Escena de la batalla entre Jasón y los esqueletos hechos con Stop Motion en 'Jasón y los argonautas' (1963). Créditos: Columbia Pictures
Antes de los efectos generados por ordenador y de la IA, existía una manera de hacer los sueños más físicamente imposibles de cualquier director de cine en realidad: el Stop motion.
Orígenes del Stop Motion
La animación Stop Motion, o animación en volumen (también conocida como animación fotograma a fotograma) es definida como la técnica de animación consistente en fotografiar objetos estáticos en una serie de imágenes sucesivas para aparentar el movimiento de estos. A diferencia de los efectos visuales más modernos, esto requiere que el objeto esté allí físicamente mientras se realiza la fotografía.
A menudo este objeto debe ser también creado, moldeado o tallado, por ejemplo si se trata de animales o bestias fantásticas o mitológicas. Por ello, es reconocido como un efecto visual artesanal.
Un precedente de la técnica es el Stop Trick, con el que los directores conseguían hacer que ciertos objetos o personajes aparecieran, desaparecieran o se transformaran mediante el corte de la escena en un cierto momento, manteniendo a los actores en su posición actual mientras se realizan los cambios necesarios antes de reanudar la filmación. Sin duda uno de los grandes nombres de esta técnica es el cineasta y mago parisino Georges Méliès.

Primeros pasos
El primer uso registrado de esta técnica se conoce que fue en el cortometraje de 1908 The Humpy Dumpty Circus, dirigido por J. Stuart Blackton y Albert E. Smith. De acuerdo con Smith, utilizó los juguetes de madera de su hija que tenían articulaciones móviles.
Se puede mencionar también en estos primeros usos de este tipo de trucos a cineastas como el español Segundo de Chomón, de quien recomendamos ver sus cortometrajes El hotel eléctrico y La casa encantada. También cabe hablar del francés Émile Cohl y su Fantasmagorie de 1908, considerado el primer cortometraje totalmente animado hecho con casi 700 dibujos.
Un poco más a oriente, el ruso-polaco Wladyslaw Starewicz se hizo famoso por grabar insectos muertos moviéndolos utilizando esta técnica. Su intención era hacerlo con animales vivos, pero estos no se mostraban cooperativos a sus instrucciones o morían bajo las intensas luces necesarias para rodar la escena. Una de sus obras más famosas es Prekrasnaya Lyukanida, un corto de diez minutos de 1912 en el que dos insectos pelean por una bella hembra.
Época moderna: de monstruos y dinosaurios
Si hay dos nombres que se asocian con el Stop Motion estos son, sin duda, los de Willis H. O’Brien y Ray Harrihausen.
La pasión de O’Brien por los dinosaurios y la escultura le llevó a rodar por su cuenta un cortometraje con un dinosaurio y un hombre de las cavernas. Dicha cinta llegó a manos del exhibidor Herman Wobber y este encargó a O’Brien su primer metraje. Así nació The Dinosaur and the Missing Link: A Prehistoric Tragedy, de 1915, que narra la historia de un animal en forma de gorila (el eslabón perdido) que lucha contra un dinosaurio.
Con el tiempo, esto le llevó a ofrecer su arte en películas que han pasado a la historia como El mundo perdido (1925), King Kong (1933) El gran gorila (1949) o, años después, El mundo está loco, loco, loco, loco (1963), película que nunca pudo ver terminada ya que falleció el año anterior.
Ray Harryhausen fue discípulo de O’Brien, y de hecho fue asistente de este en El gran gorila. El trabajo de O’Brien, sobre todo en King Kong, inspiró a Harryhausen a hacer sus propios cortos animados, y conoció a su futuro maestro por un amigo en común de ambos.
Sin duda Harryhausen fue el que marcó un antes y un después en el mundo de los efectos visuales, superando a su maestro. Es recordado por películas como Surgió del fondo del mar (1955), donde un pulpo radiactivo ataca San Francisco, Hace un millón de años (1966), El viaje fantástico de Simbad (1973) y Furia de titanes (1981). Una de sus creaciones más recordadas y analizadas en el mundo del cine es la batalla contra los esqueletos en Jasón y los Argonautas (1963) una escena que en su momento asombró a todo el mundo por ofrecer un realismo a ese nivel.
Los olvidados
No podemos dejar de hacer mención a dos de esos nombres olvidados de la historia del cine. Por un lado, la norteamericana Helena Smith Dayton, animadora y artista que durante las décadas de 1910 y 1930 trabajo en numerosos proyectos de Stop Motion y de animación con arcilla como La batalla de las espumas de 1917 y su versión de Romeo y Julieta estrenada más tarde ese mismo año.
Por otro, y más contemporáneo, a Tom Sullivan, nombre que quizás no os diga nada por si solo. Sin embargo, si mencionamos la trilogía de Sam Raimi de Posesión infernal (Posesión infernal, Terroríficamente muertos y El ejército de las tinieblas), quizás recordéis a una de las franquicias de terror más alocadas y gores del cine moderno.
Tiempos modernos
Hoy día la técnica apenas es utilizada en películas de imagen real, cuyo presupuesto prefieren destinar a efectos visuales por ordenador hoy día más asequibles. Sin embargo, en lo que respecta a la animación, aun encontramos ejemplos modernos.
Por un lado, tenemos al estudio británico Aardman, creador de Wallace y Gromit, La oveja Shaun y la saga Chicken Run. Además de hechos con personajes de plastilina, Aardman es conocida por crear sus producciones mediante la técnica del Stop Motion. A finales de este mes lanzan su nuevo largometraje La oveja Shaun: Misión calabaza, el año próximo estrenan la serie Historias Pokémon: Las desventuras de Sirfetch’d y Pichu (basada en la franquicia de Pokémon) en Disney+.
Por otro, el estudio estadounidense Laika, conocido por películas como Los mundos de Coraline o El alucinante mundo de Norman (y que también coprodujo La novia cadáver). Laika también estrena en cines nuevo largometraje a finales de este mes: Wildwood.

Imaginación al poder
Durante años, y para algunos de nosotros también en nuestra infancia, el Stop Motion hizo realidad los sueños y las fantasías de muchos cineastas y abrió las puertas a una nueva generación de directores y productores. Aunque hoy día la técnica está bastante obsoleta en el cine de imagen real, nos sigue transportando a una época de más sencillez y rudimentarismo, donde el límite era la imaginación y las manos del artesano.
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Crítico de cine de largo recorrido, además de amante del terror clásico y el mundo de LEGO. Es profesor Pokémon y ha sido juez del juego de cartas de la franquicia en torneos oficiales a lo largo y ancho del mundo. Es graduado en Traducción y ha sido el intérprete de nombres como Julian Glover y Paul Blake, General Veers y Greedo de Star Wars. ISNI 0000 0005 1808 8642



