Portada del nº1 de Capitán América: Nuestras guerras secretas. Créditos: Panini/Marvel
El Capitán América es uno de los grandes héroes de Marvel Comics. Puede que el mayor de todos dado que es el único al que el resto obedece sin dudar, esto es algo que queda bien reflejado en las Secret Wars originales cuando se está decidiendo quién debería comandar a los luchadores del bien y el propio Thor llega a decir que le seguiría a través de las puertas del Infierno.
Él es la marca por la que todos los demás se miden. Es la inspiración directa para muchos de ellos, es ese hombre que demuestra que sí se puede marcar la diferencia y, muy importante, no es la máscara quien manda, es él. El Capitán América es Steve Rogers y nunca dejará de serlo.
El Capitán América tras el Capitán América
Pero, ¿qué sucede cuando él no está? ¿Puede desaparecer el símbolo? Como la propia Marvel Comics ha dejado claro a lo largo de los años, la respuesta es un rotundo no. Siempre debe haber alguien para llenar la bandera pero, y es importante, quién debe ser y qué es necesario para ello es algo abierto a debate. Por lo general el ejército, dado que todo nace dentro del mismo, tiene sus propias ideas y no son las mismas las de Steve Rogers.
Nuestras guerras secretas (o no tanto)
Esto es algo que queda evidenciado en Nuestras guerras secretas, arco firmado por Chip Zdarsky con dibujo de Valerio Schiti y color de Frank Martin, con dos encarnaciones distintas del héroe. Una la clásica, que regresa tras su tiempo en animación suspendida al estar congelado en el hielo, y la otra un joven distinto que ha buscado cómo servir mejor a su país, aunque puede que haya sido a costa de su alma.
Así está Steve Rogers, recién despierto y en búsqueda de su lugar en este nuevo mundo. Uno que no se ambienta en los años 60 del siglo XX (cuando se publicaron las aventuras de ese periodo) y se traslada la acción tras los hechos del 11-S, el terrible atentado perpetrado el 11 de septiembre del 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York. Una forma de traer más al presente a los personajes, sus sensibilidades y hablar sobre el complejo mundo moderno.
¿Dónde situamos la era de los héroes?
Esto no significa, ni de lejos, que pueda tomarse tal fecha como punto de partida para lo que se puede denominar era de los héroes, también conocida como la Edad Heroica y la Era Heroica, que en la realidad sería el 1961 con el lanzamiento del primer número de los Cuatro Fantásticos. Es más la fecha elegida para esta historia en concreto dado que Marvel tiene su continuidad de corrido, esa que va cambiando según se precisa y actualizando una y otra vez.
La Guerra de Siancong
De ahí la necesidad de la Guerra de Siancong (o el Conflicto de Sin-Cong), un encuentro bélico que parece interminable y en el que la editorial, en aras de dar sentido a su propia cronología, condensó la mayoría de guerras existentes en las que sus personajes han ido participando. Así Reed Richards y Ben Grimm lucharon en la misma, y no en la Segunda Guerra Mundial, al igual que Tony Stark, y quedó prisionero tras lo que emergería como Iron Man, o Frank Castle años antes de ser el Castigador.
Un nuevo Capitán América
El otro protagonista es el nuevo, y recién descubierto por el lector, Capitán América que, al igual que Steve Rogers, era un joven débil con problemas de salud que quería hacer todo lo que fuera posible por ayudar. Pero a veces los deseos no se cumplen como uno quisiera, él es un soldado que debe seguir órdenes y esto en ocasiones va en contra de su moral y de su propia alma. Una forma de reflejar lo que, sin duda, el propio Steve Rogers debió sentir en más de un momento en la Segunda Guerra Mundial.
La exploración de este nuevo abanderado sirve para reforzar la del clásico, que por el momento no parece saber que hubo otros que siguieron su legado, al mostrar las diferencias entre uno y otro que son tantas como puntos en común. La pregunta es, ¿quién y qué es el Capitán América? ¿Un soldado que sigue órdenes? ¿Un símbolo de esperanza? ¿El hombre que lleva el uniforme? ¿Un icono del bien? No hay una respuesta fácil, si acaso es todo ello a la vez, pero tan solo Steve Rogers parece haber sabido equilibrarlo (al menos sin enloquecer y romperse en el proceso).

Heridas de guerra
Las heridas que deja la guerra son algo que se ha tratado en Marvel Comics en distintos momentos, las físicas y las psicológicas, no en vano muchos de sus personajes han vivido una. En el caso de este nuevo Capitán América son muy evidentes, con un regreso a casa que tiene alegría, sí, pero también pesar y dolor. Y es que la vuelta al hogar no siempre resulta sencilla y, por desgracia, son muchos los que no logran hacerlo.
Esto, en cierta forma, es algo que se tratará en la figura de Bucky Barnes cuando se le recupere como el Soldado de Invierno. Aunque en su caso, no puede negarse, hubo manipulación mental, mentiras y varios giros que nadie se vio venir. El primero, que en realidad no estaba muerto y que, al igual que su amigo Steve Rogers, había sobrevivido a la explosión del cohete al que los ató el Barón Zemo (padre del actual).
El universo Marvel y el regreso del Capitán América
Si se habla del regreso del Capitán América tras su tiempo congelado también se tiene que hacer del resto del universo Marvel, este es uno de sus momentos clave, algo a lo que Chip Zdarsky sabe dedicar su tiempo y su espacio. Sobre esto nos adentraremos en el siguiente artículo de esta dupla, y es que no hay precisamente poco por contar.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



