Claudio Serrano y Charles Martinet en la SDCC Málaga de 2026. Créditos: Marc Martí/docpastor.com
Quizá no sepas su nombre, pero seguro que conoces su voz. Es Charles Martinet, uno de los invitados más esperados de la San Diego Comic-Con Málaga, quien por tres décadas puso su voz a Mario y hoy hace las veces de embajador oficial de Nintendo para este personaje y toda su saga de videojuegos.
Su charla fue en todo momento divertida, con él haciendo voces nada más empezar la función y con un agradecimiento evidente. Primero a Nintendo por todo el trabajo, después al evento por haber contado con él y, lo más importante, a la vida dado que la considera un regalo increíble. Más increíble cuando confesó que, en ocasiones, sueña que es Mario volando. Solo se puede decir que el buen ambiente reinó en la sala desde el primer minuto de la conferencia.
Empezó en el teatro
Como en otros casos, él no iba para actor. Su intención era ser abogado o psicólogo, de hecho, tenía rondando por la mente una tesis sobre la vida política del ser humano pero al final todo eso se cayó. Visto lo visto, por suerte fue así, aunque tampoco fue fácil. Hay que esperar a que suene el teléfono y buscar mucho, aunque en una década hizo unas setenta obras de teatro. Y entonces, llegó esa llamada que lo cambió todo.
Le convocaban para “un vídeo de una corporación”, algo que él ni sabía qué era pero de los que terminó haciendo, según calcula, unos seiscientos. Al tiempo llegaron los primeros videojuegos, con esas memorias minúsculas en las que se tenía que grabar todo a trocitos. Grabó muchas muertes, decenas y decenas de ellas, todas distintas y siempre con el “Más corto, más corto” encima.
1990, un fontanero de Brooklyn
Fue en 1990, con todo este bagaje, también el de anuncios publicitarios, encima cuando fue a la audición de Mario, aunque llegó en un momento inesperado: él estaba en la playa y le llamó un amigo. Primero se negó a ir a una convocatoria a la que no estaba invitado pero terminó cediendo. Llegó in extremis, a las cinco de la tarde cuando el productor se marchaba pero le dejaron hacer la prueba.
De tío duro a simpático y gracioso
Era para un fontanero de Brooklyn para una empresa que no conocía de nada, Nintendo. Una grabación en tiempo real y una voz que cambió en un instante, pensaba hacer un tío duro de Brooklyn hasta que le dijeron que habría niños delante, que debía ser alguien simpático y gracioso. Justo él había interpretado hacía poco a Grumio, el sirviente de Petruchio de La fierecilla domada de William Shakespeare y tenía el acento italiano rondando por su lengua, así que se basó en ello pero más joven.
Solo le dieron una instrucción: que hablara hasta que no tuviera nada más por decir. Así lo hizo durante media hora de pura improvisación donde usó la comida italiana que conocía, inventó frases como «Si te pillo con la pizza, te comes la pizza». Nadie le cortó. Dos días después estaba en un avión a Los Ángeles para aprender el sistema y entrar de lleno en el mundo de los videojuegos, un universo del que se dio cuenta que, en realidad, no sabía nada.
Haciendo suyo al personaje
Para él fue una gran suerte que Mario no tuviera una voz anterior ya que así pudo hacer suyo al personaje, pudo crearlo desde cero. Parafraseando sus palabras, dijo que con Mario podía crear al hombre que él quería ser: amable, feliz, risueño y valiente. Eso es Mario para él y tiene sentido que así sea, puesto que uno de los puntos que Charles Martinet dejó claro es que siempre ha ido buscando la alegría.
Cada maestro tiene su truco y el suyo es que en las pruebas siempre da más, si quieren menos ya se lo dirán. Tienes que estar ahí, no puedes estar pensando en qué querrá el cliente o en si quieres ese trabajo, da igual si es Mario o un anuncio de lejía, tienes que estar concentrado en el momento, en la grabación, en qué estás haciendo. Esto es algo que aprendió en sus primeras clases cuando un director le explicó que menos es más y que es importante disfrutarlo, tienes que jugar con ello, como los niños con la arena y las palas.
