Un furioso Kong en la T2 de Monarch: El legado de los monstruos. Créditos: Apple TV +
Hace unos días te dimos unas impresiones generales sobre la serie Monarch: El legado de los monstruos en el estreno de segunda temporada. Esta comienza de forma directa al hilo de la anterior, en el punto exacto de finalización de la misma con esa entrada de Kong en estado de furia y demostrando la temible fuerza de la naturaleza que es en realidad, por mucho que se deje vigilar por los humanos. Esto es una cuestión de elección, él elige no llevárselos por delante más que nada al no considerar que sean una amenaza y es que no lo son.
Los titanes, como dejó claro el doctor Ishiro Serizawa, este es su mundo y nosotros, las personas, solo vivimos en él. Algo que debe tenerse claro para intentar una coexistencia con ellas, si es que esta es posible. Visto lo visto en la anterior temporada y en las distintas entregas del Monsterverse de Legendary, que se amplía con esta serie de Apple TV +, quizá no haya una forma de lograrlo.
Antes de seguir un aviso: Vamos a adentrarnos en el primer capítulo de la segunda temporada de Monarch: El legado de los monstruos, en sus secretos y detalles. Si no lo has visto, o no quieres saber más, no sigas leyendo.
Causa y efecto
Este episodio lleva por título «Cause and Effect», «Causa y efecto», que encaja a la perfección con lo que se presenta en el mismo. Para empezar aunque surge de forma directa del final de la primera temporada se preocupa en dar al espectador toda la información relevante, o al menos una gran parte de la misma. Esto no es debido a la llegada de posibles nuevos espectadores, que quizá los haya, y sí más al largo tiempo pasado hasta llegar al estreno de esta segunda tanda de capítulos, el suficiente para que haya memoria difusa sobre qué sucedió entonces.
Por ello todo es presentado de nuevo pero a través de diálogos que ayudan a situarlo en su justo lugar. Sucede también así en los momentos que se desarrollan en el pasado, con el matrimonio Randa (recordemos que Bill Randa fue presentado en Kong: La Isla Calavera, interpretado por John Goodman) y Lee Shaw, al que da vida Wyatt Russell en su versión joven y Kurt Russell en su versión madura. Una forma esta de que el espectador pueda seguir la narración y el encaje de bolillos de los hechos que se presentan.
Here Be Monsters
Es justo este personaje, el fiel pero en ocasiones hastiado Lee Shaw, el que en un momento dado dice una de las sentencias más definitorias de Monarch: El legado de los monstruos, y de todo el Monsterverse: “Here Be Monsters”, o “Aquí hay monstruos” en castellano (aviso: el material proporcionado desde Apple TV + es en versión original, por lo que en su versión con doblaje pueden ser palabras distintas). Esta es una frase que retrotrae al pasado y los mapas usados en centurias pretéritas.
En las zonas consideradas peligrosas o las que eran desconocidas era habitual la aparición de monstruos y criaturas míticas, como serpientes marinas, y en concreto en el conocido como Globo de Hunt-Lenox aparece la leyenda latina “HC SVNT DRACONES” o “Aquí hay dragones”. En su caso suele pensarse que, por la situación en que aparece, puede que fuera igual de literal que metafórica por la existencia de los dragones de Komodo.
La sombra de H.P. Lovecraft
Los creadores consumen a otros creadores, esto es algo que debe tenerse claro y es la explicación por la que la ficción está llena de innumerables guiños, homenajes, recreaciones e influencias. En el caso de tratarse de seres gigantes, más grandes que la vida y un peligro para la humanidad es imposible no pensar en H.P. Lovecraft y su listado de horrores salidos de las profundidades de los miedos atávicos de la mente humana.
En este primer capítulo, en la narración ambientada en la década de los 50 del siglo XX, el matrimonio Randa y Lee Shaw llegan hasta un pequeño pueblo costero en busca de lo que parece ser algún tipo de serpiente marina mítica. Al recalar en el mismo con lo que se encuentran es con una villa que bien podría ser Innsmouth del relato La sombra sobre Innsmouth, con sus calles sucias, ese ambiente pesado y en el centro del lugar lo que puede ser un símbolo de piedra o un altar para sacrificios de alguna retorcida religión.
