Portada del tomo 3 de Los Micronautas. Créditos: Panini/Marvel
Como prometimos, nos adentramos en un segundo artículo en la etapa Marvel original de Los Micronautas y más en concreto en su tercer volumen recopilatorio. En el mismo, como en toda la colección, hay un gran número de conceptos y de ideas pero, es la base de todo, lo que más hay es una historia sobre la batalla del bien y el mal, de la luz y la oscuridad.
La eterna lucha del bien y el mal
El bien y el mal son tan reflejos el uno del otro como complementarios y contrarios. Es bien sabido, y no son pocos los refranes que a ello se refieren, que es en la más completa oscuridad cuando la luz más brilla, es en la noche más cerrada cuando las estrellas más parecen vivir. El mundo del cómic de superhéroes, aunque la serie de Los Micronautas no encajaría del todo en esta categoría, siempre ha servido como narración ficticia de esta eterna lucha del bien y el mal, un ciclo sin fin
Esto mismo es algo que de forma muy clara se puede ver en el Top 10 de Alan Moore y Gene Ha cuando en su número 8 un ser cósmico llamado El Caballo Occidental del Gran Blanco y una pareja se materializan a la vez, con las consecuencias imaginables. Ella muere al instante pero el ciudadano y el gigante no, tienen tiempo para hablar y procesar lo que sucede, en una conversación tan profunda como emotiva que termina con el primero diciendo, mientras mira al cielo, que “Y El Gran Blanco… o sea, hay mucho más negro. Quiero decir, ¿estamos perdiendo?”, a lo que el segundo responde “No. Antaño solo había negro. Estamos ganando. Todo va bien”.
Entonces, entre las lágrimas del lector, sentencia “Podemos irnos.” y así lo hacen. En paz, en comunión, mirando un firmamento que más allá del manto de la noche se encuentra surcado por brillos titilantes, “¡Dios mío, está lleno de estrellas!”, como reza una de las más famosas frases de 2001: Una odisea espacial de Arthur C. Clarke y la versión cinematográfica de Stanley Kubrick.

Los Micronautas y su sorprendente mitología
Regresamos a Los Micronautas y su increíble mundo, con una mitología sorprendente y conceptos atrevidos, excéntricos y por completo osados. Entre estos, y ceñidos a este tercer volumen que al igual que los anteriores cada página es un catálogo de ideas y propuestas, se puede hablar la tribu Glotón o el mundo de Nuncaverano, dos ideas llamativas y que muestran qué se puede hacer cuando se tiene talento y, esto es así, libertad de actuación.
Una tribu aborigen de un planeta que, como su nombre indica, recuerda al animal llamado glotón, en lucha con otra tribu rival. No es tanto el bien contra el mal como una búsqueda de la supervivencia y del bien propio. Por encima de todo está ese mundo de Nuncaverano, ese lugar en el que jamás ha habido tal estación pero, al menos por lo que cuentan los ancianos y las leyendas, sí la hubo en algún momento del pasado.
Bebiendo de distintas fuentes
Por otro lado, y como buena y larga saga de ciencia ficción que es, Los Micronautas no duda en beber de fuentes pretéritas y de reciclar conceptos. No tanto para ser una mera copia, que no lo es, y sí para rendir homenaje, respeto y cariño a las creaciones de otros autores. Algunas de estas fuentes lo son de forma general y velada, pero están ahí, otras en cambio resultan más evidentes y nada ocultas.
La saga de Star Wars, lejos todavía de tener todas las entregas cinematográficas y series derivadas de la actualidad, es una de ellas como el momento en que el guerrero llamado Acroyear entrena con un arma que se parece, y no poco, a un sable de luz y un remoto que le guía. O, saltando a la también muy conocida franquicia de Alien, la aparición de un ser que más que nada es un monstruo que recuerda, en aspecto y comportamiento, a los xenomorfos nacidos en 1979.
El obligado cruce con Secret Wars II
Es en este mismo volumen en el que se da el cruce, era la época, con las Secret Wars II en las que el Todopoderoso camina por la Tierra para entender más a los humanos. Si bien Los Micronautas no transcurren en el planeta sí forma parte de la realidad por lo que su aparición era obligada para poner todo patas arriba y, al término de las viñetas, recuperar, en gran medida, la normalidad.
La entrada de este ser llegado del más allá (“From Beyond”, por eso en inglés es Beyonder), como él mismo dijo en su primera aparición pone sobre la mesa planteamientos que entroncan con, una vez más, lo divino y lo humano. Algo que cobra mucho sentido en la colección recopilada no solo por lo comentado en el artículo pretérito al respecto de la elección del Comandante Rann y el Barón Karza, también por el final de toda la obra que, sin desvelar nada al lector, sí puede decirse que en el mismo hay tanta vida y muerte como renacimiento, tanto sacrificio como recompensa, tanta esperanza como estrellas en el firmamento.
Un ejemplo de la mejor Marvel
Los Micronautas no es una serie sencilla y fácil de leer, desde un comienzo va a por todas y planta las semillas de ideas y conceptos que se vuelven más complejos y elaborados con el devenir de los números. Una muestra de que una colección de cómics basada en un juguete puede ser mucho más que un puro vehículo promocional, puede ser un arca de la fantasía, una caja igual de llena de figuras de acción que de reflexiones filosóficas.
Un ejemplo de la mejor Marvel y de cómo no hay límite para las buenas historias, tan solo el de la imaginación y, como se ha dicho en otras ocasiones en este mismo medio, la imaginación no tiene límites o barreras de ningún tipo.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



