Póster de La muerte del unicornio. Créditos: A24 - Ari Aster.
La película La muerte del unicornio es una producción de A24 que se estrenó en Estados Unidos en marzo de 2025, logrando una taquilla paupérrima que la convirtió en un sonado fracaso. Me imagino que es por eso que este film ha tardado tanto en llegar por estas tierras, e incluso sin pasar por salas de cine: el pasado 20 de octubre se lanzó en alquiler en plataformas digitales.
Fue el pasado 28 de diciembre cuando se estrenó en la plataforma de streaming SkyShowtime, y como no he podido verla hasta ahora se ha convertido en uno de mis primeros estrenos de 2026 (el otro fue La asistenta, que en ese caso si llegó a los cines españoles este pasado 1 de enero, aunque yo la había visto antes en un pase de prensa). Este film estuvo nominado a mejor película en el pasado Festival de Sitges, donde también estuvo presente.
La muerte de un unicornio sería la opera prima de Alex Scharfman, producida por Ari Aster y A24, sonando a priori un tanto raro ya que ambos nombres estaban asociados en un inicio a títulos más profundos en cuanto a pretensiones (en resultados ya sería otra cosa), mientras que esta es una sencilla comedia de terror con aspiraciones de mero entretenimiento, si bien su ambigüedad en los géneros que utiliza, sin decantarse de una forma clara por ninguno, creo que ha sido la culpable del desinterés general del público por ella.
No seré yo quien ahora defienda esta película, pero si admito que merece como mínimo un visionado para que así cada uno juzgue por si mismo. A mi me resultó evidente que la propuesta podría haber dado más de si (los unicornios no son seres habituales en las películas fantásticas), pero no negaré que el reparto hace lo que puede con lo que tiene, destacando sin duda el personaje de joven mimado y engreído al que encarna el actor Will Poulter.
La muerte del unicornio, una sátira que no acaba de aprovechar su ingenioso punto de partida
Los protagonistas serian Elliot Kitner y su hija adolescente Ridley (a cargo respectivamente de Paul Rudd y Jenna Ortega), cuya relación paternofilial no está en su mejor momento. De cara a afianzarla en la medida de lo posible, el padre lleva a su hija a la recóndita mansión del millonario Odell Leopold (encarnado por el actor británico Richard E.Grant), con el que espera cerrar un importante trato, pero surgirá un inesperado imprevisto.
Camino hacia su destino, el coche donde van padre e hija atropella de manera accidental a un unicornio. Mientras que el progenitor intentará llevar la situación lo mejor posible, la hija conectará a nivel emocional con el animal moribundo. Aunque se intentará ocultar, al llegar a su destino bien pronto todos los personajes estarán al tanto de lo sucedido. Eso llevará a que se intente sacar partido de las propiedades curativas del difunto animal.
Las pretensiones del director de este film son evidentes: una satírica crítica contra la avaricia corporativa de las grandes farmacéuticas (a cuenta de las propiedades sanadoras del unicornio). Pero es que eso es lo mismo que en esencia nos han mostrado otros títulos como por ejemplo la extensa saga jurásica iniciada por Spielberg, cuya moraleja también es como empresas con mezquinas intenciones quieren controlar algo que al final se escapará de su control.
A favor de la propuesta juega el hecho de presentar a los unicornios como unos seres más salvajes y temibles que no la de su imagen estereotipada como criaturas cuquis y armoniosas. Pero el problema radica en una indefinición de género y en un guion que no desarrolla de una forma adecuada a todos sus personajes (por ejemplo la relación paternofilial de los personajes de Rudd y Ortega tiene un planteamiento muy superficial).
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Crítico especializado en cine y cómic, aunque no tiene problema en lanzarse a leer libros y opinar sobre ellos, siempre de forma constructiva y con educación. Bien conocido en el mundo de la divulgación por su alias, El Chacal, y su blog El Blog del Chacal donde comparte sus reseñas y conocimientos. ISNI 0000 0005 2401 3399