El gran Dios del mar
Si se sacrifican vírgenes, forasteros o solo es que resulta que es el sitio en el que limpian el pescado que han recogido es algo que queda en el aire. No es así el objeto de sus plegarias, rezos y oraciones, un ser al conocen como El gran Dios del mar (en español en el original) y que, en vista las pinturas ancestrales que el trío descubre tiene todo el aspecto de ser una enorme y muy peligrosa serpiente marina.
Y es que, como les explica una valiente residente, “Todos en el pueblo esperan, años tras año, el regreso de su Dios, para bendecir las aguas y traer la abundancia del mar”. ¿A qué coste? Esa es la pregunta sin respuesta.
No es esta la primera vez que la ficción hace un sentido y directo homenaje a la historia La sombra sobre Innsmouth de H.P. Lovecraft, se puede citar la película Dagon: La secta del mar que es una adaptación de esta trama o la canción The Thing That Should Not Be de Metallica que está inspirada en estas letras. Puede mentarse también el especial de Halloween de Los Simpson de 2018, La casa-árbol del terror XXIX, donde la familia llega a un pueblecito oscuro y extrado donde el cabeza de familia retará al mismísimo Cthulhu en un duelo de comida del que saldrá victorioso.
El miedo primordial
Con este ser, este Gran Dios del mar, Monarch: El legado de los monstruos recoge uno de los mitos más habituales en los pueblos y mitologías, el de un ser insondable e incomprensible que es adorado como una deidad por un grupo de seres humanos. Estos pueden ser un pequeño pueblo, como es el caso, o toda una civilización, no cuesta recordar los dioses egipcios con sus rasgos animales y las muchas y variadas teorías que dicen que en realidad eran alienígenas (como la trilogía Nikopol escrita y dibujada por Enki Bilal).
Hay un culto, plegarias y peticiones pero más que nada hay miedo. Miedo ante una criatura incomprensible, terror ante un ser que se sale por completo del entendimiento humano, pavor ante un gigante que protege tanto como puede destruir. Este horror puede venir de lo desconocido y la incertidumbre sobre ello, de lo que resulta inconcebible o quizá de antiguos y enormes animales mezclados con leyendas e historias que se van haciendo más grandes que la vida generación tras generación.
Keiko Randa y el mundo del mañana
Uno de los personajes relevantes de este primer episodio, constante en el pasado mostrado, es el de la doctora Keiko Randa, Miura de soltera. Ella es uno de los miembros originales de Monarch y regresa de entre los muertos, o más bien el Axis Mundi con la edad en la que quedó atrapada en este lugar a medio camino entre la Tierra hueca y el mundo real, tan solo para meterse de lleno en la trama y encontrarse en medio de un mundo que ha avanzado mucho más allá de lo que ella creía posible.
Aunque parece capaz de adaptarse muy bien a los cambios de las décadas pasadas hay dos elementos que dejan claro que no es de este tiempo. El primero es su sorpresa cuando Tim (de momento sin apellido conocido), de Monarch, se dirige a ella como doctora, algo que agradece y que en su tiempo no era sencillo, y el otro es la referencia al Sputnik cuando este le habla de satélites artificiales. No es para menos puesto que el Programa Spútnik lanzó su primer satélite en 1957, el segundo en el mismo año con un legado de oscuridad y horror por ir en el mismo la perrita Laika, y varios más hasta el 10 de 1961.
Un buen primer capítulo para la T2 de Monarch: El legado de los monstruos
El primer capítulo de la segunda temporada de Monarch: El legado de los monstruos sigue las líneas establecidas por todos los anteriores pero hace las veces de puerta de entrada a lo que será esta segunda. Las apuestas se establecen pero queda por ver las jugadas y el cómo se resuelven estas. Por el momento la mitología del Monsterverse sigue adelante, se expande y demuestra que esta es una franquicia que todavía tiene camino por recorrer.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



