El regreso del Capitán América en los años 50. Créditos: Marvel/Panini
El Capitán América es uno de los grandes héroes de Marvel Comics. No fue el primero en nacer y ser presentado al público, pero sí fue uno de esos que se ganaron de forma rápida el corazón de los lectores. Con el paso del tiempo este hecho nunca ha dejado de ser así, con multitud de autores poniendo su granito de arena a la mitología como Ed Brubaker, un guionista que llevó las riendas de una de las consideradas mejores etapas del personaje.
El regreso de Steve Epting
En el tomo titulado Nuevos órdenes mundiales la editorial Panini recoge sus últimos tiempos en la cabecera, algo de lo que te hablamos en otro artículo, con un cierre de tramas, participación de muchos personajes y un sabor a despedida en toda regla. Eso fue entre los números 11 y 18 del volumen 6 (según la numeración de los Estados Unidos de América), pero en el 19 había una sorpresa especial: el regreso de Steve Epting.
El arte y estilo de este dibujante son imprescindibles en la etapa de Ed Brubaker y es que ambos autores lograron una mímesis casi perfecta. Unidos dieron algunas de las mejores historias nunca publicadas del abanderado y, una vez más, lo lograron en ese último trabajo. No podía ser de otra forma, la marcha del guionista no podía recaer en las manos de otro dibujante.

El Capitán América de los años 50
Para estas viñetas el escritor trajo de vuelta al Capitán América de los años 50, también llamado el Capi loco, ese que en el momento de su publicación original se asumía que era el mismo héroe pero resultó no ser así. Puede que los autores implicados tuvieran esa idea de forma inconsciente y por ello le dieron un escudo algo distinto, un uniforme con ligeras variaciones y un nuevo compañero.
Aquí, en esta trama, este hombre llamado en realidad William Burnside (en retrocontinuidad), está en el hospital, recién despierto y el auténtico Steve Rogers acude a verle. Lo que tienen es una charla, más bien un monólogo, en el que este último habla de sus recuerdos, de los encuentros que han tenido, de los orígenes de ambos y de cómo, a pesar de sus diferencias, lo que querían era marcar una diferencia, hacer el bien por encima de todo.
Cuenta también cómo, cuando despertó del hielo, leyó archivos y documentos sobre los hombres que habían llevado el uniforme en su ausencia pero no sobre él. Era el secreto del gobierno, era una vergüenza que debía ser oculta, algo que no debía saberse y que era mejor dejar en el fondo del armario.
Las palabras de Steve Rogers están llenas de sentimiento, son las del propio Ed Brubaker en despedida, y el arte de Steve Epting es maravilloso, no puede decirse de otra forma. Al otro lado, es el lector el que debe aguantarse las lágrimas, el que cuando terminen las viñetas debe intentar volver a su vida normal sintiendo tanta lástima como compasión por dos personas que no existen. Pero ya lo decían en Sandman, no hace falta que las cosas pasen para que sean verdad.

Un pasado que no puede ser negado
La verdad es que esta versión de los años 50 existió y fue el personaje que los cómics y la sociedad de la época demandaban, para bien o para mal. Luchó contra los comunistas, al punto del exceso, e incluso tuvo un Cráneo Rojo que parecía haber olvidado el nazismo para abrazar esta otra ideología. Según se explicó, bendita retrocontinuidad, el problema fue que el brebaje que este hombre y su ayudante usaron era defectuoso y los volvió psicóticos, un peligro para ellos mismos y para todos los demás.
Marvel Comics tuvo dos opciones en su momento. Dejar todo en el aire y la contradicción de tener al aventurero en los años 50 cuando, según el canon, este había caído congelado en los 40 y recuperado en la actualidad (los años 60 en origen, después esta fecha varía) o coger el toro por los cuernos y asumirlo. Puede que fuera un pasado del que era complicado sentirse orgulloso pero era su pasado, así que, en vez de negarlo, en 1972 Steve Englehart trajo de vuelta todo ello y le dio la explicación pertinente.
Esto no es algo que siempre suceda. Por ejemplo, en las historias iniciales Batman no duda en llevar una cartuchera con una pistola y en acribillar a balazos a sus enemigos desde su helicóptero, algo que venía de su influencia de los héroes pulp y sus formas de ser. Más bien todo lo contrario, según el canon actual, y es así desde largo tiempo, eso jamás sucedió y tampoco hubo un doble que llevara a cabo tales actos.

Una carta de amor al Capitán América
Lo que Ed Brubaker y Steve Epting hacen en el final del tomo Nuevos órdenes mundiales, número 19 del sexto volumen del héroe abanderado (según numeración original), es una historia maravillosa, tan emotiva como conmovedora. Es una carta de amor al personaje y su mito, es una oda en viñetas que casi se puede tocar con los dedos y oír con los oídos. Es Capitán América en estado puro.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



