Cartel promocional de "City of Blood". Créditos: Disney+
En primera instancia puede parecer que City of Blood es una serie que no encaja dentro del imperio Disney, aunque esto es solo si uno se atiene a la idea de su línea de películas llamadas Clásicos Disney con una preponderancia de historias de hadas. Más allá, cuando uno se detiene por un momento, lo que ve es que esta empresa es un gigante mundial con contenidos y propuestas de todo tipo.
No hace falta más que remitirse a la pertenencia dentro de ella de Marvel Studios, con su multiverso de superhéroes, la franquicia de Star Wars, que en sus manos no deja de crecer, o la presencia de monstruos como Alien y Predator, a los que también está sacando buen partido. Con todo esto en cuenta, y otros títulos bien distintos como Pam & Tommy, no resulta extraño encontrarse con esta producción dentro de la cada vez mayor oferta que tiene Disney+.
¿De qué trata City of Blood?
Antes de seguir, y para el que no sepa de esta serie, hay que adentrarse en su argumento. Para evitar destripes nos ceñiremos a la información proporcionada desde el departamento de prensa de Disney+.
“En un mundo asfixiado por el calor y devastado por el cambio climático, la delincuencia domina el día a día. Berlín se ha convertido en una ciudad-estado al borde del colapso: mientras una minoría privilegiada vive cómodamente bajo una enorme cúpula climatizada, el resto de la ciudad se hunde en la corrupción y la violencia.
Bea y Phoebe son dos hermanas que fueron separadas en la infancia por un acontecimiento trágico. Bea, que ahora padece una enfermedad crónica, ha crecido rodeada de privilegios junto a su madre adoptiva, mientras que Phoebe ha tenido que sobrevivir en las calles de Berlín. Cuando sus caminos vuelven a cruzarse, en vísperas de unas elecciones decisivas, descubren una verdad aterradora: los vampiros controlan el crimen organizado y están intentando hacerse con el poder político para garantizar su supervivencia.
En esta ciudad, la sangre se ha convertido en el recurso más valioso. Atrapadas en una peligrosa lucha por el control de la ciudad, Bea y Phoebe deberán luchar por su supervivencia mientras se enfrentan a una inquietante pregunta: ¿quién representa realmente la mayor amenaza, los humanos o los vampiros?”
La ambientación y la desesperanza
City of Blood sabe crear una buena ambientación, se siente en el cuerpo a ese Berlín roto, a esa ciudad que busca sobrevivir a cualquier coste y en la que las sombras lo envuelven todo. Hay capas y capas, secretos velados, medias verdades, intenciones ocultas y, entre medias de todo ello, dos hermanas que se separaron hace años, a su pesar, y a las que la vida vuelve a juntar. Eso sí, que este reencuentro sea motivo de alegría es otro cantar.
Si al entrar al Infierno, al menos según narró Dante Alighieri en el siglo XIV en la Divina comedia, se podía leer que había que abandonar toda esperanza al traspasar el portón, de igual forma sucede aquí. Desde el comienzo de la historia no parece que haya lugar para el optimismo, más bien todo lo contrario y es que Philipp Kadelbach y Elena Lyubarskaya, creadores de la serie (en base a la novela gráfica de Reinhard Kleist y Tobias O. Meißner), han querido mostrar un lugar gris, opresivo y plomizo, en el que casi parece que seguir vivo sea una carrera de fondo. Y es que, sin entrar en detalles, es así.
Dos hermanas y su reencuentro
Esto se ve por encima de todo en el dúo de hermanas separadas y reunidas, en su forma de entender la vida, las relaciones, en sus mundos respectivos y en todo lo que las rodea. Son encarnadas por Soma Pysall (Diario de un conductor de Uber, Dinero, reinas de la calle) como Phoebe y Lea Drinda (El sonido de la caída, Buscando a Wanda) como Bea con una interpretación parca y dura, con una confianza y un amor que está ahí o al menos lo estuvo, puede que verse no les traiga más que recuerdos de lo que perdieron y dolor por lo que es el presente. No cuesta sentir este pesar como propio, algo que habla muy bien de sus capacidades interpretativas.
Blanco, negro y política
A todo este mundo que funciona a dos niveles, el de los humanos y el de los vampiros, hay que sumar una fuerte carga política y de crítica de la sociedad actual. No cuesta de ver, más bien todo lo contrario, y es un acierto dado que enriquece la trama y la vuelve más compleja, además de dejar varias ideas por el camino que harán reflexionar al espectador. Puede que esta sea una realidad de blancos y negros, pero entre ambos siempre hay gris.
A pesar de estas virtudes hay que decir que City of Blood peca de una falta de ritmo que no le sienta nada bien. Sí, es cierto que al tener un reparto coral y ecléctico, dos sociedades distintas, secretos y política tampoco puede apresurarse en su puesta en escena, pero se lo toma con demasiada calma, tanta que es probable que más de un espectador abandone la serie tras uno o dos capítulos.
De Buffy, cazavampiros a City of Blood
La ficción televisiva siempre ha sentido amor por los vampiros y como ejemplo se pueden citar las series Buffy, cazavampiros, Entrevista con el vampiro (basada en la novela de Anne Rice, adaptada también a cines), True Blood e incluso, en una vertiente por completo distinta, Draculín y La pajarería de Transilvania. El mito del bebedor de sangre siempre ha interesado a la humanidad y las leyendas al respecto se cuentan por cientos, al igual que los personajes como Drácula (inspirado en las figuras figuras históricas de Vlad III y la condesa Elizabeth Báthory) y otros tantos de sus herederos.
City of Blood se posiciona en un lugar intermedio para amantes de estos seres, del terror (más bien tensión) y de las tramas políticas y funciona, aunque ninguna de estas vertientes llega a hacerlo por completo. Por ello la sensación de estar entre dos aguas es constante, aunque no por ello esté exenta de buenas actuaciones, algunos planteamientos interesantes y todo con dos o tres sorpresas que dejarán al espectador con la boca abierta.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



