Marc Martí junto a Richard Dean Anderson en la San Diego Comic-Con Málaga 2026. Créditos: Marc Martí/SDCC Málaga
Mi San Diego Comic-Con Málaga 2026 empezó a las cuatro de la mañana, con un vuelo temprano, y terminó cuatro días después con una foto firmada por MacGyver y una dedicatoria inesperada. Por el camino pasé de una cola a otra, bajo el sol de Málaga, buscando firmas y charlas.
Mi objetivo, los héroes de mi infancia: el Sallah de En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981), el inmortal Connor MacLeod y el mismísimo MacGyver. Así fueron mis días, entre largas esperas y buenos momentos.
Jueves: colado sin querer y la sonrisa de Sallah
El avión salía a las seis y media y, nada más tocar tierra, fuimos directos al recinto sin pasar por el apartamento. Dormir está sobrevalorado en una Comic-Con.
Llegué a las ocho y media y, ya en la puerta, me encontré con el primer imprevisto. Fui a por mi acreditación y me dijeron que no podía pasar, que me faltaba el pase. Me mandaron a una caseta, me dieron una acreditación y entré tan feliz. Resulta que era de staff: sin comerlo ni beberlo, me había colado en el evento.
Busqué la sala de prensa, que este año estaba en un sitio diferente, aunque esta vez, a diferencia del año pasado, la encontré sin problemas. Me crucé con uno de los responsables de prensa y le pregunté si era normal aquello del pase de staff. No lo era y, además, los medios no entraban hasta las nueve. A esa hora devolví el pase de personal y me dieron por fin la acreditación de prensa.

El jueves lo tomé con calma, a propósito. Después del madrugón y el vuelo no quería agotarme el primer día y, además, iba poca gente, así que el ambiente era relajado y las colas, cortas. Arranqué con la firma de Aya Cash, la Stormfront de The Boys, y me llevé una foto con ella y con Karl Urban, compañeros de reparto en la serie.
Ese día conseguí para Doc Pastor una pieza firmada por Jason Lee, un regalo para él. Y entonces me topé con uno de mis héroes de la infancia: John Rhys-Davies, el Sallah de En busca del arca perdida. Apenas tenía gente delante, pero aun así estuve más de una hora, porque se entretenía hablando con cada persona. Le acompañaba su hijo, que interactuaba con la gente de la cola para que la espera fuera más amena.
Como casi todos los invitados, cobraba tanto la foto como la firma, y el chico que hacía las fotos me disparó quince o veinte con mi móvil. Le acerqué el diario del Grial de Indiana Jones para que me lo firmara; al hacerlo, me agarró de la barriga y me tocó la barbilla, un gesto juguetón que me arrancó una sonrisa de oreja a oreja.

Lo más importante del día, en lo profesional, fue la entrevista a Dean Devlin, productor y guionista detrás de Stargate (1994), Independence Day (1996) y Godzilla (1998). La tenía prevista para el viernes, con traductor, pero me avisaron de que se adelantaba al jueves y, con el cambio de día, nadie podía traducirla. Hay que decir que la organización se ofreció a echar una mano en todo momento. Al final la hice yo en inglés y a pecho descubierto; estaba nervioso, pero salió bien. Acabé el día en el apartamento, y el madrugón empezaba a pesar.
Viernes: la saga de Dina Meyer y una voz muy querida
El viernes tocaba una firma que debía ser sencilla y acabó complicándose: la de Dina Meyer , la Dizzy Flores de Starship Troopers (Las brigadas del espacio). Estaba prevista a las doce y media, y ahí empezó uno de los grandes culebrones del evento: no apareció. Éramos diez personas esperando frente a una mesa vacía.
Luego nos dijeron que estaría firmando entre las dos y media y las siete, así que decidí no perder el tiempo y moverme por otro lado. Mi compañera fue a por la firma de Karl Urban por mí, mientras yo me ponía en la cola de Michael Ironside, que estaba libre. Me firmó una foto de Desafío total (Total Recall, 1990).
Tuve mis dudas como coleccionista: quizá debí pedirle algo de Starship Troopers para completar el reparto, pero Desafío total me parece mejor película y estoy contento con la elección. Poco después cayó otra firma del reparto de Starship Troopers, la de Casper Van Dien, Johnny Rico en persona.
Volví a la carga sobre las tres y Dina Meyer seguía sin dar señales. Entonces nos dijeron que solo firmaría cuando estuviéramos todos, lo cual no tenía ni pies ni cabeza: nos habían pedido justo lo contrario, repartirnos entre las dos y media y las siete, con lo que era imposible coincidir. La organización no tenía culpa de esa condición, pero sí fue cosa suya mandarnos en una franja tan amplia. Al final nos juntamos cuatro o cinco y salió, emparejada con Denise Richards, la Carmen Ibáñez de la película. A Denise Richards no le pedí firma, porque ya tenía la suya de Londres.
Lo mejor del viernes fue la charla de Charles Martinet, la voz de Mario durante más de treinta años. Fue un no parar de anécdotas y de voces hechas en directo, y no paré de reír.
Sábado: de cola en cola con la lengua fuera
El sábado fue el día grande y lo viví a la carrera. A las diez y cinco ya estaba en la cola de John Romita Jr., con gente delante pese a que el evento acababa de abrir sus puertas. Fue amabilísimo y hablaba con todos en castellano. Me firmó una figura de Spider-Man para Doc Pastor y, de propina, me llevé un dibujo original suyo hecho a mano, que se ha convertido en una de mis piezas favoritas.
A la una me senté en la charla de Christopher Lambert, el auténtico inmortal. Contó historias de Greystoke: La leyenda de Tarzán, el rey de los monos (Greystoke: The Legend of Tarzan, Lord of the Apes, 1984) y de Los inmortales (Highlander, 1986), y explicó que sigue rodando una o dos películas al año por puro placer. Me dio cierta pena verle, porque a sus 69 años le costaba moverse y apenas aguantaba de pie.

