Portada de "Arrodíllate ante Zod". Créditos: Panini/Marvel
Arrodíllate ante Zod es un título sencillo que junto con la portada, en la que sale el villano aplastando un mundo, deja claro el tono del volumen y las intenciones del mismo. Zod es alguien malvado, aunque nadie lo es a sus propios ojos, más que temible y de tal forma se le debe retratar.
La influencia de Superman y Superman II: La aventura continúa
Hay que matizar que la sentencia que sirve de nomenclatura a este volumen no proviene de las viñetas y sí del cine. La misma fue dicha por el propio general Zod en Superman y Superman II: La aventura continúa, estrenadas en los años 1978 y 1980, y quedó para la posteridad como su gran frase.
Estos dos filmes influyeron de forma notable en el personaje, tanto en su concepción filosófica como visual. El malvado, en un origen, llevaba ropas militares y era calvo, lo que cambió tras la impresionante interpretación que brindó Terence Stamp con su cabello hacia atrás, entradas y barba negra.
Esta influencia no ha sido ocultada en el tomo Arrodíllate ante Zod y sus autores Joe Casey (guion), Dan McDaid y Scott Hanna (ambos al dibujo) no dudan en rendir homenaje a esta versión. De hecho, cuando hace aparición Ursa, su mayor aliada y esposa, luce de forma clara y visible el rostro de Sarah Douglas, quien la interpretó en las mentadas Superman y Superman II: La aventura continúa.
Zod, un hombre atormentado por su pasado
Que nadie piense que argumentalmente va a encontrarse líneas parecidas a las vistas en tales filmes, aunque los protagonistas sean igual de despiadados que entonces (y más, todo sea dicho), Joe Casey ha querido crear una historia en la que Zod crezca como personaje. No se convierte en un héroe, como sucede en otras ocasiones con villanos, y no se busca su redención, pero sí hacer de él alguien más tridimensional, con motivaciones claras y todo un futuro por delante.
Por ello se le muestra como un hombre atormentado por su pasado, tanto que el propio Jor-El, padre de Kal-El (Superman), se le aparecerá en ocasiones para hacerle sufrir. No está ahí, puesto que murió junto con todo Krypton, solo está en su mente y es el recordatorio constante de todo lo que no ha logrado conseguir. Sus mayores flaquezas hechas carne y tienen la forma del que considera su mayor enemigo, que lo fuera o no es otro tema.
El reflejo con Jor-El
Es curioso que la parte visual, que recae como se ha comentado en Dan McDaid y Scott Hanna, de Jor-El se elige una versión clásica del mismo. Es decir, que lucirá ese característico aspecto con un traje verde, toques rojos y amarillos, una cinta en el cabello y el emblema de un sol en el pecho. Un estilismo que en ocasiones ha sido recuperado por unos y otros autores, como en la etapa de New 52 (aunque remozado), puede que no encaje del todo con los manierismos modernos pero es por completo icónico.
Esta es una elección llamativa y que refuerza la dualidad entre ambos contendientes. Mientras Zod viste de negro, sin que parezca haber espacio para los colores o la alegría en su vida, Jor-El tiene llamativos tonos, como solo la Edad de Oro del cómic podía dar, el uno refleja el pesar y el dolor mientras que el otro la fe y la esperanza en un mañana mejor.
Con todo puede que, en contra de lo que Zod desearía, tengan más en común de lo que parece dado que los dos buscan, cada uno a su manera, que la cultura de Krypton sobreviva y a través de su hijo. Si bien el pobre Lor-Zod (creado en 2006 por Geoff Johns y Richard Donner, aunque en una versión muy distinta) está condenado al mismo dolor que su padre, quien le trata igual que le trataron a él en una muestra de cómo en las familias disfuncionales solo se perpetúan patrones una y otra vez, hasta que alguien los rompe.
La temible Ursa
Es complicado decir que esto vaya a suceder, dado que su madre, Ursa, es igual de temible que Zod o puede más. La escena en que, sin inmutarse, tiene en sus manos el corazón de un guerrero khund mientras ella vuela sin darle importancia es aterradora. Una clara muestra de lo peligrosos que todos ellos son y el mal que pueden hacer, algo que, por otra parte, ya demostró John Byrne cuando los recuperó en la Tierra de bolsillo creada por el Trampero Temporal (donde asesinaron al total de los habitantes del planeta).

Un camino sangriento
Lo más fascinante de todo es que este malvado intenta ser su mejor versión, intenta crear una nueva Kandor para traer de vuelta a sus conciudadanos (congelados en estasis) y, a su manera, solo quiere hacer el bien. Sus métodos son, eso sí, brutales, sus decisiones son de puño de hierro y su viaje está forjado en sangre, la suya y la de otros.
El suyo es un periplo solitario, uno que pocos podrían tomar. Parafraseando a Sinestro, antiguo mentor y archienemigo de Linterna Verde (Hal Jordan), recorre un “camino sangriento”, uno que solo es para los fuertes. Y es que cuando solo tú tienes razón por encima de nadie más, estás destinado, de forma inevitable, a estar solo con tus oscuros y sórdidos pensamientos.
Arrodíllate ante Zod, una disección de un villano
Lo que Joe Casey pretende hacer es una disección del personaje y esto se logra a través de su presente y sus relaciones tanto como del pasado y lo que sufrió, aquello que le marcó para siempre de forma tan metafórica como literal. El villano gana en forma y fondo, se le dota de matices y de aristas más allá de ser un enemigo de Superman.
Arrodíllate ante Zod, sin ser brillante, es un buen trabajo, su arte funciona y también el guion aunque hay una pequeña pega y es que cuando se llega al final de la lectura se tiene la sensación de estar al comienzo de otra, de que todo lo leído tan solo ha sido el prólogo de algo que está por venir. Y, posiblemente, así sea.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



