Poster de la T2 de Monarch: El legado de los monstruos. Créditos: Apple TV +
Monarch: El legado de los monstruos en su segunda temporada llega a su ecuador con un capítulo cuarto en el que la trama sigue creciendo, los secretos empiezan a descubrirse mientras otros misterios se abren paso. En el episodio previo la agencia de control de los titanes veía como Apex se entrometía en sus acciones sin tener muy claro el motivo de ello, aunque con esta compañía nunca es algo luminoso y más bien turbio, mientras un nuevo y desconocido titán aparece para poner a todos en jaque.
Excepto que esto no es cierto. No es nuevo y tampoco desconocido, no al menos para la casi recién rescatada Keiko Randa y su amigo Lee Shaw, ellos sí saben quién es. Lo conocieron en 1957 bajo el nombre de El Gran Dios del Mar, una forma más épica y rimbombante de referirse a él que el simple Titan-X elegido por Monarch. Pero que ellos lo hayan visto antes no significa que sepan capear el peligro.
Un Bill Randa perdido en el mundo
El capítulo 4 de Monarch: El legado de los monstruos lleva por título «Trespass» y empieza, como otros, en el pasado. Dejamos atrás la década de los 50 del siglo XX y pasamos de forma directa a 1962, mismo momento temporal en el que terminaba el episodio pretérito, donde un joven Bill Randa intenta enfrentarse a la pérdida de su esposa mientras hace lo que puede para salir adelante.
Recorre el mundo siempre con la fotografía de su familia (su esposa, hijo y él) cerca, es su amuleto, es el motivo por el que hace todo, es lo único que tiene sentido. Se llega así hasta 1973 cuando, como sabe todo seguidor del Monsterverse, su vida llega a su fin debido a los acontecimiento de Kong: La Isla Calavera y por ello toda su investigación se guarda y se almacena. Pasará largo tiempo hasta que en 2015, el año siguiente del G-Day, sea rescatada pero no por la organización Monarch, nada de eso. Es Apex quien lo hace, de nuevo sus motivos no están claros (en unas líneas retomaremos esto).
La realidad de vivir con titanes
La saga de películas que conforman el Monsterverse apenas tiene tiempo para enseñar cómo es la vida en un mundo lleno de titanes. Sí, están ahí, provocan destrucción y hay muertes pero… ¿más allá de eso? La duración de cada filme y el argumento de los mismos deja poco espacio para profundizar en tales hechos, se muestra algo pero es muy poco y justo ese hueco se llena en su mitología gracias a Monarch: El legado de los monstruos.
Esto es algo que se retoma en este cuarto episodio, este Trespass, cuando dos jóvenes llegan a una playa para practicar surf en plena alerta por un posible ataque de un titán. Allí se encuentran banderas rojas con una figura de Godzilla de aviso pero, la inconsciencia propia de la edad, no hacen caso y llegan a decir que “Godzilla no hace surf” y quizá tengan razón, pero pagarán cara su osadía.
Mientras esto sucede un poco más lejos, en las salidas de la ciudad (en concreto San Francisco) los ciudadanos están siendo evacuados para evitar, en la medida de lo posible, las víctimas mortales. Tiene sentido que en un mundo asediado por criaturas gigantes llenas de inmenso poder haya planes de contingencia y situaciones ideadas para proteger a los vecinos y lograr que, dentro de lo posible, la vida ordinaria siga su curso.
Los secretos de Apex
Saltamos de una playa al interior de Apex, lugar donde el equipo encabezado por Lee Shaw se ha infiltrado y lo que allí se descubre va a marcar el rumbo de Monarch: El legado de los monstruos, y quizá de todo el Monsterverse. La compañía privada tiene en sus dependencias diferentes especímenes encerrados en condiciones deleznables para investigar con ellos, experimentar e intentar descubrir más al respecto en busca de, según dicen, una posible coexistencia y convivencia.
El problema es que, como descubrirá el espectador, su idea de convivir significa nada más y nada menos que ostentar ellos el poder, tener el control y poder dominar a estas criaturas a sus deseos y voluntades. Esto entronca de forma directa con lo visto en Godzilla vs. Kong y la aparición del Mechagodzilla construido, de formas un tanto aterradoras y de científico loco, por esta empresa. Si en el futuro esta sociedad evoluciona y termina llamándose Weyland-Yutani es algo que no extrañaría a nadie y es que sus métodos, formas e intenciones son parecen distar mucho de la omnipresente corporación del mundo de Alien y Predator.
El legado de Bill Randa
Es allí, en Apex, donde Keiko junto a su hijo y nieto, y el siempre fiel y valiente Lee Shaw, encuentran las notas de Bill. Un mural donde todo está expuesto y en el que se ve el fruto de su trabajo, de esos años en los que dejó atrás al pequeño, hoy ya adulto, y en los que, por desgracia, encontró la muerte pero no sin antes completar algo muy importante: El mapa de la ruta migracional del titán.
Eso es lo que Keiko, y Lee, deducen. Queda por ver si esta ruta se refiere solo al Titan-X o a otro, como Godzilla. O si por el contrario es algo más general y aplicable a todos ellos, lo que puede que no tenga demasiado sentido biológico pero sí a nivel argumental dado que en caso de entenderlo de esta forma permitiría tener un mayor control de los movimientos de todos estos seres y así estar más protegidos de sus posibles ataques.
Por otro lado esto también marcha una gran diferencia entre Monarch, desde su fundación a manos de los Randa con la ayuda de Lee Shaw, y Apex y es la forma de entender el mundo y su relación con los titanes. Apex pretende, de forma muy evidente, estudiarlos para controlarlos, para tener ellos el poder (con qué intenciones es algo que solo puede intuirse) mientras que lo marcado por el trío es algo muy distinto, es buscar el conocimiento y el respeto, es saber que todos estamos en el mismo planeta y buscar una forma de convivir en paz y, con esperanza, armonía.
Sentando las bases de Monarch: El legado de los monstruos
Este capítulo cuarto de la segunda temporada de Monarch: El legado de los monstruos es más importante de lo que puede parecer en un primer momento. Se empiezan a resolver parte de los enigmas presentados, las cartas sobre la mesa se van dando la vuelta y se ponen los cimientos que sostendrán el resto de los episodios por llegar.
No puede negarse, y esto es así, que una parte del público está esperando el inevitable, y esperado, enfrentamiento entre Kong y el Titan-X junto con la entrada de Godzilla, aunque quizá no llegue a ser o no sea lo que muchos se imaginan, a fin de cuentas sería como llover sobre mojado dado que ambos gigantes protagonistas han luchado en el pasado y también unido sus fuerzas. Sea de una forma o de otra lo importante aquí sigue siendo, por suerte, Monarch, las personas que lo conforman y el mundo que intenta sobrevivir a los titanes.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



