Fue en el año 1941 cuando Wonder Woman hizo su primera aparición. En concreto sucedió en el número 8 de All Star Comics, de la mano del psicólogo Charles Moulton (William Moulton Marston) junto con su esposa Elizabeth e inspirados por Olive Byrne, sumado al trabajo gráfico de Harry G. Peter y sin saberlo estaban creando a “la gran superheroína”, según se refirió a ella la periodista Anabel Vélez.

Al transcurrir de los años, como siempre sucede en cualquier obra de largo recorrido, la amazona ha ido cambiando y adaptándose a los tiempos pero siempre manteniendo su propia personalidad y escapando siempre del concepto de damisela en apuros (mucho antes de que llegaran Emma Peel y la Princesa Leia para terminar de barrerlo).

Ha sido uno de los miembros más importantes de la JSA y de la JLA (en diferentes encarnaciones de los grupos y de ella misma), ha luchado contra dioses y demonios, ha perdido su corona e incluso sus poderes, pero lo que jamás ha dejado de tener ha sido su gran valentía, una voluntad increíble y una capacidad enorme de sacrificio.

Cathy Lee Crosby en su versión de Wonder Woman.

Al igual que ha sucedido con los otros dos miembros de la santa trinidad del universo DC, es decir Batman y Superman, esta guerrera ha sido adaptada en diversas ocasiones a la pantalla. La primera de ellas fue en los setenta con el rubio rostro de Cathy Lee Crosby y un uniforme que se aleja totalmente del icónico, en esa misma década alcanzará uno de sus momentos de mayor popularidad por la serie protagonizada Lynda Carter a la que recientemente se ha visto en Supergirl. Tiempo después, en 2011, se intentó traerla de nuevo de vuelta a la televisión con Adrianne Palicki pero el proyecto no llegó a buen puerto y solo puede verse el piloto en formato de telefilm.

Ha habido que esperar hasta este 2017, tras su paso por Batman v Superman: el amanecer de la justicia, para que Wonder Woman haya logrado encontrar la puerta para su regreso; y lo ha hecho con un filme que cumple todo lo que promete. Bajo una historia firmada por Zack Snyder, Jason Fuchs y Allan Heinberg (responsable también del guión) se presenta a una joven princesa Diana (Gal Gadot) que todavía no se ha convertido en Wonder Woman, una muchacha que quizá es algo ingenua y que desconoce por completo el mundo del hombre o la corrupción del mismo; lo que da pie a crear un filme de orígenes en toda regla que ejerce perfectamente con su cometido.

Esto se ha logrado por la acertada dirección de Patty Jenkins, realizadora bien conocida por Monster, que ha sabido sacar partido a todas las armas a su alcance y en concreto a su protagonista. Al dotar a su personaje de un pasado y mayores matices de los que se apreciaron en su anterior aparición ha permitido a la intérprete espacio para desarrollar su actuación, que en ocasiones queda algo eclipsada por la de varios de sus compañeros.

Pero claro, hablamos de un elenco potente conformado por nombres como Chris Pine, al que es imposible que en algún momento no le gane el partido su vertiente cómica, Lucy Davis como Etta Candy en lo que es todo un guiño a los que conozcan el largo recorrido de Wonder Woman o una desaprovechada Elena Anaya que podría haber dado mucho más de sí. Personalmente quiero destacar el trabajo de los veteranos Danny Huston y David Thewlis, cuyas capacidades se convierten en una de las mejores bazas del filme, siendo únicamente criticable el no tener la oportunidad de ver a ambos juntos en una misma escena.

Elena Anaya como la Doctora Veneno.

Hay que mencionar también a Connie Nielsen, como Hipólita (reina de las amazones) y a Robin Wright como su más fiel soldado (y la mejor). Dos personajes que solamente aparecerán en la primera parte del filme pero es suficiente para ganarse el aplauso del público; siendo además ese fragmento, el que sucede en la fantástica Temiscira, el más interesante del relato, con algunas imágenes realmente bellas y una fantástica escena de lucha entre las guerreras amazonas y los soldados alemanes que ya pudo verse entreverse en el trailer.

Wonder Woman no está exenta de puntos mejorables, ninguna película lo está. Por un lado el poco partido que realmente se saca a los villanos de la función, Elena Anaya y Danny Huston como la doctora Veneno (aparecida en los cómics en 1942) y Ludendorff respectivamente, siendo las partes más débiles del relato; además de un metraje algo excesivo que adolece de cierto ritmo en la parte central y en el tramo final un claro abuso del CGI, como ya sucedía en Batman v Superman: el amanecer de la justicia.

Pero con todo ello, y como bien dejaban claro las críticas americanas, es un producto muy recomendable que da sopa con ondas a lo que había presentado Warner hasta el momento bajo su DC Extended Universe. Logra resarcir a la productora de todo lo anterior con una mezcla de cine bélico con aventuras y mitología, buenas escenas de acción y unas actuaciones que no decepcionarán a nadie.

Wonder Woman es la película de DC Comics que estábamos esperando.

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