Westworld (de la que os hablé hace tiempo) se ha convertido por derecho propio en una de las series de visión obligada de los últimos tiempos, dejando con ganas de que lleguen más capítulos de esta epopeya llena de mentiras, tragedia y almas rotas.

Pero antes de Westworld ya existía Westworld. Tres, de hecho, tres Westworld.

Almas de metal

Almas de metal fue el título por el que en España conocimos a Westworld, una película escrita y dirigida por Michael Crichton (también padre de Parque Jurásico) que se estrenó en 1973 y que se convirtió en un clásico automático de la ciencia ficción.

¿Motivos para verla? Yul Brynner como el temible e imparable pistolero, un jovencísimo James Brolin como parte del dúo protagonista (junto a Richard Benjamin), y la pionera incursión en gráficos por ordenador dentro del metraje para mostrar la visión de los androides.

En esencia el argumento es el mismo que sirve de base a la serie. Un parque de atracciones del futuro (no dentro de mucho, un tiempo sin concretar) en el que los visitantes pueden pasear por recreaciones del pasado (como la Edad Media o Roma) en las que interactúan con unos robots casi indistinguibles de los humanos salvo por las manos (si uno está atento y que es uno de los guiños que la serie hará al filme).

Claro está que estas réplicas empezarán a fallar, se creará un efecto dominó y una matanza en toda regla.

Mundo futuro

Continuación directa de la anterior, protagonizada por Peter Fonda y Blythe Danner, con un pequeño cameo de Yul Brynner. La historia se ambienta unos años después de la original con la compañía creadora del parque de atracciones recreando y mejorando el original, contando con unas nuevas e importantes medidas de seguridad para lograr que no se vuelva a repetir un incidente de tal magnitud.

Dos periodistas son invitados a la inauguración para que puedan hacer un reportaje sobre todo esto, pero durante lo que deberían ser poco más que unas vacaciones se topan con un malvado plan de la organización: sustituir a los líderes del mundo por dobles creados por ellos.

Si bien el planteamiento no es malo y tampoco está mal llevado, no deja de ser una secuela con un giro extraño que no logra llegar al nivel de impacto de la clásica, prueba de ello es que la una sigue siendo una obra de referencia y esta segunda pocas veces salta a la palestra.

Beyond Westworld

Primera de las series del universo Westworld y el título de la franquicia más olvidado de todos.

Se estrenó en 1980 contando solo con una temporada de cinco episodios, en los que se nos narra como el jefe de seguridad John Moore, al que interpreta Jim McMullan (el senador Andrew Dowling de Dallas), intenta parar los pies a Quaid, el científico malvado del show que pretende usar a los androides para dominar el mundo.

Si entráis en IMDB veréis que solo hay fechados tres de los episodios, los otros dos restantes no llegaron a lanzarse en su momento. Posteriormente se ha vendido la serie completa en formato doméstico.

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