Ambientada en el Chicago contemporáneo y con unos trasfondos de personajes más cercanos a las realidades sociales vigentes, este retelling del clásico publicado en 1983 de Lynda La Plante por el cineasta Steve McQueen (12 años de esclavitud, 2013) es, sin duda alguna, el thriller del año – y la película de atracos del año, que también ha habido unas cuantas.

Viudas cuenta la primera y más adaptada historia de Dolly Rawlings (protagonista de una saga que en enero contará con su cuarta novela, Widows: Revenge), rebautizada como Veronica e interpretada por una increíble Viola Davis, cuya viuda y la de otras dos mujeres (int. por Michelle Rodriguez y Elizabeth Debicki) da un inesperado giro cuando sus maridos son abatidos por la policía mientras llevaban a cabo un atraco. Las consecuencias de este acto llevan a Rawlings a enfrentarse a una deuda que involucra a criminales de la peor calaña y la cumbre política en plena campaña por la alcaldía de Chicago.

En este The Wire (HBO, 2001-2008) conoce La cuadrilla de los once (Lewis Milestone, 1960), Liam Neeson, Jon Bernthal y Manuel Garcia-Rulfo interpretan a los criminales fallecidos, cuya presencia hace eco literal y metafóricamente en la vida de sus viudas cuando estas se ven obligadas a llevar a cabo el último golpe de sus maridos para saldar la deuda con los criminales. Estos están interpretados por Brian Tyree Henry y su sádico sobrino-en-ficción Daniel Kaluuya, bordando un papel magistral muy diferente a lo que habíamos visto en Déjame salir (Jordan Peele, 2017) y Black Panther (Ryan Coogler, 2018).

Sin embargo, es en cuanto aparecen Davis, Colin Farrell y Robert Duvall (interpretando ellos a dos generaciones de políticos en la ciudad norteamericana) que es imposible apartar los ojos de la pantalla. Farrell y Duvall comparten, en concreto, no más que tres escenas juntos, pero ¡qué escenas! ¡Qué manera de lanzar sus líneas de diálogo! Una delicia.

Fascina la ejecución de McQueen mediante la cual más de dos horas de desarrollo de personajes, planificación y ejecución de un atraco a pequeña escala (extraño, acostumbrados a las historias grandilocuentes con caras escenas de acción) se hacen cortas. El sentido del ritmo es exquisito, y la duración pasa desapercibida al dedicar tiempo a crear unos personajes bien desarrollados que se vinculan fácilmente y de manera emocional con el espectador. La historia funciona, y el ritmo también, porque les crees y empatizas con ellos.

Impacta cuán poco sutil y funcional es el director al utilizar la cinta como una protesta social hacia las realidades políticas y raciales que tienen lugar en su país y que han marcado el cine bajo dirección y producción afroamericana de los último años. La decisión de adaptar la historia de La Plante al Chicago real y contemporáneo es más que acertada.

Añadir que la película empieza con una de las explosiones prácticas de vehículo más impactantes que he visto en cine. La muestran quince veces y en tantos planos distintos, pero con razón.

Para aquellos que no conocen Viudas y se enfrentan a Rawlings por primera vez, encontrarán en esta cinta dos emocionantes horas de thriller con interpretaciones de lujo y(e) (in)esperados giros de guion. Para los que vienen conocedores de las novelas y las adaptaciones originales, disfrutarán con esta vuelta de tuerca y re-adaptación de la historia. Altamente recomendable.

Artículo de Sergi Páez.

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