Supergirl vista por John Byrne. Créditos: Panini/DC
Supergirl no es Superman y tampoco pretende serlo. Más bien es uno de esos personajes creados en DC de forma derivada sobre uno principal para seguir sacando partido a la gallina de los huevos de oro, además de para conservar derechos y asegurarse que la licencia se queda en casa. Esto sucede de forma habitual en el mundo de la ficción, y es que no son pocos los nombres que se han ideado por pura explotación.
Se puede hablar por ejemplo de Spider-Woman y Hulka, de Marvel Comics, que tan solo nacieron para asegurarse un nombre, derechos y royalties. En ambos casos partiendo de personajes bien conocidos, Spiderman y Hulk, y en ambos casos más con la intención de proteger una posible marca que de crear algo nuevo.
La muerte de Supergirl…
Cuando se habla de Supergirl se suele tratar, por defecto, de la prima de Superman. Una superviviente más de su arrasado planeta que cuenta con sus mismos poderes y capacidades, aunque su historia sea otra y haya variado mucho con el paso del tiempo. Incluso ha llegado a no existir, a no tener espacio en la continuidad tras los acontecimientos de Crisis en Tierras Infinitas.
En la maxiserie de doce números, recopilada de forma posterior en tomos de diferente formato, la joven de acero fallece en los brazos de su primo en uno de los momentos más trágicos de toda la trama. Su portada con ellos, y por detrás un gran número de los héroes participantes en la saga, es una de las más icónicas del mundo del cómic, que ha sido tan homenajeada como parodiada.
… y su renacimiento
Tras esta epopeya todo renació en una única Tierra, con un único Superman, sin parientes conocidos. Esa es la continuidad y el momento en que se sitúa el tomo 13 recopilatorio de la etapa de John Byrne a los mandos de Superman con el título ¡La saga completa de Supergirl!, excepto que eso no podía ser. Según el canon del momento tan solo el héroe había llegado con vida desde Krypton, nadie más, ni perros, ni gatos, ni primas, ni nada… ¿entonces?
Muy fácil, una explicación que es habitual en el mundo del cómic: venía de otra realidad (aunque, en teoría, estas tampoco existían en el lore de ese tiempo). Solo que tampoco era exactamente Supergirl, no en la idea de ser su prima. Vestía su traje, o una variante del mismo, podía volar pero sus poderes eran otros y, además, tenía el rostro de Lana Lang, al menos así resultaba tras metamorfosearse y revelar el que parecía ser su auténtico aspecto.
Un personaje muy querido
Sucedía que a pesar de las Crisis en Tierras Infinitas y los cambios hechos había personajes y situaciones que los lectores deseaban recuperar pero no se podía, al menos no de frente. Además también quedaron algunos huecos por rellenar como la existencia de un Superboy que vivía aventuras con la Legión de Superhéroes, algo que en ese entonces no tenía sentido pues, de nuevo según la cronología del momento, jamás existió un Superboy que volaba por Smallville, no de manera abierta y más allá de unos susurros.
John Byrne cogió el toro por los cuernos y lo arregló, como se narra en el tomo Superman: ¡La saga completa de Supergirl!, con una realidad paralela, una de bolsillo, creada por el Trampero temporal donde estaba ese personaje, esa Smallville de ensueño, donde el protagonista podía viajar en el tiempo y se abría así, con cuidado, la puerta a toda esa mitología y a la idea de que, a pesar de lo que se suponía, sí existían otras Tierras. Algo que, con acierto, recupera en esta trilogía de números.
Una apuesta arriesgada
Hay que decir que la apuesta es arriesgada por varios motivos. El primero por volver a esa desaparecida e idealizada Smallville pero para hacerlo con la misma desolada, igual que toda la Tierra, como un escenario donde se ha vivido un apocalipsis, también por el hecho de recuperar a Supergirl y devolverla a la continuidad, y es que jamás debió desaparecer de la misma.
El tercero es por la elección narrativa y gráfica de esta trilogía, compuesta toda ella por páginas dobles. Una lectura distinta a la habitual que permite a los autores implicados, el mencionado John Byrne junto a Jerry Ordway, lucirse y componer algunas viñetas e ilustraciones que son apabullantes.
El recuerdo de unas historias inolvidables
Sirve este viaje para recordar, una vez más, esas otras historias en las que se dieron hechos y situaciones por completo impensables en el presente, de su publicación, como las distintas veces que la propia Lana Lang tuvo poderes y varias aventuras propias. Esto es algo que se homenajea al convertirla en Supergirl, un guiño al pasado que dejaba claro que John Byrne sabía de dónde venía todo y no pretendía olvidarlo.
Hay más por contar, la saga a pesar de conformarse en una trilogía de números, da para mucho. Por ello, en aras de una lectura más fluida, se dividirá este artículo en dos partes distintas. No te pierdas la segunda entrega donde hablaremos del General Zod, sus compañeros y el adiós final de toda una realidad.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