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De Mario a Kirby
El amor que siente por Mario es patente y es que no dudó en decir que si solo pudiera hacer un personaje sería este. Le enseñó lo importante de la vida: el optimismo, la diversión y la alegría. Le abrió el corazón y fue la primera vez que salió al mundo. Cuando le insistieron en que tenía que ser uno nuevo, contestó Kirby y el motivo no es otro que le encantaría ser gigante, patoso y comerse a la gente, «aunque eso ya lo hago», dijo en el tono divertido de toda esta charla de la San Diego Comic-Con Málaga del 2026.
Aunque esto se contradice un poco cuando comenta que su favorito es Luigi, dado que se ve más parecido a él. Recuerda que de pequeños él y su hermano de más edad tenían una niñera, y aunque su hermano se escapaba él nunca se atrevió a ello, «No, no, no, que no podemos escaparnos». Con todo esto sobre la mesa no cuesta entender el porqué cuando le preguntaron sobre Shigeru Miyamoto, creador de toda la saga de Super Mario Bros., no dudó en referirse al mismo como “Papá”.
It’s-a Me, Goofy!
Aunque su gran personaje es Mario también pudo haber sido Goofy, el íntimo amigo de Mickey Mouse. De nuevo fue a través de un amigo que le metió en la audición, él se lo preparó por semanas y allí le dijeron que su Goofy era fantástico… y no le dieron el papel. Un año más tarde quiso saber el motivo y la respuesta fue que «Lo bordaste, pero no eras Goofy». Para él es de las grandes lecciones de su vida: no se trata de hacerlo perfecto, sino de serlo. Él estaba actuando, no siendo Goofy.
Las redes sociales y la IA
Es inevitable que en una charla de Charles Martinet en pleno 2026 aparezcan dos temas como las redes sociales y la inteligencia artificial por su uso en la industria de los actores de voz. No tiene claro que las redes hayan ayudado a valorar a los actores de voz y cree que el mérito es de la imaginación y la pasión de la gente por el anime y los videojuegos. Puso de ejemplo a Dragon Ball, que sigue creciendo año tras año gracias a los fans y cuenta con décadas a sus espaldas.
El melón de la IA, la inteligencia artificial, se abrió y él dejó claro que en todos sus contratos indica de forma clara y tajante que no pueden usar su voz para ello. Por suerte, al menos que él sepa, es algo que todavía no le ha pasado, lo que no pueden decir otros compañeros del sector y es que es un mal cada vez más habitual entre los profesionales de la voz.
Un embajador de Nintendo elegante y divertido
En la actualidad es embajador de Nintendo, lo que le tiene todo el día dentro de un avión yendo de un lado a otro, un cargo que tiene algunas limitaciones, como, por ejemplo, tener que negarse a decir “Soy Batman” con la voz de Mario ya que, como explicó entre risas, es una de las pocas cosas que Nintendo no le deja hacer. Una vez lo hizo y al poco le llamaron, «Oye, chico, ¿qué haces?».
Por otro lado, prefirió no entrar en el trabajo del nuevo actor de voz de Mario. Fue elegante al decir que no le daría ningún consejo y es que, en su opinión (y solo podemos decir que tiene razón), el trabajo de cada uno es sagrado y, dado que ahora no es el suyo, tampoco es cosa suya.
Charles Martinet se metió al público en el bolsillo
En sus momentos finales la charla de Charles Martinet dejó dos momentos preciosos. El primero es que quitó hierro a su oficio, dijo que no es neurocirugía y sí jugar. El segundo es que para él no hay honor más grande que llegar a la gente haciendo lo que le da vida, y eso le tiene contento día y noche. Se fue con el público de la San Diego Comic-Con Málaga en el bolsillo.
Artículo de Marc Martí y Doc Pastor.
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Arquitecto de formación y productor por pasión. Cofundador de las productoras One Vision (antes Vision Fes) y Vespre, es uno de los nombres tras los aclamados cortometrajes «The Stranded» y «Villa Offline», entre otros trabajos. Habitual de eventos y convenciones de Cultura Pop tanto a nivel nacional como internacional. ISNI 0000 0005 2890 990X



