Fragmento de portada de Sherlock Holmes contra Arsène Lupin 1: Tras la eternidad. Créditos: Norma Editorial.
De una obra como Sherlock Holmes contra Arsène Lupin 1: Tras la eternidad sólo cabe alegrarse de su misma existencia, máxime si eres como yo, en inicio seguidor y luego aficionado a todo lo que caiga en mis manos relacionado con el mítico detective de Baker Street. En este caso el responsable del guion ha sido Denis-Pierre Filippi y el estupendo (y me quedo corto) apartado gráfico es obra de Roger Vidal, de quien hace unos meses comentamos La niña y el cartero.
Si hablamos de dos personajes tan míticos como Holmes y Lupin, tenemos que hacer algo de historia, porque como es natural no es esta la primera vez que se cruzan. Aunque en el Canon Holmesiano no hubo ningún encuentro, no es así en el de Maurice Leblanc (autor francés creador del famoso ladrón de guante blanco), en el que Lupin se enfrentó a Herlock Sholmes con la idea de demostrar la superioridad del francés frente al detective británico.
Y no, no me he equivocado en el párrafo anterior, porque sí, efectivamente se jugó con la letra inicial de su nombre (la S de Sherlock) para crear la que para muchos es una de las primeras parodias del emblemático Holmes. Y es que Leblanc tenía claro que quería usar al personaje, pero no tener problemas legales con Sir Arthur Conan Doyle, motivo de ese cambio nominal que también varió al fiel Doctor Watson (en esas historias llamado Wilson).
Aparte de otras múltiples aventuras que han compartido ambos personajes en videojuegos, televisión, etc. añadiría la saga de libros juveniles Sherlock, Lupin y yo, con más de 20 entregas hasta el momento y en el que las versiones jóvenes de ambos personajes comparten aventuras junto también a una jovencita Irene Adler (mítico personaje femenino en el Canon Holmesiano, y la mujer más importante en la vida del detective), que ejerce como narradora.

Sherlock Holmes contra Arsène Lupin, en busca de la inmortalidad
Pero centrándonos en la obra que nos ocupa, tenemos un relato que de primeras nos presenta a un Holmes ya mayor y retirado, al que acude su hermano Mycroft para solicitar ayuda. Ojo porque en una decisión que quizás a los más puristas les parezca innecesaria, este Sherlock jubilado luce una sorprendente barba, algo más o menos inusual en él (a menos que recurriera a algún disfraz o algo similar), aunque en ningún momento es obstáculo para el disfrute de este cómic.
Sobre el asunto consultado (en el que se lleva a cabo un arriesgado asalto a un tren) parece estar implicada una organización con el nombre del mítico enemigo de Holmes, el Profesor James Moriarty, ¿cómo puede ser posible?. Pues para hacer el misterio más profundo, el célebre ladrón Arsène Lupin, junto con su ayudante Nelly, se encuentra también con una sorpresa similar tras uno de sus espectaculares robos, lo que le llevará a ir a Londres.
En ese momento se conoce a la condesa de Cagliostro, una misteriosa mujer que a tenor de la belleza que irradia, difícilmente se puede explicar su existencia, ya que por las referencias que ofrece tendría que tener casi 119 años. Ella, en la sombra, ha sido quien lo ha orquestado todo, con la idea de usar a Holmes y Lupin como meros títeres en su búsqueda de lo que parece ser el secreto de la Eterna Juventud. Y claro está, en origen lo consigue.
Ese es el punto de inflexión para que el detective británico y el ladrón francés decidan aunar esfuerzos para intentar discernir la verdad, en un periplo viajero siguiendo las pistas de sus oponentes, bien sea por tierra, mar o aire. En su singladura se establece una simpática química entre dos personajes a priori tan contrarios entre sí (Holmes es más calculador mientras que Lupin es más impulsivo), pero a los que mueve un fin común.
El resultado final es una obra tremendamente entretenida, en la que aunque este cómic tenga un colofón más o menos cerrado, este sería el primer volumen de una serie trepidante, de la que uno se queda con ganas de leer nuevas aventuras lo antes posible.

Crítico especializado en cine y cómic, aunque no tiene problema en lanzarse a leer libros y opinar sobre ellos, siempre de forma constructiva y con educación. Bien conocido en el mundo de la divulgación por su alias, El Chacal, y su blog El Blog del Chacal donde comparte sus reseñas y conocimientos. ISNI 0000 0005 2401 3399


