Juliette Armanet, y su coprotagonista, Bastien Bouillon en Elegir mi vida. Créditos: Syldavia
Elegir mi vida (Partir un jour en su titulación original) es una película que habla sobre las decisiones, sobre la vida adulta, sobre el pasado que dejamos atrás, sobre las personas que decidimos ser por encima de las que otros deciden que debemos ser. Temas estos, y otros, que se dan cita en este largometraje al igual que en otros tantos que se dejan caer por situaciones y hechos similares.
La propuesta viene firmada por Amélie Bonnin y Dimitri Lucas, la primera como directora y guionista, y el segundo solo como coguionista, en una obra que pretende ser tan narrativa como musical. Como reparto se cuenta con Bastien Bouillon, François Rollin, Gérard Béguin, Tewfik Jallab y Dominique Blanc. Como protagonista absoluta está Juliette Armanet como la joven (no tanto) Cécile Béguin, una cocinera a punto de abrir su primer restaurante.
Sinopsis de Elegir mi vida
Antes de seguir conviene explicar más en detalle de qué trata esta obra, esta Elegir mi vida. Para ello la mejor opción es la sinopsis proporcionada desde su departamento de prensa: Cécile (Juliette Armanet) está a punto de cumplir su sueño de abrir su propio restaurante, cuando su padre sufre un infarto y debe volver a su pequeño pueblo natal, lejos de la bulliciosa vida parisina. Allí, tiene un reencuentro inesperado con su amor de la adolescencia (Bastien Bouillon). A medida que resurgen los recuerdos, sus certezas comienzan a tambalearse…”.
El dúo protagonista
Debe reconocerse que el elenco actoral está muy bien escogido, trabajan juntos a las mil maravillas y se convierten por derecho propio en lo mejor del filme. Quizá sobresalga algo más, por la construcción del personaje de manera principal, el encarnado por François Rollin, el padre de la protagonista que es tan gruñón como sabio, tan peleón como encantador. La escena en que canta solo en la cocina mientras prepara una comida es de lo mejor de todo el metraje.
La protagonista, Juliette Armanet, y su coprotagonista, Bastien Bouillon, funcionan muy bien y tienen ese toque de vieja amistad, de amor perdido, de oler a hogar el uno para otro. Son personajes, esto es una ficción, pero ante todo son personas y logran convertirse en seres por completo tridimensionales.
El corto
A su favor está el cortometraje previo, titulado Marcharse un día o Partir un jour en francés. Sí, mismo nombre que este filme, lo que apunta en una dirección concreta, donde los dos intérpretes a las órdenes de los citados Amélie Bonnin y Dimitri Lucas se metían en la piel de dos viejos amigos, más que eso, que se reencuentran. En este caso también con música y una trama que sirve de base al largometraje que nos ocupa.
Las canciones
Elegir mi vida pretende ser una comedia, tiene puntos de humor, con un toque de drama, hay momentos complejos, y todo ello con intervenciones musicales, que las hay. El problema es que por lo general más que orgánicas resultan todo lo contrario, metidas con calzador y aportan poco o nada a la trama. El producto está entre dos tierras, por un lado no se deja ir para ser la comedia generacional que podría ser y por el otro se corta a sí mismo las alas todo el rato a la hora de presentar los elementos musicales.
Una elección clara le habría hecho un gran favor. Podría ser una película de comedia, con toques de drama, sobre la vuelta a la casa y el reencuentro con el pasado, algo con lo que resulta muy fácil conectar para un gran número de espectadores, o ir por el camino del musical más puro, visual y exagerado para sacar partido a esa parte. No es ni una cosa ni la otra y es una lástima.
La sombra de Beautiful Girls
Al ver Elegir mi vida es imposible no pensar en otras películas del estilo, obras que tratan el regreso a un hogar que ya no lo es, el reencuentro con el pasado y el poner frente al espejo las decisiones tomadas.
Este es un argumento más que habitual en las películas de Navidad de Hallmark con esas mujeres de éxito profesional que han olvidado la esencia de las cosas sencillas que vuelven para Navidad, sea para celebrarla o para vender la cafetería de una tía o para… y en su pequeña ciudad natal se reencontrarán con un antiguo novio, en un gran número de ocasiones viudo o haciéndose cargo de su sobrina huérfana, para entender que el valor de la vida no es el que pensaban.
También puede venir de forma más o menos directa una pequeña joya del cine de los Estados Unidos de América como es Beautiful Girls. Firmada por Ted Demme, dirección, y Scott Rosenberg, guion, presenta a un pianista, encarnado de forma maravillosa por Timothy Hutton, que vuelve a su pueblecito (en el que, como dice uno de sus amigos, nunca cambia nada, solo las estaciones) para reencontrarse con viejos conocidos, con una vida que había dejado atrás y con muchos sentimientos todavía por gestionar.
Lo indie vs. lo comercial
Elegir mi vida es una película que, aunque a trompicones, funciona y cumple mientras por el camino da unas buenas actuaciones y trata temas que, antes o después, son eternos y universales. Sucede que, y es un pero importante, es un producto demasiado indie para lo comercial que quiere ser.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



