Lo mejor que tienen los villanos es que pueden ser mucho más complejos que los héroes, además de que con suerte los interpreta en cine algún actor inglés y eso siempre mola (mirad a Ian McKellen o Anthony Hopkins, entre otros grandes).

Si uno se para a pensar verá que en esencia Spiderman, Batman, el Capitán Trueno o Mandrake (o el que sea) siempre están obligados a comportarse de una forma mas o menos rectilínea, ya que si bien en ocasiones tendrán sus momentos de dudas y de oscuridad (la vida es difícil, más si llevas mallas) al final volverán al camino marcado de la verdad y la justicia.

En cambio cuando hablamos de los que están en el lado opuesto de los ángeles la cosa puede cambiar, mucho y sin duda de forma interesante para el lector. Podría hablarse del Doctor Muerte, que si bien es el gran enemigo de Reed Richards también es amado por su pueblo, ha gobernado el mundo y hecho que fuera mejor de lo que suele funcionar, además de tener su propio e irrompible código de honor.

Otros que siguen esta línea podrían ser Magneto, Veneno (con matices), y muchos más. Sí, Zorglub también. El veterano malvado de Spirou, enemigo mortal del joven y sus aliados; un hombre con una gran inteligencia, alguien digno de temer pero también un elemento cómico sin igual y un perfil que si bien se le supone avieso, hay que decir que tampoco lo es tanto.

Es uno de esos malos que amamos y que tiene un hueco en el corazón de todos los lectores. Así que era lógico que, como otros antes que él, terminara teniendo sus aventuras que llegaron a España gracias a Dibbuks con un primer volumen del que hablé en su momento.

Ahora la aventura debe seguir y lo hace de nuevo con José Luis Munuera a los mandos, autor patrio que ya había trabajado anteriormente en el mundo de Spirou logrando hacer suyo ese universo en el que camino de la mano del guionista Jean-David Morvan.

No es así en esta nueva etapa en la que él es el director de toda la película, salvo el color que es de Sedyas, y demuestra sus grandes capacidades haciendo que el lector no sea capaz de dejar la página en un solo momento. En esta segunda historia titulada Zorglub: el aprendiz de malo (evidente referencia a El aprendiz de brujo), el villano debe enfrentarse a algo terrible: un fan.

Al igual que ya sucedía en Los increíbles (paralelismo que no pude evitar tener según avanzaba por las viñetas) con Mr. Increíble y Buddy Pine/Síndrome, aquí el joven Zédrick querrá pasar a ser parte de la familia, ofreciéndose como becario al protagonista y sin dejarle mucha opción al respecto.

Con este joven Munuera amplía el clan de Zorglub, no hay que olvidar que tiene una hija, aprovechando para dar una visión que es a la vez clásica y moderna del malvado. Se nos recuerda quién es, cómo es y para el que se enganche en este tomo también qué cambios ha sufrido y cómo es en la actualidad.

Todo ello bañado siempre de las impresionantes viñetas del dibujante, que está a medio camino entre el cartoon más puro y el estilo tradicional de la BD francesa, con viñetas que en ocasiones parecen estallar en mil pedazos destacando la impresionante página cuádruple en la que el protagonista, su hija y el becario recorren el laboratorio del primero. Una imagen que bien merecería tener su propio póster por lo impresionante de la misma (¡Dibbuks! Ahí os dejo la idea).

Zorglub: el aprendiz de malo tiene todas las cualidades que ya hacían imprescindible la lectura de la entrega anterior, Zorglub: la hija de Z, pero con un Munuera todavía más desatado y seguro de estar jugando bajo sus propias normas.

Haceos con él, con los dos, no os va a defraudar.

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