Portada de Justice League: The Atom Project. Créditos: Panini/DC
La portada de la edición española de Justice League: The Atom Project, obra firmada por Ryan Parrott y John Ridley al guion con Mike Perkins al dibujo, que la editorial Panini trae a nuestro país tras su publicación original por parte de DC Comics, es un anuncio tan claro y potente como concreto y conciso de que podrá encontrar el lector. En la misma aparecen el Capitán Atom junto a los dos héroes que hoy llevan el nombre de Atom, amigos y compañeros en la Liga de la Justicia que han luchado una y otra vez para enfrentar al mal y salvar a los débiles.
La importancia de llamarse Atom…
En varios de los artículos que te hemos traído sobre la era All In de DC Comics hemos hablado de la importancia del legado y una vez más recalaremos en ello. Es un pilar muy importante de la mitología de esta empresa y no debe tomarse a la ligera y el caso de Atom, por partida doble, es un ejemplo.
Los dos héroes que aparecen en estas viñetas son los actuales portadores de este título, Ray Palmer y Ryan Choi, el segundo siguiendo la estela del primero pero es que este a su vez sigue la de otro. El Atom original creado en 1940 por Bill O´Connor y Ben Flinton y que es, o fue, miembro de la Liga de la Justicia. No solo eso, existe un tercer heredero que es Atom Smasher, ahijado del original y uno de esos secundarios de lujo que tiene DC Comics.
… y Capitán Atom
Por otro lado tenemos al Capitán Atom que es descendiente de sí mismo. Este personaje nació en la editorial Charlton, al igual que Blue Beetle o Nightshade, empresa que fue adquirida por DC y con unos héroes que en un principio iban a ser los protagonistas de Watchmen. No resultó así, los de la obra de Alan Moore y Dave Gibbons son derivados de estos, y pasaron a engrosar las filas de la mitología de DC solo que algo diferentes y modificados para la ocasión. Así que sus herederos son ellos mismos, aunque en versiones distintas.

El contexto actual de Justice League: The Atom Project
El momento presente es el siguiente. Tras el ataque de Amanda Waller al total de los superhéroes muchos han perdido sus poderes pero estos no han desaparecido dado que, como postula la ley de la conservación de la energía, esta ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Los dones, o maldiciones según se quiera entender, están encontrando nuevos hogares y esto es un peligro. No solo por el hecho de llegar hasta ciudadanos inocentes que no saben cómo gestionarlos, también por ser una cuenta atrás para que caigan en las manos inadecuadas y empiecen a ser usados para el mal.
Los dos Atoms están intentando encontrar una solución a todo esto y parece que es así con el Capitán Atom pero el mundo del cómic de superhéroes funciona de una forma concreta, nada es tan fácil y las complicaciones están a punto de llegar. El resultado es una obra entretenida, no encomiable, que cumple, entretiene y sirve para rellenar agujeros en la cronología más que para ser una historia con personalidad propia.
El error de su narrativa
Hay que decir que aunque el guion funciona, dentro de sus límites, no es nada destacable y en ocasiones tropieza sobre sí mismo. La elección artística de que el relato viaje del presente al pasado, con analepsis que más que ayudan entorpecen, no es algo acertado. El volumen funcionaría mucho mejor de ser una lectura de corrido y ordenada de forma cronológica.
En ocasiones en la ficción hay títulos que juegan con la exposición narrativa al segmentarla en espacios cronales diferentes con la idea de que así resulte más dinámica y ágil, lo que es así siempre y cuando haya una justificación para tal hecho. Cuando solo es una forma de dotar de forma forzada de un ritmo que no existe el resultado es más dudoso.
Los guiños a Doctor Who
No, no aparece la TARDIS (aunque en su momento sí estuvo dentro del universo de Marvel Comics) pero queda claro que a Mike Perkins, dibujante de la obra, sí le gusta la serie más internacional de la BBC. Esto se ve en dos de los aspectos elegidos para un par de personajes, una inspiración más que directa en la veterana producción y que salta a la vista para cualquiera que sea seguidor de la misma.
Así en un momento de Justice League: The Atom Project el Atom de Ray Palmer es, sin duda alguna, Matt Smith quien fue el 11º Doctor. Aunque más reconocible resulta todavía su sucesor, Peter Capaldi que encarnó al 12º Doctor es el elegido para meterse en la piel, o trazos sería más correcto al tratarse de un cómic, del General Wade Eiling. Un nombre por completo vinculado al Capitán Atom con una relación que es, por decirlo suave, compleja.

La ciencia al servicio de… ¿el hombre? ¿la propia ciencia?
Aunque esta sea una obra menor y está hecho para, de forma básica, rellenar huecos, no por ello está exenta de algunos momentos y planteamientos importantes. Uno de estos llega cuando un Atom pregunta al otro que si tuviera que elegir qué sería más importante, ¿el proyecto o el hombre? No resulta una cuestión baladí puesto que el universo del cómic de superhéroes está lleno de científicos locos tanto del bando del bien como del mal, los mismos que muchas veces solo se plantean si algo puede hacerse pero no si debe hacerse.
Al otro lado de este debate está el Capitán Atom, un héroe que ha vivido mucho, sufrido más y perdido lo indecible que además ha sido muy maltratado por la propia editorial. Es un personaje que puede partirse la cara a la vez con Superman y Shazam con una sola mano, pero en cuya esencia más básica, aunque a veces se haya olvidado, está el ser un héroe por encima de todo. Por eso cuando debe elegir, y no se dirá el cómo o el porqué, entre su vida o el bien del resto no tiene duda sobre qué camino ha de escoger.
El incidente histórico
Dentro de estos aciertos argumentales está la mención al teniente coronel Stanislav Petrov, quien es sacado a la palestra por la Doctora Luz en una charla con el Capitán Atom que lo desconoce. Ella le explica cómo en 1983, en concreto el 26 de septiembre, el sistema ruso de detección de misiles se disparó indicando que los Estados Unidos de América habían lanzado un misil, más tarde el sistema amplió esta cifra a cinco en total. Él, responsable en ese momento, tomó una decisión, una que contravenía las órdenes y el protocolo militar de la Unión Soviética: esperar.
El hecho se denomina Incidente del equinoccio de otoño y muestra cómo un solo hombre sí puede cambiar el mundo. Esperó, no activó la respuesta defensiva y, más que probable, evitó lo que habría sido un apocalipsis nuclear en toda regla. En el 2004 se le otorgó el galardón World Citizen Award y en 2006 fue homenajeado por las Naciones Unidas donde recibió un segundo premio, entre otros que llegarían más adelante. Una de sus sentencias más conocidas sobre su actuación es la siguiente “La gente no empieza una guerra nuclear con solo cinco misiles.”.
¿Merece la pena Justice League: The Atom Project?
Justice League: The Atom Project no es el cómic del momento y el tiempo lo dejará por completo en el olvido, excepto para el que tenga una cierta predilección por el Capitán Atom. Sirve al fin de que la rueda avance, que los engranajes se mantengan en marcha y que la historia siga su curso con algunos huecos que debían ser llenados, un par de tramas que explotar en el futuro y una historia general que es poco más que un puente a cruzar para llegar a un destino.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



