Portada del tomo 1 de Sandman Mystery Theatre. Créditos: Panini/DC
Sandman Mystery Theatre es una aclamada serie de DC Comics dentro de su línea Vértigo en la que el Sandman original, Wesley Dodds, vive aventuras, investiga misterios y lucha contra villanos. Todo ello con un elegante toque pulp y unas portadas tan adecuadas como bien pensadas. Que nadie espere trajes de colores y poderes increíbles, esto no va de eso, esto es un héroe de los años 30 del siglo XX pensado e ideado con la forma quintaesencial de esa época, personajes, valores y, por supuesto, la mitología previa existente en ese momento a su alrededor.
Autores en Sandman Mystery Theatre
La obra, primer volumen en tapa dura de la editorial Panini, viene firmada al guion por Matt Wagner y Steven T. Seagle y al dibujo por Guy Davis, John Watkiss y R.G. Taylor. El muy adecuado color, sin estridencias de ningún tipo, es obra de David Hornung y Android Images, una mezcla total que funciona más que bien y es por completo disfrutable de la primera a la última viñeta.
El toque de Matt Wagner
De todos los nombres mentados hay que destacar a Matt Wagner por su creación del personaje llamado Grendel, un delincuente, un villano y un referente en lo que se refiere a este Sandman. Si bien Grendel está en el lado opuesto a los ángeles, es más un Diabolik que un John Steed, tiene un estilo propio y un toque pulp que hace ver un paralelismo con estas historias de Sandman.
No sería descabellado la existencia de un cruce entre ambos, aunque vivan en tiempos distintos. Esto es algo que, por otro lado, no supone un obstáculo en el mundo de las viñetas, tampoco existir en otras realidades, como demostró la historia Grendel vs La Sombra donde el vengador de la justicia se encuentra con este malhechor, en una trama que es perfecta para ambos.
Wesley Dodds, el Sandman de la Edad de oro
Sandman en DC Comics es Morfeo, el rey de los sueños pero estos no son los que llenan las noches de Wesley Dodds, nada de eso, son las pesadillas. El héroe sueña con el mal, con las injusticias, presa además de un insomnio crónico y unos pesares oníricos que tan solo se van cuando se pone una máscara antigás, una gabardina y sale a combatir. La importancia de los sueños no es colateral, es parte intrínseca de quién es, por eso cuando su vida llegó pide que le hagan llegar un mensaje a su sobrino, quien será el siguiente héroe en portar el nombre de Sandman, “Dile que es su turno de soñar. Dile que lo siento”.
Dian Belmont, su eterna compañera
Igual de importante es la presencia de su amada Dian Belmont, su pareja vital y su alma gemela que, al contrario que otras mujeres del cómic de su momento, estaba lejos de ser una damisela en apuros. Conocía su personalidad secreta, sus misiones y era parte de las mismas, como sucedía con Margo Lane y La Sombra, sea esta Lamont Cranston o Kent Allard, aunque sin ese toque de oscuridad y sumisión que viene al servir al justiciero desarrollado por Walter B. Gibson.
En estas primeras páginas, el tomo tiene un total de más de 500, ellos todavía no están juntos, más bien empiezan a conocerse pero desde un comienzo queda claro que están destinados a ser algo más que simples amigos casuales. Ella es distinta a todas las mujeres que él conoce, más decidida, dinámica y poco complaciente. Él no se parece a los hombres que ella conoce, es más sensible, reflexivo y, por supuesto, misterioso (aunque sea sin pretenderlo).
Las aventuras de Sandman lo son también de Dian Belmont, no pueden entenderse de otra forma. Solo hace falta dar un vistazo a las viñetas originales, como a “El prestamista” de 1940 que se incluye dentro del volumen Las mejores historias de la Edad dorada jamás contadas que publicó la desaparecida, y para algunos muy llorada, editorial, Zinco.

Referencias históricas
Al tratarse de una serie narrada en los años 30 del siglo XX las referencias históricas ayudan a situar al lector en su adecuado contexto. Por supuesto el hecho ambiental está ahí con su cuidado, y muy elegante, vestuario, sus fiestas y galas (tanto Wesley Dodds como Dian Belmont están muy bien situado en la sociedad), vehículos y elementos específicos del momento, pero también con personajes históricos.
Estos pueden aparecer de forma real o ser solo citados, pero están ahí y además sirven para poner sobre la página el nivel de vida y las bondades de los dos protagonistas. Así pues se puede mentar al legendario jugador de baseball Joe Dimaggio, el escritor E.B. White, creador de Stuart Little y La telañara de Carlota, la poeta y ensayista Dorothy Parker o el viñetista James Thurber, tres personalidades vinculadas a The New Yorker.
¿Sandman o La Sombra?
Al hablar de un héroe pulp de los años 30 del siglo XX hay un nombre que viene directo a la mente, y que ha sido mentado en los párrafos precedentes: La Sombra. Este es por derecho propio el arquetipo fundacional, aunque hubo otros antes y después, y del que un gran número bebe de forma más o menos directa, incluso con robos bien conocidos como la primera historia de Batman, The Case of the Chemical Syndicate, que es un remedo de Partners of Peril.
Aunque haya diferencias notables entre La Sombra y Sandman, para empezar que este último lejos de ser un hombre entrenado hasta el límite es más bien un poco fondón y tiene que llevar siempre gafas, no puede negarse que la inspiración está ahí. Esto es algo que en un momento dado de este volumen recopilatorio se coge por los cuernos y se muestra, aunque sea con alguien llamado Dickie Bones.
Este es un héroe ficticio, una ficción dentro de la ficción, que tiene unas gafas oscuras con huesos que las cruzan, un vehículo con una calavera por frontal y que combate el crimen armado con una pistola y un rostro serio. Sus aventuras se narran en la igual de ficticia revista Mystery Theatre Magazine y sirve como muestra de este tipo de justicieros urbanos sean Sandman, La Sombra, el Fantasma Gris, el Vengador Escarlata o cualquiera de las decenas de ellos que existen.
Sandman Mystery Theatre, una cabecera que brilla
Sandman Mystery Theatre es una muy buena obra que da el esplendor que su protagonista, dos protagonistas dado que Dian Belmont es igual de importante que Wesley Dodds, merece. Una serie de historias de crimen, asesinatos, secuestros y tramas de marcado corte pulp que muestran un mundo de blancos y negros con malvados que se funden con las sombras y un héroe que brilla aunque nunca deja de ser humano.
¿Este primer Sandman de la Edad de oro del cómic es un superhéroe? Quizá, todo depende de la definición, pero ante todo y desde cualquier punto de vista es un hombre que hace lo que puede.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



