Poster de la T2 de Monarch: El legado de los monstruos. Créditos: Apple TV +
Monarch: El legado de los monstruos de Apple TV sigue adelante con su segunda temporada y alcanza su tercer capítulo. Este lleva por nombre, en nuestro idioma, Secretos y no podía estar mejor escogido. Estos lo llenan todo, cada minuto del metraje, cada escena de la trama y plantean muchas respuestas que cuando lleguen quizá no gusten a sus protagonistas.
Vamos a ellos, a comentar varios puntos, otros no para que sea el espectador el que los descubra, y a explorar un poco más ese Monsterverse de Legendary. Pero cuidado: Hic sunt dracones.
Monarch: El legado de los monstruos en 1957
Empecemos por el pasado, por los acontecimientos vividos por Lee Shaw y el matrimonio Randa, compuesto por Bill y Keiko, en 1957. Los dos terceros quedaron frente a frente al temible ser llamado, por el pueblo que lo adora, El Dios del mar, un hasta el momento desconocido titán que en el presente llamarán Titán X.
Rendid pleitesía al Gran Dios del mar
Este ser anfibio procede del Axis Mundi, por el momento siendo enemigo de Kong y, es más que esperable, también lo será de Godzilla. Pero en ese 1957 lo que tenemos es a un Lee y una Keiko que logran salvar la vida y a un espectador que quedará maravillado ante las escenas submarinas de tal ser.
Estas se convierten por derecho propio en lo mejor de la serie hasta el momento, en lo que se refiere al plano visual, y dejan la duda de si los pequeños seres que rodean a este titan, los llamados (en inglés) Scarab Things son sus crías, sus siervos o una especie submarina que al igual que el pueblo costero rinde pleitesía.
Más que pleitesía, como se vio en los capítulos pretéritos, es una adoración enloquecida. Son, a todos los efectos, una secta y un peligro para todo forastero que llegue. Saben, y no se oculta, que sus actos son atroces, que no serán comprendidos y el secretismo lo es todo. Solo podrán seguir con sus prácticas y rituales si estos no son conocidos.
Aunque Lee y Keiko logren salvar la vida del monstruo queda el escapar del siniestro pueblo, quienes lo veneran también bajo el nombre de Co-Cai y quieren recuperar, a cualquier coste, la cámara de fotos de ella donde ha podido capturar a su dios. Al final lo lograrán hacerse con ella y el dúo podrá escapar de allí, pero no sin que antes el militar haya sacado el carrete.
Keiko y Lee y Bill
Pero no todo es rosa y de baldosas amarillas. A refugio en una pequeña cabaña discutirán sobre lo vivido, sobre los constantes peligro y ella le preguntará que si lo ve así el porqué no se marcha. Él lo tiene claro y no duda en responder, no puede dejarla. Y con esta confesión sus vidas no volverán a ser las mismas.
Unas vidas que se complicarán cuando sus sentimientos afloren, cuando esa noche presas de la emoción, de la adrenalina, de todo lo vivido no sean capaces de seguir fingiendo. Por desgracia ella sabe que no puede amar a dos hombres y decide que no puede volver a repetirse dado que, como le dice, su corazón pertenece a Bill.
Este es un punto importante que se ha ido cociendo a fuego lento desde la primera temporada de Monarch: El legado de los monstruos, ese amor palpable entre ambos personajes y el dilema de Keiko por tener fuertes sentimientos tanto por Lee como por Bill. Una situación que no es, para nada sencilla, y que marcará por siempre su relación.
El futuro es incierto pero el pasado no lo es menos.
Monarch: El legado de los monstruos en el presente
En ese futuro, el que sucede en lo que se supone que es la actualidad (con matices) el espectador se topará de lleno con Monarch en medio de una crisis. La empresa Apex, una empresa privada, llega para hacerse cargo de la situación y convertir el buque, el Outpost 18, en su base. Al menos de forma temporal.
¿Qué papel juega Apex Cybernetics en la serie?
Esto plantea posibles escenarios truculentos para la propia serie. Apex Cybernetics fue introducida en Godzilla vs. Kong como una gran corporación con unos intereses cuando menos poco éticos, una forma de actuar que es más que debatible y unas ansias de poder muy evidentes. Son los creadores del Mechagodzilla y no fue por amor a la humanidad o un desinterés en sus actos.
Tim se enfrenta a Monarch
Esto es algo que no gustará a Tim, lo que le llevará a un enfrentamiento con su superior y una discusión sobre Keiko Randa y Lee Shaw donde él opina que deberían hacerles caso, no así el representante de Monarch que tiene palabras menos amables acerca de ellos. Pero Tim se guarda un as en la manga, un topo dentro de Apex que les pueda brindar información y hacer que salgan adelante.
Esto sirve para mostrar algo muy relevante: Que en Monarch no todo es blanco o negro. Hay una gran gama de grises, secretos y medias verdades que lo inundan todo. No es algo extraño y más bien lo contrario, en la ficción este tipo de organizaciones están llenas de tantas luces como de sombras. Ahora solo queda ver en qué termina esto y cómo Tim sabe salir adelante.
Relaciones familiares y amores prohibidos
Los problemas familiares toman una especial relevancia en el presente. Por un lado Keiko tiene un gran número de preguntas sobre su hijo y más al ver en la mesa de su escritorio fotos con dos mujeres y sus recién descubiertos nietos. Consulta a Lee pero él le dice que no es su historia, que debe hablar de forma directa con él, con su hijo para saber más.
Lo hará, o lo intentará, pero él piensa que no va a entender que estaba enamorado de dos mujeres, que su corazón estaba partido en dos por cada una de ellas. Algo que por supuesto Keiko comprende puesto que el suyo estuvo igual entre Bill y Lee, aunque quizá ahora tenga la oportunidad de vivir su amor prohibido con un Lee maduro que nunca (y es evidente) ha dejado de amarla.
Por otro lado descubrirá que su marido, Bill, abandonó al pequeño cuando solo tenía 11 años. El motivo es algo que los dos parecen desconocer, ella está claramente sorprendida, pero el espectador sí llegará a saberlo y los últimos momentos del episodio apunta de forma directa a ello.
En esta ocasión la aparición de monstruos, de titanes, es algo por completo de fondo pero no se extrañan en absoluto. Tienen algunos momentos y están ahí pero lo importante son los humanos, sus relaciones, sus problemas y, como adelanta el título del episodio, sus secretos.
Una dedicatoria
Este capítulo está dedicado a Tomoki Kamata, un recordatorio que llega de forma directa desde la directora del mismo: Hiromi Kamata. La relación familiar existente no costará a nadie de ver y es más que adecuado que esté en un episodio tan lleno de familia, de relaciones y de muestras de amor aunque estas sean bajo la pátina habitual de Monarch: El legado de los monstruos.
Secretos que dejan con ganas de más
Esta entrega deja con ganas de más, de ver esos secretos desvelados, las tramas resueltas y llegar, por fin, al esperado e inevitable enfrentamiento entre Godzilla, Kong y el Titan X. El cómo y el camino a recorrer es lo que está por ver, pero el viaje promete ser movido y es que Monarch: El legado de los monstruos se está convirtiendo por derecho propio en una de las mejores partes de todo el Monsterverse de Legendary.
Síguenos en Instagram, Tik Tok o súmate a nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas ningún contenido. ¡Disfruta de la cultura pop!

Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



