Imagen promocional de la segunda temporada de Daredevil: Born Again. Créditos: Disney +
Daredevil: Born Again avanza poco a poco en su segunda temporada. Los vigilantes viven en las sombras, el alcalde gobierna con puño de hierro y los ciudadanos… es complicado. Están los vecinos que ven con buenos ojos todo lo que está pasando, la ciudad que parece ir a mejor y ser más segura pero para otros las cosas son muy distintas. Son esos que viven en el miedo, los que han visto a la Anti Vigilante Task Force (AVTF) llevarse a amigos, a personas cercanas.
Como en otros artículos al respecto lo primero es dar un aviso: No sigas leyendo si no quieres saber más. Se van a dar detalles específicos de tramas y personajes referentes al episodio número 4 de Daredevil: Born Again.
O, expresado de una forma mucho más habitual en estos días: ¡Alerta de spoilers!
Dos caras de la misma moneda en Daredevil: Born Again
El leitmotiv de esta producción de Marvel Studios y Disney + es el mostrar en todo momento las dos caras de la moneda. Wilson Fisk es tan despiadado como eficaz, Daredevil tan violento como protector, Nueva York es igual de peligrosa que apacible. No hay nada seguro y las apuestas de la primera temporada suben más en esta segunda tanda de episodios.
La vida ordinaria de Bullseye
El capítulo cuarto de esta temporada de Daredevil: Born Again da comienzo con la canción New York State of Mind de Billy Joel, lanzada en 1976. La misma habla sobre la conocida localidad de los Estados Unidos de América y el cómo el protagonista de la canción la adora, habla del río Hudson, de Chinatown y otros lugares emblemáticos.
Esta es la melodía de fondo para mostrar cómo es el día a día de Bullseye como una persona normal que incluso tiene una estupenda relación con su vecina, que parece tenerle aprecio, y su gato. Es más, cuando llega a una cafetería cercana para almorzar todo sigue en esa línea, hasta que llama a la línea directa de la AVTF para decir que ha visto allí al Castigador, entonces todo cambia…
El hombre tranquilo y afable se convierte, con la llegada de los teóricos agentes del orden, en una fuerza aniquiladora imparable. Termina, sin aparente esfuerzo, con todos ellos, con una sonrisa en el rostro. Un empiece tan violento como genial que termina con él diciendo “I’m one of the good guys” (“Soy uno de los buenos”), algo que recuerda al Daredevil de Ben Affleck cuando ante un niño asustado debe dejar claro que él no es uno de los malos.
Daredevil, ¿puede un justiciero convertirse en un símbolo?
Por otro lado tenemos a un Daredevil que sigue adelante, que hace lo que considera mejor pero que, sin darse cuenta, ha dejado de ser un héroe, de ser una persona y ha pasado a convertirse en algo mucho más poderoso, y peligroso: Un símbolo. Así se lo deja claro el Espadachín cuando le dice que ahora es un símbolo de esperanza para la ciudad. El problema, como bien sabe el espectador y la actualidad política deja más que claro, es que un icono puede ser usado con fines éticos o con otros de distinto talante.
Tras una máscara de Guy Fawkes, popularizada por V de Vendetta, y la fuerza del anonimato de la masa muchos cayeron en el más puro salvajismo. Igual que en un gran número de manifestaciones por motivos que pueden comenzar como nobles pero que terminan pervertidos cuando se queman contenedores, se tiran abajo estatuas, se rompen escaparates o se increpa a otros ciudadanos que tan solo pasaban por ahí.
En la primera entrega de Men in Black el agente K lo explica de forma muy sencilla. Sentado tranquilo en un banco habla con el que será su nuevo compañero, y sustituto, y le dice “El individuo es listo. La masa es un animal miedoso, idiota y peligroso”.
¿Quién es el responsable?
Esto abre un melón muy importante y es el de la responsabilidad. No solo la individual, dado que el que rompe un coche en medio de lo que debería ser un acto pacífico es el culpable de ello, también de aquel que lo ha inspirado o que ha sido llevado hasta el lugar de símbolo. No son pocos los personajes históricos en cuyo nombre se han cometido atrocidades, los soldados que en medio de una guerra han perpetrado actos salvajes…
El despiadado Wilson Fisk
Si se muestra a Daredevil como un símbolo de esperanza entonces la serie debe seguir adelante con su tema principal y dejar ver a Wilson Fisk como una temible máquina. Alguien que es tan poderoso como despiadado, tan decidido como fuerte. Una persona que no duda en hacer todo lo que sea preciso para conseguir aquello que ha marcado en su hoja de ruta, en romper lo que sea y a quien sea para obtener una victoria que considera suya por derecho propio.
Así se enfrenta en un muy esperado combate de boxeo con el campeón Matterhorn que no está preparado, ni de lejos, para su contrincante. Fisk no da cuartel, no deja un momento de descanso, golpea duro, fuerte y certero, como es él, como son sus acciones, como es su política. Por supuesto, no puede faltar su amada Vanessa quien está allí para apoyarle.
El amor de Vanessa y Wilson
Ella llega algo tarde puesto que ha tenido una reunión con la gobernadora, donde deja claro lo muy unida que está a su marido en lo bueno y en lo malo. Este nexo se ve refrendado en que luce un impresionante vestido blanco, mismo tono que lleva su esposo y que ha quedado establecido como su imagen principal, una muestra más de su vínculo, de lo fuerte que es su relación. Su amor es fuerte, es verdadero, puede competir con el de Westley y la Princesa de La princesa prometida y con todas las historias de amor de Love Actually al completo.
Sin entrar en detalles, dado que los giros siempre deben ser descubiertos, se plantea un punto que otras veces se ha ido viendo a lo largo de Daredevil: Born Again, ¿cómo sería un Wilson Fisk sin su querida Vanessa? ¿Ella hace que sea menos peligro o más? ¿Su unión los equilibra o los afina? La respuesta no es sencilla de dar, no lo es con ninguna de las diferentes preguntas, temas y hechos que trata esta serie.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



