Portada de Robin y Batman: Jason Todd. Créditos: Créditos: DC/Panini
Jason Todd es uno de los compañeros de Batman, uno de los Robin, más conocidos puesto que fue el segundo en portar el manto del petirrojo. El tiempo ha hecho de él un personaje muy complejo y de tal forma lo retrata Jeff Lemire en Robin y Batman: Jason Todd, donde se intenta saber más de él, de su mente, de quién es y del porqué, con el pasar del tiempo, terminará siendo el antihéroe llamado Capucha Roja (un nombre muy vinculado al mito de Batman).
Jason Todd, un reflejo roto
Aunque todo esto tiene un matiz muy importante y es que en origen la idea de que fuera el sustituto de Dick Grayson era tan completa que se le dio un origen bastante calcado, como un acróbata de circo cuyos padres eran asesinados y él pasaba a convertirse en el protegido de Bruce Wayne. Se le presentó en el Batman 357 de 1983 y más tarde, entre los varios cambios acontecidos por las Crisis en Tierras Infinitas al muchacho se le hicieron varios cambios para darle un nuevo comienzo.
Así, era un muchacho que casi parecía vivir en las calles, con unos padres lejos de ser amables y voluntariosos, encontrado por Batman cuando intentaba robar las llantas de su Batmóvil. Sin duda el crío tenía valentía y poco miedo, además de ser más violento y agresivo de lo que jamás fue el primer compañero del murciélago.

Solo 72 votos
Esta forma de verle y entenderle es la que hizo que el Joker terminara con su vida cuando en 1988 se dejó votar por teléfono a los lectores si debía vivir o no. Lo que fue un movimiento algo extraño de DC Comics, empresa que, por si acaso, preparó, en concreto el artista Jim Starlin, dos páginas diferentes en adelanto por si salía un resultado o el otro. El margen fue de tan solo 72 votos a favor de su muerte, y lo hicieron, DC no se amilanó y lo llevó a cabo.
El tiempo hizo que el personaje regresara como Capucha Roja, pasando a ser un miembro de la Batfamilia y uno de los personajes clave en la historia Tres Jokers. Y desde entonces, su resurrección fue en 2006, ha sido tratado como alguien complicado, con una mente rota y unas ansias de venganza que sorprenden incluso al mismo Batman.
El trabajo de Jeff Lemire y Dustin Nguyen
Todo esto es lo que el guionista, apoyado por el arte de Dustin Nguyen, al que el lector puede que recuerde por Li’L Gotham, recoge para crear una historia en la que tenemos a un muy joven Jason Todd en sus primeros días como Robin. Sus dudas, sus miedos, su violencia, su ansia de devolver al mundo todo el dolor que ha sentido están ahí, quizá más roto de lo que nadie pensaba.
Nada más empezar el escritor va a por todas y pone esto sobre la mesa al hacer que el muchacho piense en que por fin tendrá venganza, en que por fin puede hacer daño a otro. Una página dividida en doce viñetas y doce frases que marcan por completo lo que el lector encontrará, a un Jason Todd en cuya mente se agolpan pensamientos como “Toda mi vida me han pegado. Siempre he sido yo el que salía herido.”, “Ahora yo haré que tengan miedo.” y otras sentencias que dejan claro la tónica a seguir en este volumen.
El pasado de un justiciero
Así, en una trama unitaria, los dos creadores viajarán por el pasado de esta encarnación de Robin y el cómo intenta encontrar su camino, cómo él mismo sabe que hay algo que no va bien y también cómo lo saben sus mentores, un Bruce Wayne que no sabe qué hacer con él en ninguna de sus dos identidades, y un Alfred que llega a reconocer que tiene miedo de él.
En mayor profundidad y dentro de la continuidad, retrocontinuidad para ser exactos, lo que se plantea es similar a lo que ya hizo J.M. DeMatteis en Una muerte en la familia: Robin vive. Esta trama se situaba tras los hechos de Una muerte en la familia con el muchacho habiendo sobrevivido a la brutal paliza mortal del Joker, pero no sin un gran número de secuelas de todo tipo.
Jeff Lemire va antes de todo esto, va a su origen, al cómo sus padres mueren, a cómo Bruce Wayne intenta ser responsable de él, a cómo de diferente es de su anterior compañero y muestra a un niño destruido por dentro, una infancia que nunca existió y un arma que solo está esperando a ser disparada. Si es contra los villanos y delincuentes o contra todo el que se cruce en su camino es algo que este futuro Capucha Roja, todavía está a tiempo de decidir.

Un relato que ejerce como un Año Uno
Lo que los dos autores crean en Robin y Batman: Jason Todd es un relato que ejerce en toda regla como un Año Uno, título que por suerte no ha usado y se agradece por lo gastado del mismo, al mostrar a un protagonista que duda, que intenta ser la mejor versión de sí mismo pero que sabe, y es algo terrible por la edad que se supone que tiene, que está condenado a la tragedia. Y no hay peor tragedia que la de uno mismo, cuando el mayor enemigo que se tiene está dentro y no fuera.
Una lectura que, en realidad, no aporta nada nuevo puesto que la figura de este justiciero ha sido tratada y diseccionada en varias ocasiones, pero que sí resulta apetecible y que sin ser una joya sabe captar al lector. A esto ayuda un arte bien pensado y mejor ejecutado, con algunas láminas que son impresionantes como la página doble en que ambos compañeros del murciélago patrullan juntos, lo que además permite ver las diferencias entre uno y otro.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



