nathan Turner, llegó la tercera variante. El techo volvió a cambiar en favor de uno más similar a los que estaban presentes en las de verdad de los años sesenta, además de corregirse un pequeño (y bastante inadvertido) error ortográfico en el cartel exterior. Por una cuestión de practicidad se usaron paneles desmontables, pudiendo ser cambiados dependiendo de qué lado estaba en el frente y cual por detrás.
También vuelve a variar el color pasando a ser algo más oscuro con un ligero toque de gris, algo más adecuado teniendo en cuenta que poco a poco los toques de oscuridad del personaje son más permanentes. Con todo para el episodio final, que cierra el séptimo Doctor, se usó la original en una total muestra de cariño y autoreferencia dentro de la propia serie.
Versiones en Doctor Who
Lógicamente se construyó una nueva versión para la película de televisión. Se usó de base los diseños de la anterior, que venía de los años ochenta, pero pretendiendo asemejarse más a la de Hartnell, aunque siendo quizá algo más exagerada que esta según marcan los cánones de esa época de reinvención y de intento de dejar atrás todo lo creado. Muestra de esto es también la llave de apertura, algo que según descubrimos con el décimo Doctor de David Tennant no es necesario ya que puede abrirla únicamente con el chasquear de los dedos.
En la primera parte comentamos la importancia del circuito camaleónico, a pesar de estar estropeado, e igual de relevante es el que tiene de traducción, que funciona de forma automática según llega a un lugar. Esto, aunque sacado de la manga, ayuda a no tener que preocuparse porque los protagonistas de los capítulos se entiendan con los extraterrestres y otros seres fantásticos que se encuentran en su camino. En ocasiones se ha hecho entender que si el Doctor está inconsciente no funciona, parte de la relación simbiótica que tienen nave y piloto, pero en otras no parece importar este hecho.
Más grande por dentro que por fuera
Por supuesto otra de sus más destacables características es otro punto que se mostró en el primer episodio, el que sea más grande por dentro que por fuera, algo que es debido a la tecnología de los Señores del Tiempo. Una idea compleja que fue sencillamente explicada por el cuarto Doctor diciendo que el interior y el exterior están en dimensiones distintas, igual que si ves dos objetos a distintas distancias parece que estos tengan diferentes tamaños a pesar de estar en el mismo plano visual.
Aunque escrito sea complejo de entender haced la prueba, poneos un dedo cerca del ojo y comparadlo con el televisor al otro lado de la habitación. Vuestro miembro no es más grande pero en la imagen que captamos parece ser así. Una primera indicación de esto es dicha por el Doctor de Hartnell ante el asombro que Ian y Barbara muestran al entrar en la TARDIS:
«Dicen que no pueden meter un edificio grande dentro de una habitación pequeña. Pero han inventado la televisión, ¿no? Entonces un enorme edificio visto en su pantalla de televisión, es algo que parece imposible, ¿no?»
Por supuesto esta fantástica nave ha sido mutando y cambiando con el tiempo y las encarnaciones del protagonista de Doctor Who. Desde algunas versiones más rústicas como la del War Doctor, interpretado de forma impresionante por John Hurt, a la más experimental de la etapa de Jodie Whittaker, sin dejar de lado la preciosa puesta en escena de la encarnación de Peter Capaldi (que en ciertos puntos bebía de la de la película de 1996) y , por supuesto, a la estilizada y diáfana mostrada en las dos temporadas encabezadas por Ncuti Gatwa (de la que hablamos de manera específica en un artículo al respecto).
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en Cultura Pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



