Portada de El ala rota en su edición de bolsillo. Créditos: Norma Editorial
El ala rota es una obra de lectura imprescindible, tanto como lo es El arte de volar. Cuando esta última salió al mercado se convirtió en un éxito instantáneo y no era para menos, el estupendo guion de Antonio Altarriba con el magnífico de Kim a la ilustración, que demostró de qué era capaz, conformaron un título que se ganó aplausos por derecho propio y que nunca ha dejado de estar presente en las listas de mejores novelas gráficas patrias.
La trama no es de lectura sencilla y tiene momentos que se hacen muy duros, más al saber que es la recreación de una vida real y de su trágico final. Algunos pueden pensar que todo está muy ficcionado y que hay más de una licencia, y sí, una narrativa tiene sus trucos para funcionar, pero la propia vida de cada uno y sus tragedias deberían hacer ver que la realidad, siempre, supera a la ficción.
Dos historias que son una, o una historia que son dos
Tiempo después ambos autores volvieron a reunirse para El ala rota, una secuela casi obligada pero que en absoluto pretende ser un producto de pura explotación. Es igual de propia que la pretérita, con su propia personalidad y trama, aunque esta se cruce con la de El arte de volar y es que ambas se complementan de una forma por completo orgánica.
Mientras que El arte de volar retrata la vida del padre de su guionista, el ya citado Antonio Altarriba, El ala rota hace lo propio con su madre. Todo con el mismo estilo, tono, buen gusto y elegancia, en eso las obras también son hermanas y a ello ayuda, de nuevo, el talento de Kim a la ilustración que, como siempre, demuestra que es uno de los mejores dibujantes que tenemos en este país y en este punto no puedo más que recomendar leer su novela gráfica El diario de la señorita Litgi, de la que hablamos en otro artículo en docpastor.com.

Una lectura que engancha
Cada página es adictiva, es uno de esos títulos en los que solo deseas seguir leyendo y te engañas a ti mismo al decirte “Termino el capítulo y lo dejo”. Pero, ¿dónde se cierra el capítulo de una vida? ¿Al día siguiente? No, ya que, como dijo Annie, siempre habrá un mañana. ¿Quizá cuando fallecemos? Tampoco, todo lo que uno ha sido y hecho afecta, en mayor o menor medida, a otros.
Así que sigues leyendo, un poco más y otro poco más. Hasta que, sin casi darte cuenta, terminas el volumen con una mezcla de alegría, tragedia, vacío y calor dentro del cuerpo. Las emociones son muchas, las que deja y las que retrata. Se hace sin caer en la exageración, sin que haya juicio, tan solo narración y que sea el lector el que decida.
Un retrato de su tiempo
Es cierto, y no puede negarse, que tanto El arte de volar como El ala rota son un retrato de su tiempo o más bien del tiempo de las personas que protagonizan ambas obras. Una España distinta a la que muchos han conocido, con penurias que hoy son impensables (dicho esto con matices), con una forma de ser y de educar que hoy no existe (casi), y que sirve de recordatorio de que cualquier tiempo pasado no fue mejor, por muchos que algunos, por un motivo u otro, se empeñen en ello.

El ala rota y el arte de vivir
Esta novela gráfica, editada por Norma Editorial, es la demostración de que todos tienen una historia por contar, puede que las vidas trágicas den más juego pero toda vida es una vida y toda vida importa. En la película ¡Me ha caído el muerto! se dice, parafraseo, “Todo lo que hacemos importa. Quizá solo a nosotros, pero importa”.
La vida es un lugar tan maravilloso como terrible, por eso tenemos que ser los protagonistas de nuestra propia vida y no unos meros actores secundarios. Hay que disfrutar y hay que hacerlo cada día. Las alegrías pueden ser muchas y variadas, desde esa tarde que pasamos con un amigo, a un árbol mecido por el viento o un inocente amor en la ancianidad.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