Aquí tuve una de las decisiones más difíciles de mi fin de semana. La charla de Richard Dean Anderson, nada menos que MacGyver, empezaba a las dos y media, y a las tres menos cuarto tenía mi foto con Christopher Lambert. Ganó la foto, y MacGyver tendría que esperar.
Mientras tanto, mi compañera llevaba desde las dos guardando sitio en la cola de Yoichi Takahashi, el autor de Oliver y Benji (Captain Tsubasa). Me uní a ella tras la foto: con más de doscientas personas delante para una firma que, en teoría, duraba una hora. Acabó firmando hora y media, y cortaron la cola cuatro o cinco personas detrás de mí. Mucha gente se quedó con las manos vacías; yo salí con una tarjeta de Oliver y, lo que más ilusión me hizo, el tomo 1 de Oliver y Benji firmado, un pedazo de mi infancia que ahora guardocon cariñoo.

La foto con Richard Dean Anderson llegó por fin a las cinco de la tarde, y tengo que decir que se puso de puntillas para no salir más bajito que yo. Media hora después tocaba la firma de Christopher Lambert, con mi compañera guardándome el sitio, y me firmó el guardamanos de la espada de Los inmortales, un recuerdo que me llevaré para toda la vida.
Cerré el día a las ocho y media con la charla de John Rhys-Davies: tres cuartos de hora sobre El señor de los anillos, con él saltando de un lado a otro del escenario y el público entregado. El contraste con Christopher Lambert era enorme: John Rhys-Davies le saca más de diez años y se movía con mucha más soltura de la que esperaba.
Domingo: Nacho Fernández, lluvia y la foto de Starship Troopers
El domingo llegué a las nueve y media para entrevistar a Nacho Fernández, autor de Dragon Fall, con quien había compartido maravillosos momentos delante del micrófono en fnac presenta: Los tres amigos. Apareció sobre las diez. Hicimos pruebas de audio, grabamos y, al revisar, descubrimos que la grabación no había salido. Tocó repetirla entera, y Nacho se lo tomó entre risas: al acabar la segunda toma bromeó con que menos mal que no tocaba una tercera.

A las dos menos cuarto llegó uno de los momentos más esperados del fin de semana: la foto de grupo de Starship Troopers, con Dina Meyer, Casper Van Dien, Jake Busey, Michael Ironside y Denise Richards, todo el reparto reunido. Y justo entonces empezó a llover. Dina Meyer, esta vez, estuvo encantadora, nada que ver con la de dos días antes.
El problema es que esa foto coincidía con la firma de Richard Dean Anderson, mi MacGyver pendiente, así que mandé a mi compañera a la cola con la foto y el encargo de que me la dedicara. Lo que pasó allí lo dejo para el final.
San Diego Comic-Con Málaga 2026: a la tercera va la vencida
Mi impresión de esta segunda edición es clara: el público se lo pasó mejor que los tenderos, justo al revés que el año pasado. La organización ha corregido muchos fallos de la primera edición de la San Diego Comic-Con Málaga y se nota, pero todavía hay cosas que mejorar, sobre todo para quienes venden. Ojalá la tercera sea la vencida.
Regresé a Barcelona con muchas firmas y anécdotas, pero hubo una que me hizo especial ilusión. Cuando mi compañera llegó a la mesa de Richard Dean Anderson y le dijo que la dedicatoria era para Marc, él la miró, le contestó que ella no era Marc y preguntó dónde estaba. Eso mismo, de su puño y letra, fue lo que escribió en la foto.
Así que ahí la tengo, firmada por MacGyver y con una pregunta que no esperaba: Marc, ¿dónde estás?. Y yo ahí, a unos metros de él, bajo la intensa lluvia, posando con el reparto de Starship Troopers. El fin de semana empezó en busca de MacGyver y acabó siendo él quien me buscó a mí.
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Arquitecto de formación y productor por pasión. Cofundador de las productoras One Vision (antes Vision Fes) y Vespre, es uno de los nombres tras los aclamados cortometrajes «The Stranded» y «Villa Offline», entre otros trabajos. Habitual de eventos y convenciones de Cultura Pop tanto a nivel nacional como internacional. ISNI 0000 0005 2890 990X



