Un instituto de Wisconsin desaparece de repente y se teletransporta con todos los alumnos y profesores a una luna de otra galaxia, que al principio puede parecer un hermoso paraíso natural, pero en seguida descubrimos que es una cruda jungla asesina llena de terribles bestias y guerreros implacables. Así empezaba esta interesante historia, The Woods, en la que el genial guionista James Tynion IV nos va metiendo poco a poco en la compleja psique de un grupo de adolescentes, enfrentados a los horrores de la naturaleza alienígena para los que no están preparados.

Poco a poco íbamos descubriendo que en esa luna había más de lo que parecía. Empezando por esas extrañas fuentes de energía que enloquecen al que se acerque demasiado y lo consumen por completo. Siguiendo por el hecho de que otros humanos de nuestro mismo planeta, de muy variadas civilizaciones, habían sido trasladados allí siglos atrás por motivos desconocidos y ahora tratan de sobrevivir como pueden en un mundo salvaje y tribal, un poco al estilo de la serie Los 100.

En este nuevo volumen –que no es el último, pese a su título– se recopilan los capítulos 29 a 32 de esta magnífica y refrescante serie.

Después del enfrentamiento contra Isaac en la Ciudad Negra, que tuvo como sorprendente resultado el retorno de Sanami a la Tierra, el resto de protagonistas la dan por muerta. Karen Jacobs es ahora la gran protagonista, tras un impresionante arco de transformación del personaje que la ha llevado de ser esa niña pánfila sin personalidad que era en el primer capítulo a convertirse en una especie de Xena + Lara Croft + Todos los personajes del Assassin’s Creed juntos.

Harta de tanta muerte sin sentido y forzada a madurar demasiado pronto, Karen ha decidido llevar la batalla hasta las puertas de los japoneses antes de que sean ellos quienes les masacren de nuevo. Acompañada de sus fieles Ben y Sander, se infiltrará en el cuartel enemigo para intentar llegar hasta el cada vez más psicótico general Taisho.

Mientras tanto, Sanami tendrá que enfrentarse a su vuelta a la normalidad y los padres de los protagonistas al sorprendente descubrimiento de la existencia de civilizaciones alienígenas –más que nada porque Sanami se ha llevado con ella al adorable monito espacial Doctor Robot– y de que sus hijos en realidad no han muerto –aunque bueno, a estas alturas del cómic, pocos quedan ya-. Las habituales sorpresas y giros inesperados de guión no se harán esperar, como es habitual en esta serie.

Acción a raudales, paisajes preciosos y mucho, mucho drama psicológico pueblan las páginas de este nuevo volumen, como no podía esperarse menos de esta obra. Publicado originalmente por Boom Studios en América, aquí nos lo trae en un agradable formato de tomos de grosor medio Medusa Cómics.

Las ilustraciones de Michael Dialynas siempre asombran, combinando su estilo marcadamente indie con un preciosismo visual impresionante. Ese mundo de tonos morados, verdes y azules en el que Dialynas nos hace revolcarnos es una delicia visual, lo que no empequeñece la sensación de miedo y angustia que pretende –y logra– provocar el excelente guión de Tynion.

Sólo podemos esperar con ansia el próximo volumen de esta agradable sorpresa narrativa.

Una verdadera joya del cómic independiente, visualmente precioso e intelectualmente delicioso a partes iguales.

Artículo de Jöse Sénder

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