Portada de El diario de la señorita Litgi. Créditos: Norma Editorial
Kim, Kim Aubert, es uno de los grandes autores del tebeo español y lo demuestra una vez más en El diario de la señorita Litgi. Una novela gráfica que viaja entre la realidad y la autoficción, hecha con un gran cariño, respeto y una pátina de sentimiento que lo empapa todo. A fin de cuentas hablamos de una vida, una real que se vivió y, como todas, llegó a un final. Excepto que ese final era convertirse en una obra que va a ser leída, devorada y aplaudida.
Una cuidada edición
Lo primero que llama la atención de El diario de la señorita Litgi es la cuidada edición que de la obra ha hecho Norma Editorial. El formato de tapa dura es muy habitual en sus publicaciones, una práctica bastante establecida en todo lo que se pueda encajar como novela gráfica, pero en este caso se ha apostado además por recrear el aspecto de un diario añejo y gastado por el tiempo.
Esta portada es una réplica del diario real, con su cierre y pequeñas muescas en el mismo (puede comprobarse al revisarse las páginas finales donde aparece el objeto en cuestión), con letras horadadas en la propia cubierta y terminadas estas con un baño de color dorado. Completa todo una viñeta de la señorita Ligti (Mercé Litgi, como descubrirá el lector) que emula estar en un recorte de la tapa, no es así pero resulta todo un detalle.
Diario y viñetas
Esta es la presentación de lo que será una vida, una real que sale por un lado del diario escrito de su propio puño y letra por la protagonista y por otro del arte en la plasmación gráfica de Kim. En lo que se refiere a la primera es una vida, una normal, una como otras muchas, una en la que se sufre, en la que se enamora, en la que se pierde, en la que se gana y no se dirá más, puesto que lo importante es que sea el propio lector el que se adentre en ella y la descubra.
Por el lado del autor, de Kim, muestra una vez más que en su trazo se junta tanto el talento con la experiencia. No hay una sola viñeta que sobre, tampoco una que falte, lo que aparece en las mismas es justo lo que debe estar, todo con su característico estilo, con fondos trabajados y un aire de poeta que aunque quisiera evitar no podría hacerlo.
Si hay un pero, y es relativo, es la elección artística de intercalar una página del diario con una ilustrada. Esta es una idea que ayuda a ver la historia real y su traslación a dibujo, que hace que así la experiencia sea más completa pero que puede hacer que a más de un lector le resulte más entorpecedor que enriquecedor. Que Kim haya decidido ir por este camino es arriesgado pero también, al menos para que el que firma estas letras, todo un acierto.

La esencia de Tintín
Suele decirse que la vida siempre supera a la ficción, es algo cierto, y que el arte imita a la vida, también es cierto. En esta novela gráfica, El diario de la señorita Litgi, la ficción y la realidad se dan la mano de forma tan metafórica como real, y es que puede que sin pretenderlo Kim rinde un homenaje a Tintín y al mercado de pulgas (literalmente Marché aux Puces) sito en la Place du Jeu de Balle de Bélgica.
Es allí donde el intrépido personaje creado por Hergé encuentra nada más y nada menos que la maqueta del barco Unicornio, el mismo que es el centro de la trama de El secreto del Unicornio y El tesoro de Rackhman el Rojo, que son la base para la película Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio de Steven Spielberg. De igual forma Kim paseará por los Encantes de Barcelona, en su antigua ubicación, y entre tenderetes y cacharrería se topará con este diario y todos los secretos que guarda dentro.
El maravilloso tercio final de El diario de la señorita Litgi
La obra es preciosa desde su comienzo hasta su final pero, y esto es algo motivado solo por un propio gusto personal, lo más sobresaliente es su tercio final. En el mismo el autor narra el cómo tras leer este diario se fueron concatenando los hechos para que terminase plasmado en una novela gráfica, así se pasa de una completa desconocida a una persona que se convierte en parte de su vida.
Ya lo era, solo que él no lo sabía. El destino, el universo, Dios o la fuerza que cada uno elija había conspirado por décadas haciendo que la señorita Mercé Litgi se cruzara con varios conocidos suyos, con amigos y allegados, todo en una extraordinaria línea de hechos y actos que parecen por completo ficción excepto por algo muy importante: No lo son.
En las historias de viajes en el tiempo hay una narrativa, de las muchas que existen sobre este género, en el que todo lo que viven los protagonistas es consecuencia directa de sus propios actos. Sin saberlo todo lo que intentan impedir solo conlleva que los hechos sucedan una y otra vez de la única forma posible. Como ejemplo de esto se pueden citar las películas Los viajeros del tiempo, y su refrito Viaje al centro del tiempo, o Timeline, basada en la novela Rescate en el tiempo.
En cierta manera esto sucede con El diario de la señorita Litgi desde que Kim se hace con el manuscrito en los citados Encantes de Barcelona hasta que, largos años después, se lanza a trabajar en una novela gráfica del mismo. Una serie de acontecimientos que parecen imposibles, de casualidades y coincidencias, que provocan que todo cobre forma de la única manera que podría ser. Una vez más la realidad supera a la ficción y el arte imita a la vida.

Kim es uno de los grandes y es por algo
Que Kim es uno de los grandes autores de cómic que tenemos en este país es algo que debería estar fuera de toda duda, toda una institución a la que da gusto leer y también oír hablar, no digamos ya entrevistar como pudimos hacer tiempo atrás. En esta obra demuestra que es más que capaz de sacar adelante un volumen siendo el responsable tanto del guion como de la ilustración, como en la muy recomendable Nieve en los bolsillos, y que lo hace con buen talante, experiencia y un muy buen saber hacer.
Kim no es un dibujante más, Kim es un poeta del noveno arte. Es un narrador de historias, un cuentacuentos que en el pasado habría ido de pueblo en pueblo ensimismando a los lugareños con sus fábulas y que hoy, en pleno siglo XXI (y en activo desde el XX con varias décadas a sus espaldas) tenemos la fortuna de que elija hacerlo en papel.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



