Fotograma de El final de Oak Street. Créditos: Warner Bros.
Se puede decir que con El final de Oak Street se cierra lo que sería la temporada de estrenos veraniegos (sin relación con la estación en sí, que con el cambio climático no sería raro que se alargara más allá de la fecha de entrada del otoño, hacia el próximo 21 de septiembre). Como su campaña promocional ha dejado claro, estamos ante una película de dinosaurios, si bien fuera de la saga jurásica.
Hago dicha matización ya que, desde que en 1993 la primera entrega de Jurassic Park (Parque Jurásico), dirigida por Spielberg, provocó un gran interés hacia estas criaturas, también es verdad que fuera de dicha saga no ha habido ningún éxito comparable. El ejemplo más reciente sería el film 65 con Adam Driver, que con un algo ajustado presupuesto estimado de 45 millones de dólares acabó con una recaudación de apenas 60,7 millones de dólares a nivel global.
En este caso El final de Oak Street ha costado 85 millones de dólares, pero como mínimo hay que reconocer que es un título llamativo en cuanto a implicados: Ewan McGregor y Anne Hathaway como protagonistas y J. J. Abrams como productor.
El final de Oak Street, acerca de su realizador
De todas maneras, también es justo citar a su director, David Robert Mitchell, ya que fue el responsable de una película de terror «pequeña» (en cuanto a pretensiones), pero que ha conseguido ser un film de culto. Hablo de It Follows de 2014, que descubrí años después en un pase televisivo, y admito que, como mínimo, era una película de terror progresivamente inquietante, alejada (en parte) de los tópicos habituales en dicho género.
Ese no ha sido su único largometraje, aunque sí con el que ha logrado un mayor prestigio, pero si algo le ha distinguido a lo largo de toda su filmografía es su doble función como director y guionista, la cual repite también en El final de Oak Street, su obra con mayores expectativas, y por el hecho de contar con Ewan McGregor y Anne Hathaway nos referimos (pese a que en su film previo tuvo a Andrew Garfield y tiene previsto otro con Jim Carrey).
En la estela de Amblin
Si bien antes he matizado que, aunque en esta película haya dinosaurios, no estamos ante nada derivado de la popular saga jurásica, eso no quiere decir que no se note un cierto toque del Steven Spielberg de sus inicios, bien fuera como director o como productor bajo el sello Amblin. De hecho, el presente film está ambientado en 1982 (lo cual es patente en multitud de detalles) en un idílico barrio suburbano, hasta que pasa algo tipo The Twilight Zone y suceden cosas.
En lo que en un principio era un tranquilo y pacífico vecindario, que bien podría ser colindante con los vistos en títulos como E. T. El extraterrestre o Poltergeist (Fenómenos extraños). ocurre un fenómeno de causas desconocidas (aunque algo se sugiere) que lo traslada a la época de los dinosaurios. A partir de ahí, y cual si fuera una película de catástrofes más que una de terror, la familia Platt protagonista (Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella y Christian Convery) tendrá que lidiar con todo tipo de problemas.
Es más o menos usual que en el género de desastres predomine más la desgracia consecuente que los personajes, apenas esbozados, pero eso aquí no ocurre. Tanto Anne Hathaway como Ewan McGregor dando vida al matrimonio Platt, envueltos en una crisis de pareja, resultan creíbles y logran la empatía del espectador, pese a que no se les pueda tildar de héroes, sino más bien de esforzados supervivientes: son gente normal en una situación totalmente fuera de lo normal.
No es otra película jurásica más
Habrá quien piense que en esencia no deja de ser lo mismo visto en la saga jurásica (gente huyendo de dinosaurios), pero cuidado porque aquí no se cortan con la violencia, que en la citada franquicia suele ser menos escabrosa y en ocasiones fuera de plano. Aparte de la citada crudeza también hay unos pocos toques de humor quizás algo grueso, que no sé si la hacen apta para que la vean niños pequeños que solo querrán ver dinosaurios, aunque quizás no así…
En el tramo final se produce un giro que (al menos a mí) me recordó a Regreso al futuro, ya que se crea una paradoja que salva un fatídico problema, pero me generó la incógnita sobre las versiones que vuelven a vivir la pesadilla, porque el hecho parece inamovible. Sin embargo, son menudencias que no importan en un film de aventuras que funciona tan bien como este, con un claro sabor nostálgico desde su misma y destacable banda sonora de Michael Giacchino.
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Crítico especializado en cine y cómic, aunque no tiene problema en lanzarse a leer libros y opinar sobre ellos, siempre de forma constructiva y con educación. Bien conocido en el mundo de la divulgación por su alias, El Chacal, y su blog El Blog del Chacal donde comparte sus reseñas y conocimientos. ISNI 0000 0005 2401 3399



